martes, 30 de mayo de 2006

Por qué amo El Cerco (3) (Tema: los videos)

A veces uno se levanta de buen humor y piensa dedicarse a la crítica constructiva, que los tontos se creen que es aquella que se limita a aportar ideas en un tono suave, cuando en realidad es igual que la crítica destructiva, ya que esta también aporta ideas aunque con un lenguaje que molesta más y le hace ver al contrario lo torpe que es por no habérsele ocurrido antes la misma idea.

Pues bueno, mi crítica constructiva de hoy vuelve a referirse a El Cerco industrial de la SMMP en Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba, Spain) y su posible aprovechamiento actual en pro de la cultura.

Allá por el verano de 2000 ó 2001 se me ocurrió escribir un pequeño guión para ser representado al aire libre en un entorno sugerente. Este no podía ser otro que las ruinas de El Cerco, ya que cuando no se disponen de ruinas griegas o romanas, buenas son (a veces mejores) las ruinas de un complejo industrial tan fantástico como este.

Convencí a un par de parejas de amigos y a mi propia pareja y allá que nos fuimos una noche calurosa de luna llena. Las chicas serían las actrices, y lo hicieron de maravilla. Siguiendo mis instrucciones se proveyeron de sábanas blancas que, a modo de túnicas, les conferían un aspecto de actrices clásicas. Por iluminación, los faros de nuestros tres coches, enfocados convenientemente a un decorado que escogí previamente con cuidado y que no es otro que la parte de atrás de la antigua factoría de desplatación y de los laboratorios que les fueron añadidos posteriormente, que se encuentra casi enfrente de la Fundición de Plomo. Y permitidme que haga un inciso para defender que a la Fundición se la llame así, "la Fundición", y no como la "fundi" que últimamente se está generalizando, término que no sólo me parece muy cursi, sino que es absoluta e inaguantablemente pijo. En todo caso, yo la bauticé en tiempos como "la catedral de la industria", o, más abreviadamente, "la catedral" a causa de esa galería de arcos que la enmarcan por su lado principal. El apelativo tuvo cierto éxito y así la he oído nombrar después. Perdón por el incisio. Continuemos.

En efecto, el entorno no podía ser mejor. La ruina en la que actualmente se encuentra ha hecho de ese lugar un espacio vacío rodeado por ventanas que se recortan sobre el cielo, casi ojivales, parecidas a las de una vieja catedral abandonada. El escenario, una especie de farallón elevado y bordeado por una escalera que ya no va a ninguna parte. En más de una ocasión le hice ver a las autoridades locales de entonces y a cuantos visitantes nativos y foráneos se lo enseñé (con poder ejecutivo y sin él), que este sitio, una vez limpio de escombros y apuntaladas las estructuras más frágiles (siempre respetando el aspecto que actualmente presenta), sería un escenario perfecto para acondicionarlo como auditorio al aire libre, pues hasta posee un amplio espacio para patio de butacas. Naturalmente, nadie hizo caso.

Pero creo que lo mejor es verlo. Me he permitido hacer un pequeño montaje, que me ha dado mucho trabajo a pesar de su brevedad, compuesto por dos videos de pésima calidad, como corresponde a los medios caseros con los que han sido realizados, aunque valen para ilustrar lo dicho:

El primero (rodado en fecha posterior al segundo, en 2004) nos muestra en primer lugar la parte delantera del edificio en cuestión, al que luego vamos rodeando hasta que entramos en lo que yo llamo, en mi locura consentida, el "auditorio al aire libre". Es este:


Música de fondo: "Watermark", de Enya.

El segundo, ya de noche, nos representa la breve escenificación que bien podría parecer el bosquejo de una pieza teatral de corte clasicista. Y es este:


Música de fondo: el aria "Casta Diva" de la ópera Norma, de Vincenzo Bellini.

¿Qué tal? ¿Es posible o no es posible imaginar un poquito soluciones culturales para estas magníficas ruinas en el marco de este maravilloso lugar? Quizás no es una idea perfecta, ni redonda, y seguro que habrá otras muchas mejores y mejor estructuradas, pero sólo quería abrir una puerta para que entre todos comencemos a mirar El Cerco de otro modo y que seamos capaces de defenderlo con uñas y dientes, a la vez que exijamos la recuperación (que no significa reconstrucción sino la adecuación de aquello que aún nos pueda servir) de los edificios y espacios que no estén irremisiblemente perdidos. Creo que queda demostrado que con un poquito de trabajo y un mínimo coste se pueden hacer cosas..., algo.

