lunes, 30 de julio de 2007

Vacaciones ¿La playa o la montaña? Otra de memoria histórica

En los tebeos de los años sesenta y setenta, época dorada del desarrollismo económico y social español, los monigotes de las viñetas discutían por pasar las vacaciones en el mar (la modernidad incontrolada) o en la montaña (el pueblo de los ancestros). ¡Ya se podía elegir! A la puerta de muchas casas solía haber aparcado un Seat 600D o un 85oL, en otras un 1500, y en la mayoría (como en la mía) ninguno.
Pero era igual, a todos nos alegraban, desde la radio del salón, las canciones de Los Mismos en verano, que nos hacían albergar esperanzas de que si construyeran un puente desde Valencia hasta Mallorca ¡sería maravilloso!
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RELATO:

Unos cincuenta años antes, un tío de mi padre solía veranear cerca del Conde de Romanones en algún punto del País Vasco, en San Sebastián o Urnieta normalmente. El Conde era el brazo derecho del Rey Alfonso XIII y fue Jefe del Consejo de Ministros, y ministro, en numerosas ocasiones. Con la Dictadura del General Miguel Primo de Rivera, (padre del dirigente falangista José Antonio Primo de Rivera) Romanones se aparta de la política; y más tarde, proclamada la República en 1931, es quien más fervientemente aconseja a Alfonso XIII que se exilie. Durante la República la figura del Conde (Diputado por Guadalajara) pasó sin pena ni gloria.

La enciclopedia libre Wikipedia nos cuenta que "(Romanones...) no participó en la sublevación militar de 1936. La guerra civil le sorprendió en San Sebastián, entregado a los negocios y a empresas mineras de su propiedad, desde donde pasó a Francia con la ayuda del embajador francés. Regresó a la zona sublevada en 1937 pero nunca más volvió a actuar en la arena política..."

¿Y qué hacía el tío de mi padre al lado de tan importante señor, se preguntará el amable lector? La respuesta está, en parte, en la segunda línea del párrafo escogido de la enciclopedia Wikipedia: "... La guerra civil le sorprendió en San Sebastián, entregado a los negocios y a empresas mineras de su propiedad, desde donde pasó a Francia con la ayuda del embajador francés..."

En efecto, el Conde era el principal accionista (por parte española) de la empresa minera franco-española Société Minière et Métallurgique de Peñarroya (SMMP), y el tío de mi padre fue un tiempo el más alto cargo de dicha compañía y además Administrador General de las finanzas del Conde de Romanones en aquellos largos y felices años de la década de los diez y los veinte. También tuvo aquel tío segundo mío que participar en el reparto de los bienes del Conde cuando este murió, y entre sus deudos y parientes se encontraban personajes tan curiosos como uno de sus hijos, el Marqués de Santo Floro, padre de Natalia Figueroa (la mujer del cantante Raphael, ¡qué cosas!)
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A mediados de los setenta llegué a conocer a aquel tío segundo mío. Me causó sensación puesto que poco antes me fue contada esta historia que acabo de narrar. Vivía en una tranquila zona residencial del barrio de Salamanca, en Madrid, en un piso que no era muy grande pero que ofrecía amplios y agradables ventanales sobre una calle silenciosa y arbolada, la calle Río Jiloca creo recordar.

Se trataba ya entonces de un viejecito muy menudo, afable, extremadamente educado, sonriente y con ganas de conocer nuevos parientes como yo. Sabedor de mi ya temprana afición por la Historia en general y por las historias familiares en particular, me fue desgranando las aventuras y desventuras de determinados objetos de los muchos que adornaban las estancias. Sus fotos con el Conde de Romanones y con aquel Rey emigrado eran las justas, no había nada de ostentoso en aquel piso madrileño. Su mujer, tía carnal de mi padre, era un despliegue de sonrisas, amabilidades y cariños, y -con mejor cabeza que él entonces- solía tratarlo con una amorosa condescendencia.

Aquellos tíos segundos míos, en el verano de 1948, en una subida al Monte Igueldo en San Sebastián.

Recuerdo que me fijé especialmente en un reloj de repisa que parecía de oro, era precioso. Con su permiso lo cogí en mis manos y lo observé de cerca.

-¿Te gusta? -me preguntó mi tío.
-Sí, mucho -respondí.

