jueves, 20 de abril de 2006

"Cogito", luego cojeo (Tema: Parapsicología)

Y este viento que no cesa, que arista las calles con agujas de aliento post-mortem. Mejor quedarse atrapado en un banco del parque con las páginas de Jean Raspail entre las manos hasta que los dedos se amoraten, que llegar a casa y enchufar el trasto para ver a los tres que se reúnen en el norte y se reparten más del norte; o al baranda de la Moncloa con su facha insoportable de lobo con voz de cordero y ojos de Judas.
Bach ya no es una alternativa, qué se le va a hacer, pasada la Semana Santa sólo nos quedan los Conciertos de Brandemburgo y las Suites alegres (la nº5) de mucho "duriduri" de flauta o clarinete.
Me elevo sobre el mapa del Google Earth, y subo y subo, y subo más, y luego bajo un montón hasta que veo las calles perfectamente alineadas de la ya emergida Nueva Orleans, y busco la Casa de la Moneda de Santiago de Chile y allí está, no lejos de la cordillera. Mi pueblo no viene. Nunca viene ni vino ni vendrá en nada.
Cogito, ergo sum. O sea, cojito, luego cojeo.