¡Ah! Y vamos a dejarnos de cuentos de contaminaciones, que bastante daño le ha hecho ya al Cerco y a Peñarroya-Pueblonuevo esa estúpida arma política.

sábado, 27 de mayo de 2006

Mi amigo Claudio de Lorena (Tema: Ostia, sin hache)

























Ya que hemos sacado a colación a Claudio (que no Juan) de Lorena, aprovecho y pongo dos de sus cuadros. Prefiero el primero, Embarque en Ostia, que el segundo, Entierro de Santa Serapia. Aunque la estructura de los dos es casi idéntica con esa perspectiva que arranca desde los edificios de la derecha hacia el fondo, muy centrado.

Creo que Embarque en Ostia lo vi al natural en El Prado, ¿puede ser, Vigi?, o en la National Gallery de Londres, no me acuerdo bien. El caso es que quedé fascinado por la atmósfera, que es imposible de reproducir en una pantalla. Tú me dirás.

Que aprovechen.

viernes, 26 de mayo de 2006

Alma-Tadema in the heart (Tema: sennnnsuaaalidaaaad)

Si mi amigo y ex alumno aventajado Vigi me permite que imite la forma de hacer su blog, les voy a presentar este cuadro del pintor holandés y luego nacionalizado británico Alma-Tadema (Sir, of course).



Tengo la colección casi completa en el ordenador. Me costó varios días de investigación y navegación, hace ya unos años, después de ver un cuadro (reproducción) que mi hermana compró en una tienda de decoración, lograr mi pinacoteca particular alma-tademiana, pero mereció la pena. (Ahora estoy redescubriendo a Juan de Lorena, aviso y aconsejo, ¡Qué Puerto de Ostia!)

Volviendo a Alma-Tadema, qué decir de los mármoles, del agua, de los peces, de los tejidos, de los peinados, de toda la reproducción de una vida que ya pasó. Le gusta reproducir el pasado grecolatino en sus cuadros, pero contempándolos a mí me recuerdan más bien aquellas fiestas de disfraces que la alta burguesía británica organizaba para entretenerse (¡joder qué época, quién la pillara!).


Experiencia personal (que a mí siempre me gusta ilustrar las cosas con mis vivencias reales): una vez estuve en el hotel Sol Los Fenicios, en La Herradura (Granada). Cuatro estrellas sobrevaloradas, carísimo para las prestaciones, pero algo decadente (lo digo como elogio). Pues bien, al subir a la terraza, donde tiene la piscina, aquellas paredes blanqueadas en un recinto al descubierto flanqueado de falsos minaretes con un mar azul al fondo de un tono indescriptible... me recordaron a mi Alma-Tadema de mi alma, y le dediqué un artículo (11 de junio de 2002) en el Diario CÓRDOBA, que como no se puede encontrar online porque entonces no existía en internet el periódico, pues lo reproduzco a continuación y mato dos pájaros de un tiro:

Volver a Alma-Tadema

Aquella reproducción de un cuadro de Alma-Tadema cayó bajo mis ojos hace ya algunos años. Desde entonces he sufrido una especie de fiebre adictiva por la búsqueda de otras obras de este autor, y hoy creo poseer una buena muestra de la inmensa producción de aquel holandés del siglo XIX que, admirador y amante de la sociedad británica en tiempos del imperio victoriano, no paró hasta convertirse en un sir con todos los honores y todo merecimiento, llegando incluso a cambiar su nombre de pila Laurens por Lawrence.
Una vez más, gracias a internet, puedo complacerme en ver y volver a ver, una y otra vez, esas imágenes pastel de tema mediterráneo y mitológico que recrean la Grecia clásica, el Egipto de los Ptolomeos, la Roma antigua. Hace unos años creí, incluso, que el espíritu del pintor me poseía por unos instantes en la piscina de la terraza del hotel Los Fenicios, en la costa nazarí de La Herradura, allí donde el blanco de la cal amaba el azul claro del cielo y el más oscuro del mar, con la sola falta de los mármoles inigualables de los cuadros de Sir Lawrence.
Esas mujeres ataviadas con gasas y túnicas orientalizantes, siempre mirando al Mediterráneo, siempre jugueteando y riendo, bañándose, escuchando y recitando poemas, gozándose de la vida y el sol, de la música y los placeres, esas mujeres son el alma de la cultura mediterránea que nadie como los británicos supieron saborear y ensalzar.
Aun siendo difícil la elección, de entre todos los cuadros prefiero Silver favourites, quizás por ser el primero que conocí, con el que quedé hechizado en sus azules profundos, en sus blancos oxidados de mármoles gastados, en la transparencia del pequeño acuario; pero también At Aphrodite’s cradle, Ask me no more, y por supuesto A coin of vantage, Expectations, God speed!, Pleading, The finding of Moses, y The kiss.
En este principio de verano, la contemplación de estas imágenes traen sosiego, otra visión de nuestro mundo del sur ya tan olvidada, y, sobre todo, un paréntesis en la lucha.