Aquel tío segundo mío, tan cariñoso y risueño, se puso entonces algo melancólico, y cogiendo a su vez el reloj para mirarlo, sólo acertó a decir:

-Restos de antiguo esplendor.
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Hoy escribo en el Diario CÓRDOBA un artículo sobre viajes, preferencias de destinos veraniegos, y en él me refiero muy sucintamente a aquel tío de mi padre. Puedes leerlo pinchando en el enlace siguiente, y una vez allí valorarlo, imprimirlo o reenviarlo si te gusta:

Veraneos ( Diario Córdoba - 31/07/2007 )

martes, 24 de julio de 2007

A los españoles les cuesta trabajo aprender idiomas

Hoy escribo en diario CÓRDOBA que a los españoles en general, y a la madera en particular, les cuesta aprender inglés, hasta el punto de no reconocer cuatro palabras seguidas, a no ser que se trate de algo tan socorrido como "I love you Hinojosa". Y eso siempre que lo veamos escrito, porque dicho "ai laviu Hinojosa" no se entendería nada. Bueno sí, lo de "Hinojosa" sí, que es la cuarta parte del mensaje, y eso para la LOGSE no sería un mal porcentaje, así que aprobados en idiomas.

Valóralo, imprímelo, reenvíalo si te gusta. O no hagas nada de eso después de leerlo si no te gusta, visitando el enlace siguiente:

A oxford ( Diario Córdoba - 24/07/2007 )

miércoles, 18 de julio de 2007

Guerra (in)Civil Española, 18-7-1936 a 1-4-1939

El 18 de julio de 1936 el general Francisco Franco se sublevó con el Ejército de África, en nombre de España y de la República, contra el orden constitucional entonces establecido. A su entender y al entender de otros militares y de buena parte de la sociedad (la mitad de España aproximadamente), el Gobierno legítimo estaba amparando y potenciando una situación de caos generalizado y de desgobierno bajo el imperio de fuerzas incontroladas que ensangrentaban el país con multitud de atentados diarios. La situación era tal que, en fechas anteriores al golpe, diputados de izquierda como Dolores Ibarruri “La Pasionaria” (Partido Comunista de España) habían amenazado de muerte a algunos diputados conservadores incluso en el transcurso de sesiones del propio Parlamento. Tal fue el caso de las amenazas vertidas contra el líder conservador monárquico del partido Renovación Española, José Calvo Sotelo, quien fue efectivamente asesinado por un grupo formado por Guardias de Asalto (la policía republicana) y por guardaespaldas de líderes socialistas. José Calvo Sotelo fue secuestrado en su casa ante su familia por dichas fuerzas, tiroteado y abandonado su cuerpo después.

La enciclopedia libre Wikipedia, al igual que historiadores y manuales, dice lo siguiente al respecto:

“En el turbulento periodo entre febrero y julio de 1936 (José Calvo Sotelo) protagonizó varios debates en las Cortes en los que solicitó al Gobierno que restableciese el orden público, señalando que en caso contrario tal tarea debería ser asumida por el Ejército. Tras fortísimos enfrentamientos parlamentarios, recibió amenazas de Dolores Ibárruri La Pasionaria (16 de junio), e indudablemente de Ángel Galarza (1 de julio). Fue asesinado por agentes de la Guardia de Asalto y pistoleros socialistas la madrugada del 13 de julio de 1936, presuntamente en venganza por el asesinato del teniente Castillo (filoizquierdista) unas horas antes. Su muerte precipitó la sublevación militar del 18 de julio de 1936 que inició la Guerra Civil Española”.

Es cierto que tal hecho no fue sino uno más en el marco de una situación enrarecida e insostenible, propiciada tanto por la izquierda más radical de los partidos que dirigían el gobierno del Frente Popular (entonces en el poder) como por fuerzas extremistas de derecha y por otras que se reivindicaban nacionalsindicalistas como la Falange Española. Todos, los unos y los otros, pueden ser los responsables de crear el caldo de cultivo que dio origen a la guerra civil de 1936-1939.
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RELATO:

Pocos días después de la sublevación militar, milicianos republicanos dependientes del Ayuntamiento se personaron en la finca del juez de paz de la localidad pidiendo verlo con la intención de trasladarlo ante el alcalde. El juez de paz no era hombre político aunque sí católico y, por lo tanto, sospechoso de simpatizante de la derecha o de los monárquicos. Además, su alto status social y profesional como abogado de la empresa más importante del pueblo, lo ponían en el punto de mira del Gobierno ante una situación tan enrarecida.

Los milicianos requisaron en la finca algunas armas de fuego antiguas de colección o adorno, pero antes de partir, el juez tuvo la precaución de echarse al bolsillo, en un descuido de sus captores, una pistola perfectamente operativa.

-Por si acaso –explicó luego a su familia.

Mientras esperaban a que el juez se adecentara, uno de los milicianos preguntó a una de las hijas de aquel, que estaba allí quietecita y asustada, que quién era la persona que se veía en un cuadro que colgaba en una de las paredes del salón.

-Es el Papa –contestó la niña.

