martes, 27 de noviembre de 2007

Fernando Fernán-Gómez

Yo tenía un abuelo que se parecía a Fernando Fernán-Gómez.
Barbas blancas, nariz rotunda y profundos surcos faciales como glaciares argentinos tras el cambio climático hay en el álbum de fotos.
Esa es y será la cuestión, que FF-G era y es un referente familiar demasiado necesario para cuantos necesitamos apoyaturas como piedras miliarias en las que reconocernos a lo largo del trayecto incierto y contradictorio de nuestras vidas.
No otra cosa es este valle de lágrimas, un lugar donde mirar y ser mirado, un prostíbulo oscuro donde se atisba de manera furtiva al encuentro de un referente igualmente furtivo que conecte con nuestros ojos como hacen las hormigas con sus antenas en caminos polvorientos.
Fernando Fernán-Gómez era uno de esos puntos de referencia en el que encontrarnos a nosotros mismos, pero no ha sido, por desgracia, el único en dejarnos casi huérfanos en estos meses. Antes nos dio un corte de mangas Francisco Umbral y hace nada nos hizo la peseta el insustituible Norman Mailer.
Referentes, piedras de toque, hitos miliarios que nos van encaminando a acabarnos y a consumirnos, como los ríos de Jorge Manrique.
Y también se fue Dalí, y Humphrey Bogart con todos aquellos perdedores que en el cine han sido, y que eran todos los perdedores y el perdedor, como antes y siempre todos los fuegos, el fuego de Julio Cortázar.
Fernán-Gómez, el Jimmy Stewart de bosques hispanos, bicicletas para el verano, salud y República, crimen en luna de miel, de cara de bobo a cara de marino masculino, como Fernando Rey.
Hoy me ha tronado tu voz muy cerca. En mi memoria.
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Fernán-g ( Diario Córdoba - 27/11/2007 )

lunes, 19 de noviembre de 2007

Amor y 20-N



El 22 de noviembre de 2005 escribí una columna en el diario Córdoba donde narraba mi experiencia de dos años antes (2003) en el Valle de los Caídos un 19 y 20-N.
Creo que la columna aquella, volviéndola a releer, tiene cierta vigencia y fue en cierto modo premonitoria en lo que respecta al intento (que ya se barruntaba) por parte de algunos de "recuperar" la Historia de forma sesgada y partidista.
Por eso pongo hoy aquí aquel artículo de hace dos años que parecen una eternidad.
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AMOR Y 20-N

Durante muchos años después de la muerte de Franco la televisión y otros medios de comunicación a penas recordaban la fecha nada más que con escuetas columnas. La coronación del rey Juan Carlos y el advenimiento de la democracia, por el contrario, se celebraban con profusión. Todo ello era muestra de salud política y social y auguraba buenas perspectivas para todos. En los últimos años, y más en este en el que se cumplen treinta de ambas efemérides, asombra ver la de tinta e imágenes que se dedican al dictador y su época, pero no estoy seguro de que se vaya a hacer otro tanto con la restauración coronada de la democracia. Espero equivocarme, pero parece que estemos en una vorágine de resucitar hechos que la inmensa mayoría no vivió ni sufrió y que, siendo saludable recordar, se utilizan de forma partidista y sectaria. Una pena.
Hace dos años, por estas fechas, fui al Valle de los Caídos. Nunca antes había estado y no creo que vuelva a ir, pero me alentaba cierta curiosidad periodística más el personal sentimiento de necesidad de ver con mis propios ojos un lugar clave en la Historia de España. La fecha también era la mejor, pues deseaba palpar si habría allí nostalgias o vigencias. El día 19 por la tarde se celebró la normal misa sabatina con un lleno total del templo y sus aledaños dentro de un orden exquisito, uniformes y banderas. El sacerdote (creo que el abad del monasterio) no cesó de repartir a diestro y siniestro mensajes contra la nostalgia de tiempos turbulentos y de confrontación, amonestó el espíritu revanchista y abogó una y otra vez por la reconciliación y la democracia. Ni una palabra de complicidad con los presentes. El día 20 por la mañana se citaron en el lugar varios autobuses de falangistas con realmente poca gente. A un acto (no religioso) lleno de consignas, parafernalia y fervores siguió otro en el exterior más bien ralo de ideas, un algo desorientado y un mucho descoordinado. Un jovial y educado joven falangista cordobés me vendió lotería de Navidad. Al saber mi procedencia me dijo que andaba perdidamente enamorado de la hija de un concejal de IU de Peñarroya. El amor puede reconciliar a España, pensé.

lunes, 12 de noviembre de 2007

¡Que te calles!