En fin. He dicho.

miércoles, 24 de mayo de 2006

Pérez-Reverte en Canal Sur 2 (Tema: no sé si comprarme el libro)

Ayer Jesús Vigorra entrevistó en su programa "El público lee" de Canal Sur 2 (Televisión de Andalucía) a Arturo Pérez-Reverte y a sus inseparables Juan Eslava Galán y Rafael de Cózar.

Lamento la calidad del corte, pero es que a mi pueblo no ha llegado la segunda modernización de Andalucía que tanto cacarea el presidente autonómico Manuel Chaves (de la primera modernización ni hablamos).

Por qué amo el Cerco (2) (Tema: Ta' claro)



Para cualquier información sobre esta sección, buscar más abajo el post "Por qué amo el Cerco (1)"

Fotos de todos los post sobre el Cerco: Alberto Díaz-Villaseñor

martes, 23 de mayo de 2006

Todo el mundo pierde cosas (Tema: recuperando viejos artículos por estricto orden cronológico)

Todo el mundo pierde cosas. El hábito de la pérdida reiterada de cosas, paradigma de la incomodidad, es muchas veces considerado, no obstante, un toque de distinción por los estetas. Yo, una vez, ¡mire usted qué cosas! perdí una poeta (decir “poetisa” sería cursi) en Buenos Aires.





La conocí en enero de 1980, y fue en abril o mayo de ese mismo año cuando recibí su segunda y última carta; después se me perdió. Yo le envié varias más a un número de la avenida del General San Martín en la ciudad porteña, un número muy largo que tenía hasta unidades de millar, pero no recibí respuesta. Me había dicho que en esos días estaba cambiándose de casa, pero pienso que podía haber escrito desde su nueva dirección. Como, cuando la conocí en Córdoba, hicimos una buena amistad y ni por asomo creí parecerle un pesado, no supe interpretar su silencio. También descarté, no sé por qué, una hipotética “desaparición” política de las que eran tan comunes en Argentina en aquel tiempo.

Hablo de esto porque perder a un amigo poeta es como tener que nacer de nuevo a muchas cosas, una vez que te acostumbras a compartir tus puntos de vista desde un ángulo diferente. El trato con Florinda Mintz, que así se llamaba, me reafirmó en varias de mis juveniles creencias que, desde entonces, tengo por verdades absolutas e inmutables, a saber: que no hay nada nuevo bajo el sol, que nada es lo que parece, que los demás siempre creen saber cómo eres, y que, en el fondo, todos somos iguales.

La idealización que hicimos de Florinda varios aprendices de poeta en aquel primitivo Colegio Mayor del Monte de Piedad y Cajas de Ahorro de Córdoba (hoy de la Asunción) se nos fue convirtiendo suavemente en una constatación de que el hombre (y la mujer) sólo se mueven por aquellas dos cosas que según el Arcipreste de Hita ya apuntó en Aristóteles. Pero nos llevamos una decepción que acabó de arrastrar a las últimas telarañas de nuestra pelmaza adolescencia. En definitiva, y en román paladino, nuestro amor platónico por Florinda se deshizo la noche que la muy “canasha” nos dio calabazas a nosotros, los intelectuales, y prefirió a un gilipuertas madrileño que estaba como una cabra y que decía que su padre tenía un delfín en la piscina del chalet de Navacerrada.

Aquel tipo nos llevó una noche a casa de una amiga suya –que él afirmaba era descendiente de un Abderramán, y en verdad que lo parecía-, sobrina de la soprano Carmen Blanco; su despliegue de pavo real fue memorable, y Florinda, con la pinta que su ascendencia polaca le prestaba, cambió sus tangos y nuestros poemas telúricos por el flamenco etílico de aquel madrileño impresentable.