El miliciano calló. Después reparó en otra fotografía al lado de la anterior, que correspondía a una tía monja de la pequeña, y sin pensárselo dos veces le espetó a la criatura sin ánimo de burla, sino sólo por desconocimiento:

-¿Y esta quién es, la Mama?

Otro miliciano, que era vecino de un pueblo vecino, encontró, mientras revolvía la casa, unos prismáticos nuevos, magníficos y potentes.

-Esto nos puede servir –dijo a sus compañeros señalando el preciado objeto mientras lo metía en su zurrón.

Poco después el coche partió con los milicianos y su presa hacia el Ayuntamiento.

Al llegar al pueblo, el juez pidió que le llevaran un momento a casa de unos familiares, ya que tenía que darles una razón. Quizás pensaba darles instrucciones sobre qué hacer con su familia en caso de que ocurriera lo peor. Los milicianos, con toda amabilidad, así lo hicieron. Nada más verlo entrar por la puerta escoltado de aquella manera, una pariente del juez le dijo, casi le gritó, quebrándosele la voz:

-Pero, X..., ¿ya te llevan?
-Pero ¿qué me van a llevar ni llevar? Que estás tonta. Sólo estoy acompañando a estos señores –contestó el juez para tranquilizarla.

Más tarde, el juez era entregado al alcalde, que se encontraba en su despacho rodeado de su particular guardia pretoriana.

El alcalde había demostrado en los años de su mandato ser una persona templada, inteligente, ecuánime y nada extremista. Se recordaba en el pueblo que poco después del advenimiento de la República, en 1931, había salvado en persona el convento de las monjas interponiéndose entre dicho edificio y la multitud, que pretendía asaltarlo porque decían que en él se escondían unos monjes de otro pueblo.

-¡Si queréis entrar ahí vais a tener que pasar por encima de mí! –vociferó frente a los exaltados sitiadores-. ¡Voy a entrar yo solo en el convento a buscar a esos curas, esperadme aquí!

Al cabo de un rato haciendo como que inspeccionaba el lugar, cuando en realidad sólo estaba dejando pasar el tiempo -según atestiguaron las monjas después de la guerra-, el alcalde salió, se subió a la verja del jardín exterior del convento y gritó:

-¡Aquí no hay nadie que estemos buscando, así que todo el mundo a casa, que ya no veis nada más que fantasmas donde no los hay!

Aunque remoloneando, la multitud obedeció a su alcalde. Aquel sujeto era un tío con personalidad, de aquellos que –como se decía en la época- se vestía por los pies.

Poco después las monjas invitaron al alcalde a merendar con ellas, agradecidas por su actuación. El alcalde les escribió una carta muy atenta y cariñosa en la que se excusaba diciendo que dicha visita sería malinterpretada por los enemigos de las religiosas y por sus propios enemigos, por lo que no podía aceptar la invitación

El alcalde miró al juez de paz de arriba abajo y le dijo:

-Pero hombre, don X..., ¿dónde se mete usted con la que está cayendo? Le andamos buscando hace unos días.

Y en seguida añadió con tono sincero y amable señalando a los milicianos:

-¿Y estos, se han portado bien?

-Muy bien –contestó el juez mucho más tranquilo-. Usted sabe, don Z..., que estoy de vacaciones en mi casa de campo con la familia, ¿dónde iba a estar en estos días de verano? Me he enterado por la radio de lo que pasa y luego estos jóvenes me han estado contando lo que saben.

-Ea, ea, pues nada, don X..., váyase tranquilo que estos le van a volver a llevar de vuelta a su casa, y no se me pierda de vista por si le necesito.

Los dos hombres se despidieron con un apretón de manos, y una vez que el juez salió del despacho el alcalde se quedó pensativo y preocupado mirando por el amplio ventanal que daba a la calle.

Uno de aquellos milicianos, cuando llegó a su casa en el pueblo vecino, no perdió ni un momento en llamar a su mujer y a sus hijos.

-Mirad, mirad lo que os he traído –les dijo mostrándoles los prismáticos del juez.

Uno de los chiquillos atrapó el objeto y salió corriendo para enseñárselo a sus amigos. Era obvio que aquel pícaro miliciano nunca pensó en entregar a su unidad los prismáticos requisados.

-Los chiquillos de la calle se arremolinaron alrededor del hijo del miliciano. Una niña de unos diez años, más despierta que los demás, se lo arrebató de las manos y estuvo mirando largo rato con ellos apuntando aquí y allá, al viejo y hermoso castillo árabe que dominaba el pueblo, a la torre de la iglesia que sobresalía por los tejados, a los campos de labor que amarilleaban a lo lejos...