(pincha en la imagen y verás lo que pasa)


A veces hay que rectificar sobre la marcha. Tenía el domingo preparado ya mi artículo sobre el altercado de Zapatero y el Rey con Hugo Chávez en la cumbre iberoamericana cuando, esa misma noche de madrugada, tuve que rehacerlo. Resulta que, como todos, había visto en televisión las cuñas específicas de algunas de las palabras del presidente venezolano y la contundente respuesta por parte de los españoles, pero más tarde me di cuenta de que se trataba de cortes excesivamente esquemáticos que no mostraban todo el contexto de las intervenciones. Llegué a esta conclusión cuando la noche del domingo conecté por casualidad con la cadena digital Cuba Visión y me quedé a verla porque estaban dando en su integridad los discursos respectivos. Ahí sí al ver la totalidad de las intervenciones la cosa cambiaba. Y yo me pregunto ahora, ¿cuántos de los que han opinado sobre el tema y seguirán haciéndolo han escuchado con detenimiento dichas intervenciones? Resumiendo, Zapatero protagonizó una alocución magistral, inesperada para mí, decir magnífica sería poco, digna de un auténtico y convencido idealista pero con más pies en la tierra de lo que creemos. Chávez divagó, se enredó, dijo cosas interesantes a veces pero su narcisismo y el trauma de haber sufrido un golpe de estado le hacía desbarrar continuamente. Por eso, cuando Zapatero y el Rey le contestaron, tras haberse cargado de autoridad moral antes, quedaron como auténticos señores. Sólo queda que de puertas a dentro la propia izquierda también deje de llamar fascistas a la derecha rival.

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Que te calles ( Diario Córdoba - 13/11/2007 )

martes, 6 de noviembre de 2007

La Memoria

La recuperación de la memoria histórica sería, a mi entender, una iniciativa muy loable si se dedicase a localizar y rescatar del olvido y de la injusticia el recuerdo de ciudadanos de ambos bandos asesinados durante la guerra civil. No me parece tan loable en cuanto al intento de sumergir al país en una especie de amnesia colectiva eliminando algunos símbolos y referentes hoy por hoy inofensivos y cuya supresión empobrece la percepción que las nuevas generaciones tendrán de nuestro pasado. Si es lógico el descabalgamiento de Franco de sus sueños ecuestres, creo que es un exceso quitar algunos escudos que son historia, como el de Correos de Córdoba o el de las alcantarillas. Luego, he detectado algunos despistes en los que es necesario no caer. El domingo se publicaba como vestigio del franquismo el rótulo de una calle de Peñarroya dedicada al General Primo de Rivera. Que se sepa dicho general no pudo ser franquista, murió en París en 1930 -un año antes de la proclamación de la República- y si por un casual se le quitara su nombre a esa calle debiera ser por haber protagonizado su propia dictadura en tiempos de Alfonso XIII . Se ha confundido al general Primo con su hijo José Antonio , quien por cierto aún cuenta con una placa en una plaza de esa localidad. También se muestra una artística vidriera con el águila de San Juan --que para mí también es historia-- en Hinojosa del Duque, pero que no corresponde al Ayuntamiento sino a un colegio, a no ser que haya dos idénticas. Suprimamos lo inaceptable, conservemos lo que solo refleja lo que fue una época histórica de casi medio siglo.
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Si quieres leerlo en el diario Córdoba y dejar allí también comentarios, puedes hacerlo pinchando en el enlace siguiente:

La memoria ( Diario Córdoba - 06/11/2007 )