Días después ella se volvió a Buenos Aires, pero antes tuvo la amabilidad de dedicarme el único ejemplar que dejó aquí de su libro recién editado, “Oración Profana”, que conservo y que es muy bueno (¿alguien sabe de algo que los argentinos no hagan bien, a parte de la política, la economía y la guerra?), nos hicimos una foto que procuro no enseñar nunca por razones que no vienen al caso y después, como digo, nos intercambiamos un par de cartas. Hace unos meses intenté buscarla por internet y mandé un mensaje al diario bonaerense Clarín, por si la localizaba, pero no hubo suerte.

Después de su marcha compartí en aquel Colegio Mayor tardes y cafés con otros poetas, con los Premios Nacionales de Literatura Luis Rosales (que me habló de la triste detención de García Lorca en su casa, como es sabido), Fernando Quiñones, Félix Grande -el pastor manchego de la voz inigualable- y su mujer, la inteligentísima Paca Aguirre. Con ellos, afortunadamente, no se interpuso el incómodo binomio aristotélico, y pasamos momentos únicos. Pero eso ya es otra historia. Por cierto, si alguno de ustedes sabe algo de Florinda Mintz, díganmelo.

Publicado en Diario CÓRDOBA, el 4 de julio de 2001

sábado, 20 de mayo de 2006

Por qué amo el Cerco (1) (Tema: Ta' claro)





El Cerco de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba, España) es una vastísima extensión de más de 600.000 metros cuadrados. En tal recinto, de 1890 a 1970 aproximadamente, se desarrolló una potente actividad industrial que abarcaba numerosos ámbitos de acción: fundición de plomo, producción de refractarios, industria química de ácido sulfúrico, hornos de cok, producción eléctrica, fabricación de yute, minería (contaba con dos pozos de interior), y un largo etc. Diariamente se calcula que entraban allí más de 6.000 obreros a trabajar. La compañía que lo explotaba era la poderosísima multinacional franco-española Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya (SMMP).

En los años setenta, cuando la SMMP abandonó sus actividades en la zona, el terreno fue vendido a una empresa que fue destruyendo y derribando sistemáticamente sus construcciones industriales para aprovechar los elementos constructivos: el hierro y otros metales fundamentalmente.

Actualmente, el viejo Cerco industrial, aun en ruinas, conserva un encanto que ninguna persona dotada de cierta sensibilidad y un ánima romántica sería capaz de no apreciar. Promuevo desde este espacio un ¡Aprovechamiento inteligente para el Cerco y la restauración de lo que todavía pueda ser restaurado con vistas a su aprovechamiento posterior!

jueves, 11 de mayo de 2006

El dragón Sánchez (Tema: Sánchez Dragó)


Vaya por delante que el escritor Fernando Sánchez Dragó me parece un personaje fantástico, irrepetible, de esos que si no existieran habría que invertarlos. Le dan marcha al país y a los medios de comunicación. Y para colmo tiene un rostro simpático, es fotogénico y habla de puta madre.

Sánchez Dragó acaba de ganar el XI Premio de Novela Fernando Lara con su obra "Muertes paralelas", algo así como un inspirado remedo a la vicevérsica (que él reconoce) de las "Vidas paralelas" del latino Plutarco.


En el acto de entrega y durante el lío de la rueda de prensa, la euforia, el vino (suponemos) y una subida de testoterona a las que tan acostumbrados nos tiene Fernando, le hicieron decir que:

"Lamento profundamente haber nacido español", aseguró el escritor, que afirmó que este sentimiento "ha ido creciendo poco a poco hacia un país cuyo pecado capital es la envidia. Ser español es una etiqueta, y yo hace tiempo que empecé a desprenderme de ella".
(Declaraciones que pueden encontrarse en su página web)

Entiendo que esa afirmación la hace en rebeldía contra ese pecado de envidia que, según opinión generalizada, carateriza a los españoles. Está claro, a nadie le agrada pertenecer a un club de cuyos miembros se tenga una opinión negativa determinada, la que sea. Y, a su entender, a este club llamado España se le ve la etiqueta de envidioso por debajo de los fondillos de los pantalones.

De todas formas, digo, a Fernando Sánchez Dragó hay que quererlo incluso sin entenderlo. Algún buen rato he echado junto a él (o más bien cerca de él), como cuando tras aquellas memorables conferencias que daba en el marco de la Universidad de verano Menéndez Pelayo (sucursal sevillana en la casa Palacio de los Pinelo), repetidas luego también con Antonio Gala o Vicente Molina Foix, e incluso Jesús Aguirre, el entonces Duque de Alba, nos íbamos al exquisito, original y único pub Abades con cuyo dueño y señor, Fernando Chamorro nos reíamos entre acordes de boleros o de las Suites de Bach, según pintara, sentados en una mesa camilla. Otros testigos hubo que no me dejarán mentir, como Jesús Quintero. ¡Pero hace ya tantos años desde aquellos ochenta! Uno era joven y universitario en paro, lo cual marcaba lo suyo.