Y pasó la guerra, y la ganaron quienes la ganaron y la perdieron los que la perdieron. El juez de paz se libró de intervenir en la represión gracias a que los juicios sumarísimos corrieron a cargo de militares o de jueces de carrera nombrados al efecto. Sólo en contadas ocasiones, como recordaba un viejo sindicalista muchos años después, tuvo que recibir en su despacho la visita de algún significado republicano que buscaba entregarse antes de que alguien lo denunciara falsamente, por envidia o venganza.

-Don X..., que venía a ponerme a su disposición porque yo estaba en el otro bando.
-Pero tú no tienes las manos manchadas de sangre, ¿verdad? –inquiría el juez cada vez que se le repetía la situación.
-No, don X..., de verdad, sólo estuve en la otra zona haciendo lo que me mandaban.

Y el juez, una y otra vez, les repetía la misma frase sin más averiguaciones:

-Venga, venga, vete a tu casa que buena falta le vas a hacer ahora a tu familia.

Otros cuentan que, sin ser un héroe, el juez se la jugó un poquito en la postguerra. Era costumbre colgar un cuadro de vírgenes o santos en las puertas de las casas de los que habían sido de izquierdas con el fin de que la vergüenza cayera sobre toda la familia. El juez más de una vez ordenó la retirada de aquellos cuadros diciendo:

-Me vais a ir a casa de fulano y le quitáis el cuadro que le han puesto los vecinos. Sin rechistar.
-Pero, don X...
-Nada, nada, a obedecer. Si los padres han sido capaz de hacernos lo que han hecho, qué serán capaces de hacernos los hijos si continúan estas humillaciones –solía decir como argumento, intentando convencer con razonamientos peregrinos a aquella gente exaltada y con ansias de revancha.
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Al correr de los años -casualidades de la vida-, aquella niña espabilada que observó con tanto desparpajo por los prismáticos del juez las más bellas atalayas de su pueblo conoció, en una de sus visitas al pueblo vecino, al hijo mayor del juez, se enamoraron y se casaron. Yo soy el cuarto hijo de ese matrimonio. Sólo mucho después, contándose el uno al otro los episodios que habían vivido durante la guerra, cayeron en la cuenta de que aquellos prismáticos habían sido quizás un adelanto que les tenía preparado el destino para encontrase un día y formar un hogar.
Mi abuelo, el juez, vivió apaciblemente en el pueblo siendo respetado y querido por todos, vencedores y vencidos. Murió en el mes de julio de 1969 coincidiendo con la llegada del hombre a la luna.
Las monjas del convento fueron condecoradas por los vencedores, al acabar la guerra, con la Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo por su valor y abnegación en el hospital de sangre del pueblo (hospital de guerra), en el que se atendió a unos y a otros sin distinción.
El alcalde sobrevivió a la guerra. Con la llegada de la paz sufrió la represión con algunos años de cárcel pero conservó la vida gracias al testimonio de las monjas y frailes y de otros muchos a los que había salvado con su actitud valiente. Aquel alcalde era el tío abuelo del mejor amigo que he tenido nunca en esta vida. Tampoco nosotros supimos nada de aquellos episodios hasta mucho después. Y, creedme, se me están saltando las lágrimas al recordar y escribir en este momento todo esto.
Por fortuna, nadie de ninguna rama de mi familia (y esto sí que fue raro y una verdadera suerte) murió en aquella guerra terrible. Tengo la fortuna de no saber lo que es el rencor por este motivo.
¡Malditas guerras, todas las guerras, incluso a las que en algún momento se les pueda haber concedido alguna justificación (y no hablo de aquel enfrentamiento)! Al final todos pierden. Al final el amor y la amistad mueren en ellas como palomas que intentaran atravesar un incendio.
Afortunadamente, algunos podemos contar historias como esta con el fin de que puedan servir de reconciliación y esperanza.

Perdonad por este post tan largo.

Lempira sube el blog a las nubes

El blog está disparado desde hace una semana.

Entre las imágenes del desfile francés y, sobre todo, el artículo sobre el cacique hondureño y héroe nacional Lempira, ayer mismo se recibieron unas 200 visitas y hoy a las 10:21 horas ya iba por las 91, ¡todo un récord!

Además, por primera vez, mi contador estadístico registra el hecho de que las visitas desde España ya no son mayoría (la proporción ha bajado hasta el 45%) y han subido de forma espectacular las procedentes desde Centroamérica, fundamentalmente dese Honduras y Guatamela, que buscan información sobre el citado Lempira.

Gracias a todos esos visitantes por su interés.

martes, 17 de julio de 2007

De desfiles y patriotismos

Un cierto gusto por los desfiles, las tradiciones y lo que muchos consideran un rancio patriotismo. Pero que nunca está de más.
Te invito a leer mi artículo de hoy en

Desfile ( Diario Córdoba - 17/07/2007 )

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Y aquí os dejo una imagen de alguien que, entre el público, asistió al desfile del 14 de julio en París. No sé quién es, pero tiene el honor de poseer las tres medallas más importantes de Francia:

-La Orden de la Legión de Honor, la más importante, con su característico crespón rojo.
-La Orden Nacional del Mérito, en azul.
-La Orden de las Palmas Académicas, en violeta (llamada también la Legión Violeta). Esta es la más antigua que pervive hoy en Francia (creada por Napoleón) y por ello se le reconoce cierta preeminencia. Por cierto, que me suena bastante.

lunes, 16 de julio de 2007

Fête Nationale du 14 juillet 2007: le défilé militaire sur les Champs Élysées à Paris

Una auténtica gozada haber podido presenciar, aunque sea por televisión, el desfile militar en conmemoración de la Fiesta Nacional francesa del 14 de julio.

Un presidente que lo es y lo parece, que se le ve disfrutar con su trabajo de representar, sin complejos, a una gran nación: estoy hablando de Nicolas Sarkozy, presidente de la República Francesa.

Un pueblo compuesto de jóvenes y mayores vitoreando a sus Fuerzas Armadas y a su bandera sin complejos. Y cantando su hermosísimo himno nacional.

Un país que tiene futuro, con este presidente aún más, porque cree en sí mismo y no se acompleja de su Historia, de sus éxitos y fracasos, y menos aún de su presente.

(¿Por qué estaré repitiendo tantas veces "complejos"? ¿Será porque creo que España es un país acomplejado, con un presidente acomplejado y con un pueblo mayoritariamente acomplejados de su Historia, avergonzados de su bandera y que por no tener no tiene ni un himno que podamos cantar todos juntos (al menos en español)?

Disfrutad de estos cortes que duran de media entre 3 y 5 minutos. Los grabé de la TV5 francesa en directo. Además, como música de entrada a la bitácora suena El Canto de los Partisanos, en la voz de Léo Ferré, en honor y recuerdo a las fuerzas de la Resistencia que se opusieron con valor, tenecidad y muchísimo riesgo a la invasión hitleriana de Francia.

P.D.: A petición de un soldado del destacamento de Estonia que participó en el desfile, repito (un poco más amplio) el corte número 5 recoge el paso de los militares de ese país, con una poquita mejor calidad que el resto para que se vea bien. La solicitud me vino porque dicho soldado había visto estos cortes en YouTube y tuvo la gentileza de escribirme.

P.D.: Hace unos momentos también he recibido en el correo de YouTube otra petición. Así que incorporaré dentro de unas horas otro corte (el número 6) para que "Zuglensois" pueda ver a su hermano desfilando con el 68º Regimiento de Artillería de África (uniforme beige y cinturón y foulard rojos).

P.D.: Mañana martes dedico un artículo a este tema en Diario CÓRDOBA, cuya referencia y enlace pondré aquí oportunamente como cada martes.

Ha sido un placer, y si me llegan más peticiones las iré incorporando, tanto en esta bitácora como en la que tengo en lengua francesa que puede verse pinchando aquí.


Corte número 1:



Corte número 2:



Corte número 3:



Corte número 4:



Corte número 5 (dedicado a España... y Estonia):



Corte número 6 (desfile del 68º Regimiento de Artillería de África):

jueves, 12 de julio de 2007

Documento de Federico García Lorca

Mi compañero Manuel me facilita el siguiente documento, que me ha emocionado nada más verlo.

El 28 de agosto de 1908, Federico García Lorca, con diez años de edad, escribía la instancia siguiente:



La transcripción del texto es la siguiente:
"Ilmo. Sr. Director del Instituto Grâl y Técnico de Almería.

Federico García Lorca, natural de Fuente Vaqueros (Granada) vecino de Almería y de diez años de edad, con la consideración y respeto debido á V.S. expone: Que desea ser admitido á examen de ingreso en los que se han de verificar en el proximo septiembre en ese Establecimiento de su digna dirección, para el estudio del bachillerato, por lo cual
A V.S. : suplica se digne admitirlo, previo pago de los derechos correspondientes.

Dios guarde á V.S. muchos años
Almería 28 de agosto de 1908

Federico García Lorca"


Y en la parte posterior de dicha instancia se puede encontrar el examen de ingreso que se le realizó: un dictado y una división con su correspondiente prueba.




El texto del dictado dice así:

"Aquellos que allí vienen son los que traen el cuerpo de Crisóstomo, y el pié de aquella montaña es el lugar donde el mandó que lo enterrasen"

Almería 21 de Septiembre de 1908

(Se trata de un fragmento de "El Quijote").