En otra ocasión, recuerdo, viviendo yo en la villa de Pozo Alcón (así, sin hache) de la provincia de Jaén, mi amigo Manolo Almagro y yo asistimos a un acto de Fernando en la localidad próxima de Quesada, patria del pintor Rafael Zabaleta. Hacía unas semanas que Fernando Sánchez Dragó había criticado a los andaluces por su contrastado borreguismo de votar pertinazmente al PSOE en la cabeza (o cabezón) visible de Manuel Chaves. Creo que nos había llamado precisamente eso a los andaluces, "borregos". Mi amigo Manolo, que es como es, sin que yo lo supiera se había fabricado una pancarta que ponía "Sánchez Dragó, vete", y con ella se paseó en silencio por la sala varias veces hasta que finalizó el acto. Terminado el cual, el aludido quiso hablar con él, y qué quieren que les diga... salió el Sánchez Dragó de siempre y la cosa acabó en copas y risas y disculpas y aclaraciones. No podía ser de otro modo.

¡Ay Fernado Sánchez Dragó!, ya ni siquiera te acordarás de todos estos momentos, ni de quienes en algún momento pasamos por tu lado, pero en quien te conocimos dejaste huella. La huella de un cachondo, de un creído que no llegaba a ser cargante porque le podía su vis afable procedente sin duda de sus ancestros gaditanos, un tipo original y único. Y por eso digo, en mi opinión, que Fernando Sánchez Dragó podrá decir todas las barbaridades que quiera, pero que hay que tomarlo como es. Además, que bastante viajado y leído es como para que nadie de nosotros osemos ni siquiera llevarle la contraria. Nos desarmaría.

(Dedicado a mi amigo Matías Moguel)

¡Más Da Vinci noooo...! (Tema: el código peñazo)

La película El Código da Vinci, dirigida por Ron Howard, se estrenará el próximo día 19. No sabemos cómo habrá quedado el filme, aunque será interesante ver a actores como Tom Hanks y Jean Reno (dos de mis favoritos actualmente) compartiendo cartelera.

Lo que sí es cierto es que la polémica está servida por la cuestión del papel de la Iglesia y, más concretamente, el del Opus Dei en toda esta historia.

Al respecto, se me ocurren ciertas consideraciones:

  1. La libertad de expresión y de publicación deben quedar garantizadas para todo el mundo conforme a las leyes en vigor, aunque no nos guste muchas veces lo que se opina y publica.
  2. La novela de Dan Brown en la que se basa esta película me pareció un auténtico bodrio. Creí estar continuamente leyendo un guión de cine (a ver si es que el autor ya estaba pensando en llevarla al cine cuando la escribió, seguro que sí, ya que esto da mucho dinero) en vez de una novela con una mínima calidad literaria.
  3. Para novelas históricas, o de historia-ficción, podrían citarse decenas antes que esta. Lo que ocurre es que, claro, tocando (y atacando) oportunistamente a la Iglesia, el éxito está asegurado.
  4. Me pregunto cuándo una novela histórica o de historia-ficción con carácter crítico-peyorativo se centrará en el profeta Mahoma o en el Islam. Seguro que ¡no hay cojones!, y si no miren lo que ha pasado con la publicación de las caricaturas de Mahoma, con media Europa y medio mundo bajándose los pantalones frente a los islamistas extremistas y radicales. (Pero esto es otra historia).
  5. Entre los muchos detalles absurdos que detecté leyendo el libro cito sólo dos que me vienen ahora a la memoria: El personaje Silas se escapa de una cárcel de Andorra... cuando en Andorra ¡no hay cárceles! Eso lo sabe cualquier ciudadano medianamente informado. A los convictos juzgados en el pequeño principado se les da a elegir entre ingresar en una prisión española o francesa según se contempla en un tratado internacional tripartito. Además, el susodicho Silas se escapa de la cárcel gracias a un terremoto que destruye la prisión. ¡¡¿Desde cuándo hay terremotos en el plegamiento alpino pirenaico?!! Esto no es solamente falso, sino inverosímil. Dan Brown nos hace imaginar, más que una cárcel, una prisionzucha de cuatro tabiques de adobe mal encajados al estilo de las que podemos ver en películas del oeste que retratan el Méjico del siglo XIX. O sea, ¡un horror de prejuicio yanky!
  6. Y si detalles tan fáciles de investigar correctamente se le han pasado por alto al erudito escritor, ¿qué no podremos pensar del resto de sus elucubraciones calenturientas? Si algunas hubieran tenido algún viso de verosimilitud (confieso que la posibilidad de un linaje cristiano-magdaleniano me seduce y no lo creo en absoluto descartable), fallos como los anteriormente descritos las invalidan y las mandan al limbo de la duda razonable, ya que este tipo de errores deben hacernos recapacitar sobre el alcance real de la investigación supuestamente llevada a cabo por Dan Brown.

La historia, digo, es un continuo correr de un lado para otro, muy cinematográfica, absolutamente increíble (no-creíble) con fallos de película de serie B (la escapada en el avión y la forma de esconderse en el coche que les aguarda al llegar a Londres no hay qien se la crea), etc., etc., etc.

No voy a defender aquí al Opus Dei ni tengo por qué atacarlo. En su momento, como muchos universitarios, intenté ser captado para la Obra, pero corrí más que ellos. Pero el caso es que puedo llegar a suscribir un comentario que uno de sus portavoces ha hecho en una rueda de prensa. El portavoz decía que qué podía hacer la Iglesia para defenderse de una historia así sin provocar el efecto contrario al deseado, es decir, que la gente acuda en masa a ver la película. la respuesta es difícil y lo mejor que se puede hacer es lo que están haciendo... mantener un silencio casi absoluto.

También se preguntaba dicho portavoz, si es lícito moralmente escribir este tipo de obras que apuntan a instituciones fácilmente reconocibles y cuyo ataque da cierto morbo. Y se planteaba, ¿qué ocurriría si por ejemplo se utilizara como argumento de ficción que otra institución muy famosa y con una penetración social tremenda, como la Coca-Cola, se dedicara a manipular su bebida con fines inconfensables; o que una importante productora cinematográfica, que fuese citada con su nombre real en una novela, fuera usada en una historia que la hiciera aparecer como una tapadera para la explotación sexual de niños?

Sobre todo ello, por lo menos se impone una cierta reflexión. ¿no?

martes, 9 de mayo de 2006

De pendones y otros trapos colganderos (Tema: vexilología para torpes)

Es descorazonador pensar cuántos hispanohablantes pueden observar en webs y blogs la diatriba que los españoles nos traemos en los últimos tiempos a cerca de la realidad de España. Ellos, como otros individuos de otras latitudes, alucinarán con los estúpidos problemas domésticos que le causa el nacionalismo a una de las naciones más antiguas del mundo y la más vieja de Europa. Esta nación, que ha dado lugar a una de las culturas más originales y reconocibles del mundo, debe pasarse ahora todo el día pidiéndose perdón a sí misma por existir a causa de políticos incultos, nacionalistas cegados de fanatismo y, sobre todo, por la dejadez y apatía de la inmensa mayoría de la ciudadanía, más pendiente del fútbol, el dinero o las vacaciones que de mantener y defender un patrimonio de unidad único en el mundo.

¿Que existen diferencias territoriales, regionales, de costumbres, de modos de vida dentro de España? Pues claro, como en todas partes, como incluso dentro de cada ciudad, de cada pueblo o casi de cada familia según sus orígenes o el ambiente en el que se haya movido.

Pero en fin, no quiero alargarme en exceso, aunque bien podría porque la Historia está llena de argumentos en favor de los que pensamos y defendemos la unidad de España. Hoy sólo quiero referirme aquí a algunas cuestiones que pueden parecer tontas, pero que para mí no lo son: la reforma de los estatutos de autonomía a espaldas de las normas que contempla la Constitución, y al uso creciente de la bandera republicana y de las banderas independentistas, no sólo en total impunidad sino incluso jaleadas, recomendadas o defendidas precisamente por los políticos, que debieran ser los encargados de la salvaguarda del orden constitucional.

Esta quiebra del orden constitucional es precisamente lo que más nos molesta a algunos, porque si la Constitución permitiera estas cosas, la libertad de insignias y estandartes, la reforma estatutaria "a la carta" sin más ni más, pues bien. Pero resulta que no, que un país moderno como España tiene sus cosas bien regladas y reglamentadas, y los politicuatres de tres al cuarto que nos gobiernan no se dan cuenta de que el pueblo es bastante dado a seguir el ejemplo de los que mandan, y si los que mandan se saltan a la torera las leyes, los procedimientos y las representatividades, de aquí poco este se puede volver un país ingobernable, ya que nadie poodrá exigirle al pueblo que cumpla a rajatabla (y vaya a la cárcel si no lo hace) lo que los gobernantes incumplen, tergiversan, manipulan o se aplican a sus intereses de permanencia en el sillón un día sí y otro también.