P.D.: Se aprecia alguna falta de ortografía en los textos, consistente en el olvido de ciertas tildes. Sin embargo, en aquella época sí se acentuaba la preposición "á" y monosílabos como "pié" (o "fué") y así lo hace correctamente el alumno García Lorca.

martes, 10 de julio de 2007

Elton John, Lady Diana Spencer, el Puente del Alma y una curiosa historia

La canción que está sonando es una hermosa balada de Elton John titulada "Rose of England / Candle in the wind" (Rosa de Inglaterra / Vela al viento). Esta canción la interpretó Elton John al piano en la abadía de Westminster (Londres) durante el funeral de Lady Di.

A mí la historia de Lady Diana Spencer, Princesa de Gales, nunca llegó a interesarme, no me atraen las historias de la llamada prensa del corazón. Pero la puesta en escena durante el funeral, con aquel tipo tocando esta preciosa canción por una mujer que ante todo había sido su amiga, me impresionó.

Más tarde me dejé caer por París y allí fue inevitable coincidir con algunos escenarios por donde habían transcurrido los innumerables días de ocio de la princesa. Por ejemplo, en la señorial Plaza Vendôme buscaba y encontré el edificio donde tuvo su sede la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya (SMMP), pues bien, justo en frente se halla el Hotel Ritz donde se alojaba y cenó la princesa por última vez poco antes de su mortal accidente.

Otra mañana bajaba caminando por los Campos Elíseos desde el Arco del Triunfo en dirección a la Plaza de la Concordia. En un momento determinado me encontré con una preciosa calle a la derecha que me invitó a continuar por allí. Es la calle Jorge V, donde se encuentra el hotel del mismo nombre (lugar habitual de residencia de la nobleza inglesa que visita París) al lado de la embajada de China y de la puerta falsa de la embajada de España (en frente está la boutique más importante de la marca Balenciaga, aquel modisto español que triunfó en París).

Al bajar la calle Jorge V hasta el final me di de bruces, de forma inesperada, con el Puente del Alma sobre el río Sena, bajo el cual se halla el túnel del Alma donde murió Lady Diana. ¡Otra casualidad!

Es muy curioso este puente, ya que han colocado encima una antorcha dorada en recuerdo de la Princesa de Gales, y a su alrededor mucha gente escribe versos o deja papelitos en cada hueco en recuerdo de la princesa.

Vista panorámica del puente de Alma con la antorcha en honor de Lady Di

Eso me hizo reflexionar sobre algo que ya sabía hace tiempo. Que a pesar de la Revolución, de su gusto bien arraigado por el régimen republicano y todo eso, los franceses (y sobre todo los parisinos son monárquicos de corazón y se pirran por las historias de reyes y princesas). Por eso, aquella tarde, lejos de aquel lugar, en un descanso en mi ascensión a Monmartre junto al viejo restaurante decimonónico del Moulin de la Galette que a tantos escritores y pintores acogió, escribí este poema:


MUERTE EN ALMA

Las palabras se engarzan sobre el puente del Alma,
una antorcha amarilla ilumina la muerte.
París republicano se rinde a una princesa
que nadó como un pez bajo el agua del lujo.

El viento se enardece por la embajada china
y visita la tienda gris de Balenciaga.
El tiempo no traspasa los cristales de Hermès
y el hedor de la muerte en Givenchy es luto.

París republicano, París republicano.
Los novios suspiran ante el hotel Jorge V
a un paso de la plaza que nombra la batalla
del Alma cuyo túnel hiende en dos el Sena.

El sol no soporta que la antorcha no queme,
ni las palabras ardientes sobre el puente prendidas
que evocan la princesa que atravesó el canal
a venir a morir como todos sabían.

El autobús que se aleja sólo aspira a ver el Louvre
y esparce irreverente su gas sobre el Alma.
Una anciana añade un papel lacrimógeno,
el último que París, París republicano,
entrega y consagra hoy a su princesa.
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P.D.: El puente y el túnel del Alma se llaman así en recuerdo de una de las batallas de la Guerra de Crimea que tuvo lugar sobre el río Alma.
P.D.: El día que murió Lady Di, pude escuchar a la mayoría de los comentaristas de televisión decir tonterías tales como que la princesa había muerto en el túnel de "las almas, o lo que es lo mismo, de las ánimas", creyendo ver en ello "una cierta predestinación". ¡Capullos incultos e ignorantes! Y lo decían como si lo supieran de toda la vida, con la seguridad y el aplomo con que dota la ignorancia a sus elegidos ("La ignorancia es atrevida", dice el refrán).

The New Seven Wonders, what a beautiful world !

¿Has sido uno de los que has picado en el concurso para elegir a las nuevas siete maravillas del mundo?