En resumen, eso es lo más preocupante. Y esa es la idea final que quiero dejar plasmada aquí. No el hecho floclórico de que este o aquel saquen una bandera republicana en tal o cual manifestación, o que independentistas saquen la suya cuando les venga en gana, o que incluso futbolistas nacionales ¡y extranjeros! de equipos de fútbol concretos tengan la costumbre de ondear insignias ilegales con ocasión de una victoria. No, no es eso sólo, es sobre todo la impunidad que representa poder violar a placer la Carta Magna que a todos acoge, ampara y obliga, sea en el tema que sea, y hoy me estoy refiriendo al asunto estatutario y al de los símbolos constitucionales.

Para terminar, creo necesario discernir entre lo que yo entiendo que es "aconstitucional", lo que es "inconstitucional" y lo que es "anticonstitucional". Para hacerlo, nada más fácil, acudamos al diccionario y veamos las acepciones de esos tres prefijos a-, in- y anti- . Y el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua nos dice que:
  • a- :Denota privación o negación.
  • in- : Denota, igualmente, negación o privación.
  • anti- : Se define como "opuesto" o "contrario".

Bandera de la Segunda República con escudo republicano, que sustituye la corona por un castillo

Así pues, según esto, la bandera republicana sería "anticonstitucional", puesto que la Carta Magna define a España como un reino hereditario, como una monarquía constitucional.

Dos versiones de la bandera independentista catalana (la "senyera estelada")

En cuanto a las banderas independentistas, serían igualmente "anticonstitucionales", ya que España queda definida como un estado autonómico, no como una federación o confederación de estados más o menos independientes.

(Bandera independentista gallega)

(Bandera independentista canaria en una de sus versiones)

Visto esto, resultaría curioso que usar bandera monárquicas anteriores a la Constitución de 1978 sería "aconstitucional" o "inconstitucional", pero no "anticonstitucional" , así como el uso de la bandera nacional de la época franquista. Ya que todas ellas tienen los mismos colores y disposición, son propias del Reino de España (recordemos que incluso en tiempos de Franco, España se definía como un Reino), pero no muestran los mismos emblemas o escudos que la Constitución de 1978 define y recoge.

(Bandera nacional durante la dictadura franquista)

En cuanto a los estatutos autonómicos prestos a aprobarse, que conculcan diáfanamente varios de los artículos constitucionales (convirtiendo a las entidades territoriales en nacionalidades y realidades nacionales u otros absurdos conceptuales del mismo jaez), y cuya extensión, competencias y ámbito sobrepasan con creces al de la propia Constitución, sería tema para otro y largo artículo. Pero pueden ser causantes de más de un quebradero de cabeza a nivel nacional.

A modo de curiosidad, vean aquí un curioso pasquín de 1932 que retrata una situación casi idéntica a la actual por culpa del proceso estatutario (catalán en este caso) de aquellos años. Ya sabemos todos cómo acabó la cosa.

lunes, 8 de mayo de 2006

El opio del fútbol (Tema: que no se rompa la noche)

Reconozco que las noches se hacen muy cuesta arriba sin poder echar mano de aquellos programas de radio que antes te encontrabas al inicio de la madrugada. Actualmente todo es fútbol, los mejores espacios y horquillas radiofónicas del principio de la noche se dedican al fútbol. El fútbol, esa cosa que lo inunda todo sin piedad.




Lo malo del fútbol no es el fútbol en sí. Yo mismo, de vez en cuando, me junto con algunos amigos frente al televisor y mientras ellos ven el partido yo acabo de repasar el periódico; cuando se me acaban las páginas miro la pantalla clavando la mirada en un punto fijo, verde, y se me olvida qué es lo que estoy viendo. Ellos lo saben y yo lo sé, y nos reímos al comentarlo. Son amigos al fin y al cabo.

Pero lo que me parece insoportable de verdad es la prensa futbolera.


En primer lugar, los comentarios de los que retransmiten el partido, con sus frases hechas y vacías de contenido, parca de preposiciones, con sus sobreentendidos que sólo entienden una mayoría (no yo), su estridente volumen de voz y tono agudo y chillón para mantener el interés frente a la pantalla. Menos mal que a veces vemos el partido en retransmisión de Al-Yazeera, al menos así no me entero de lo que dicen y sus comentarios suelen ser más tranquilos (aunque el careto de los comentaristas, cuando salen en los descansos, es para verlo, dos morancones empaquetados en trajes occidentales que les van a estallar por las costuras, con unos bigotes y unos peinados de cuando aquí en los años 40 por lo menos).

En segundo lugar, la prensa escrita deportiva y los comentarios televisivos en los telediarios del "día siguiente". O sea, no bastaba haberlo visto en directo, hay que desmenuzar hasta sus más ínfimas partículas ... la nada. Porque digo yo que cuando el partido acaba, acabó, y se podrá comentar lo bonito que fue aquella jugada o lo pésimamente mal que lo hace Raúl, por ejemplo, pero no, no se limitan a eso. Asistimos a auténticas disertaciones más propias de cátedra universitaria que de lo que realmente son: periodistas que comentan un espectáculo (en principio fue juego, luego deporte y ahora sólo espectáculo).

Estos periodistas deportivos "pontifican" sobre esto y aquello, sentando cátedra, digo, comentando con la verdad absoluta sobre la ... nada, sobre algo que a la postre es totalmente intrascendente.

Confieso que hace muchos años, en periodos depresivos por encontrarme lejos de casa, viviendo solo y casi aislado, lo único que me alegraba el ánimo era la radio nocturna y sus espacios futbolísticos. Pensaba que aquello no podía ser cierto, que tal cúmulo verborreico de majaderías una detrás de otra sin solución de continuidad no podía ser algo de verdad sino más bien una tomadura de pelo en un mundo tan brutal. Y como me hacía gracia, pues la depresión se me iba, ironizaba sobre el asunto y me quedaba dormido como un bendito.




¡Cómo echo de menos aquellas emisiones nocturnas dedicadas al teatro radiofónico! ¡O a la lectura poética, aunque fuese en breves minutos! Era entonces Radio Nacional de España un bálsamo para el intelecto. Ya todo aquello pasó ... hace tanto.

En fin, hoy es lunes, al menos creo que no hay partido, pero el martes sí lo habrá, y el miércoles (los miércoles siempre hay retransmisiones futbolísticas, sean de campeonatos nacionales como europeos), los jueves, quizás, y los sábados y domingos todo el día, por lo que es mejor parmanecer desenchufados.

¿Qué puede hacer una minoría como yo qe no se adapta a este embrutecimiento absurdo y sin sentido? Recuerdo, jajajaja, cuando llegó la democracia y esperábamos que la libertad y la inteligencia iban a entrar en los medios de comunicación. Pues no, fue cuando las retransmisiones deportivas (aquellas que los progres tildaban de "opio del pueblo" acusando a Franco de utilizarlas para adormecer a las masas) se multiplicaron hasta el infinito, cargándose espacios de debate y reflexión como La Clave

(otra vez los socialistas empuñaron el hacha liberticida)

y dando lugar a los "coloquios" actuales llenos de marujas, putas, maricones en pleno ejercicio de ello (ya he publicado muchas veces el respeto que prostitutas y homosexuales me merecen, pero estos que van a la tele a ejercer de tales como en un circo de feria sólo deben acarrear desprecio), gente que vende sus polvos en público, su vida privada y la de los demás incluso después de muertos... es insufrible.




Siempre nos quedará un libro, internet y algunas cadenas temáticas vía satélite como el canal Historia... aunque también se les ve mucho el plumero de la manipulación en bastantes temas. Ya lo comentaré otro día.

He dicho, ¡bufff!

sábado, 6 de mayo de 2006

Una de Pérez-Reverte (Tema: ¡vivaehpaña!)


Los asiduos visitantes a este blog ya se habrán percatado de que entre mis enlaces favoritos se encuentra la página oficial de Arturo Pérez-Reverte. Aprovecho la ocasión para invitarlos a bucear en ella y disfrutar con sus textos. Por cierto, que en la sección Revertianos de dicha página se encuentran un par de textos míos.
Bien, a lo que iba. Y es que me voy a permitir recomendar la lectura del artículo de Pérez-Reverte del domingo 30, titulado Frailes de armas tomar.
Aviso a navegantes: cada lunes o cada martes está disponible el nuevo artículo del domingo anterior de Pérez-Reverte en la sección Patente de Corso de su página oficial. No os los perdáis.