¿Eres de los que votaste a la maravillosa ermita de tu pueblo o a la Alhambra de Granada y has visto con horror que sin embargo entre los ganadores se encuentra el ecléctico y sosote Corcovado de Río de Janeiro?

O si, en plan Alizanza de Civilizaciones zapateril, has sido uno de los que te has decantado en favor de la Mezquita Roja de Islamabad, y resulta que el pérfido Musharraf la ha dejado llena de boquetes para poder desalojar a los malos, con el cemento armado saliendo por el mihrab y mirando a Nueva York en vez de a La Meca.

O bien si fuiste tú el que envió un montón de SMS, o el que te tiraste un rato dándole a la tecla virtual para que saliera Petra, en Jordania, pensando que se trataba de la casa de una antigua tía-abuela tuya que se llamaba igual, que estaba un poco loca perdida y que se había escapado a Oriente en los años 1910 con un antiguo regular de Ceuta de los de la Guerra de África.

Si has sido uno de esos pardillos bienintencionados y ahora estás indignado porque ni la Mezquita-Catedral de Córdoba, ni la Capilla Sixtina, o ni tan siquiera las ruinas cordobesas de Medina Azahara (de ruinas hablamos al fin y al cabo) han sido elegidas en el show. Si eres uno de ellos, repito, puede interesarte el artículo que hoy publico en el Diario CÓRDOBA.

Pincha en el enlace, léelo, vótalo y reenvíalo si te gusta; y, si encuentras alguno mejor, recuerda... no es mío.

7 wonders ( Diario Córdoba - 10/07/2007 )

lunes, 9 de julio de 2007

La historia de Lempira (Tema: el indio que no tenía pluma)

De un tiempo a esta parte recibo desde Centroamérica innumerables visitas en esta bitácora. Según me indica mi contador estadístico, todas buscan información sobre el cacique Lempira, héroe de la insurrección indígena contra los conquistadores españoles en el territorio donde hoy se encuentra Honduras.
Asimismo, recibo muchas visitas desde otros países americanos (incluyendo Estados Unidos) con el mismo objeto de búsqueda, el caudillo Lempira.
En atención a estos amigos y hermanos del otro lado del Atlántico, repito la entrada que dediqué a Lempira en el mes de julio de 2006.
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Que el cine o la literatura muchas veces imponen su realidad a la realidad misma es toda una verdad. ¡Cuántos cánones de belleza, cuántos modelos de comportamiento, cuántos modos de vida, cuántas formas de ver la existencia no nos habrán sido introducidas subliminalmente a través de películas o novelas, o de novelas llevadas a películas!

Uno de los casos más curiosos que conozco afecta nada menos que a uno de los primeros héroes nacionales de Honduras, el cacique Lempira, que se enfrentó a los conquistadores españoles. Se considera tan importante que se dio su nombre nada menos que al de la unidad monetaria nacional de Honduras, y a él se le suele dedicar el billete que porta el valor facial de 1 lempira.

Resulta que en el anverso de dicho billete, de la serie de 1965, se representa al tal Lempira con una pluma en la cabeza.



Sin embargo, en ediciones posteriores, como esta de 1996, el jefe indio ya no lleva la pluma es cuestión. ¿La explicación? Muy sencilla y, desde luego, apabullante.




Los propios hondureños, influidos en los años sesenta por las entonces popularísimas (en todo el mundo) películas de Oeste, habían representado a su héroe con la pluma pensando que todos los indios americanos las llevaban. Más tarde los estudiosos descubrieron que en Centroamérica la cosa no era así, hubo sus debates y discusiones y, finalmente, se suprimió la dichosa pluma de la cabeza de Lempira.

Esta historia me la contó un amigo hondureño (saludos, Gilberto) que cayó por casualidad en una página web que tengo desde hace muchísimos años y donde analizo pormenorizadamente la composición y la explicación histórico-cultural de los billetes del mundo. Los interesados pueden visitarla (aunque no está completa y me llevará aún mucho tiempo completarla). La historia y todos sus pormenores se encuentran allí escritos.

Ver para creer.

Oscar Wilde y la moda

Reconozco que tengo debilidad por las frases de Oscar Wilde. Las auténticas y las que se le atribuyen.

Hoy dejo aquí la siguiente:

"¿Qué es la moda? Es una forma de fealdad tan intolerable que nos vemos obligados a cambiarla cada seis meses".

(Quizá cada seis meses no, pero sí cada año o cada dos años.

viernes, 6 de julio de 2007

La revista "Sierra Albarrana" (editada por Enresa) se erige, con su nuevo formato, en referente de la información periodística, cultural y gráfica

El jueves 5 de julio, a las 21:30 horas, tuvo lugar un entrañable acto periodístico, cultural y empresarial en el artístico patio del Palacio de Congresos de Córdoba.

En tal lugar y ocasión la empresa Enresa presentó el nuevo formato de su revista "Sierra Albarrana". La nueva revista supone un reto y un indudable alarde informativo, estético y cultural de todo orden.

El acto contó con relevantes personalidades de la vida empresarial, periodística, docente, religiosa y cultural cordobesa. Por ejemplo, estuvieron: el presidente de la Confederación de Empresarios de Córdoba, el ex Rector de la Universidad de Córdoba, el presidente de la Asociación de la Prensa Cordobesa, el Obispo de la Diócesis de Córdoba, y un largo etcétera.

Por supuesto, la plana mayor de Enresa estuvo también representada por el Presidente, José Alejandro Pina; el Director de la División Técnica, José Ramón Armada; el Director del Centro de Alacén Centralizado RMBA, Carlos Pérez Estévez; y el Director y la Directora Adjunta, respectivamente, de la revista "Sierra Albarrana", Máximo Taranilla y Marta Arroyo.

Además, también se hicieron presentes un buen puñado de corresponsales y colaboradores de la revista, entre los cuales me encuentro muy honrado. Cabe citar dentro de esta familia amplia de escritores y fotógrafos a personas de prestigio en los campos artístico, literario y periodístico, como por ejemplo (y a fuer de no querer ser exhaustivo) Manuel Gahete, Cristina Amorós, Nati Gavira, Francisco Javier Cantador, Fernando Gahete, Pilar García-Baquero, Manuel Guerrero, José Yerpes, María Eugenia Vílchez, Francisco Sánchez Moreno, y un largo etcétera.

Asimismo cabe destacar en el grupo al creador y primer director de la originaria "Sierra Albarrana", Francisco Ruiz Cumplido, actualmente profesional de Tele 5.



Fue una experiencia muy agradable encontrarse allí, como lo será leer la revista para todos los que la soliciten, ya que la suscripción es gratuita y pueden solicitarla en la página web de Enresa o por e-mail.


jueves, 5 de julio de 2007

Nuevas fotos de Revertiano

Os invito a ver mis nuevas fotos colgadas en la red. Pinchando aquí. Una muestra:




"Los libros sirven para amueblar paisajes" (Arturo Pérez-Reverte)

"Estoy sentado en una terraza, leyendo junto al viejo puerto del castillo del Huevo, en Nápoles. Y me digo que los libros sirven, entre otras cosas, para amueblar paisajes. Llegas a tal o cual sitio, aunque nunca antes hayas estado allí, y las páginas leídas permiten ver cosas que otros, menos afortunados o previsores, no son capaces de advertir. Un islote despoblado y rocoso del Mediterráneo, por ejemplo, es sólo un pedrusco seco cuando quien lo contempla desconoce las peripecias de Ulises y sus compañeros. Sin Lampedusa y su Gatopardo, Palermo no sería más que una calurosa e incómoda ciudad siciliana. Quien viaja a México ignorando los textos de Bernal Díaz del Castillo o de Juan Rulfo, no sabe lo mucho que se pierde. Y no es lo mismo pasear por Oviedo, o por Buenos Aires, con o sin La regenta, Roberto Arlt y Borges en el currículum...

...la vía del Cerriglio, situada en otro lugar de la ciudad, no sería hoy más que una calle fea y desangelada; pero allí estuvo la famosa hostería del Chorrillo, frecuentada por la más ruda soldadesca del virreinato: pícaros, buscavidas, valentones y otras joyas de la chanfaina hispana. Visitarla con el eco de Alonso de Contreras, Miguel de Castro, Jerónimo de Pasamonte o Diego Duque de Estrada en la memoria, subir esquivando inmundicias por la estrecha –y muy sucia– calle de los escalones de la Piazzeta, permite detenerse, cerrar los ojos, escuchar y advertir cuanto late todavía en sus viejos rincones; vislumbrar las sombras entrañables que se mueven alrededor, hablándote al oído de lo que Nápoles fue, de lo que tú mismo fuiste, y de lo que somos. Entonces compadeces a quienes son incapaces de amueblar el mundo con libros.


PATENTE DE CORSO
La hostería del Chorrillo

ARTURO PÉREZ-REVERTE XLSemanal 1 de julio de 2007

miércoles, 4 de julio de 2007

Morir con dignidad



Mantengamos un mínimo respeto ante la muerte, ante el cadáver que se extiende bajo el atardecer y ya huele a podrido.
Un minuto de silencio por el viento olvidado de las voces que un día fueron.
Muramos con dignidad, sin hacer ruido. En vida ya lo hicimos.
Acabemos agachándonos, como el sol, aun sabiendo nuestra fuerza.
Amén.