miércoles, 27 de febrero de 2008

El debate

Pues sí, fui uno de los trece millones de españoles que vio el debate Rajoy (PP) - Zapatero (PSOE).

No voy a decir mi opinión porque hace poco alguien me dijo muy acertadamente "si decimos que los nuestros han quedado ganado el debate, entonces los otros se movilizan más para que no ganemos, y si decimos que hemos perdido no se movilizan y así podemos ganar, porque los nuestros nos van a votar de todos modos". No es mala reflexión.

Sólo haré un comentario sobre cuestiones generales: que me parece muy bien que haya debates, que debería de haber más y que todavía no he visto ninguno que supere en elegancia y en contundencia disfrazada de buena educación que el que mantuvieron Sarkozy y Ségolène Royal en la pasada campaña presidencial francesa. Cuando lo vi me dije "gana Sarko" y así ocurrió.

martes, 26 de febrero de 2008

El corazón en la mano. Cuando uno cree que nadie le escucha es cuando realmente dice la verdad

Allí estaba la película, con el número 343 en la estantería de mi videoteca. Resulta que cuando vi cómo el presidente Zapatero metía la pata en televisión diciendo aquello de que "la tensión nos conviene mucho y voy a dramatizar", creyendo que los micrófonos estaban cerrados, a mí aquello ya me sonaba del cine; no lo de la tensión sino lo de los micrófonos indiscretos. No sé si la tensión presidencial se refería a la política, a la arterial o a la eléctrica, lo que sí sé es que, al igual que la canción de Vainica Doble decía "todo está en los libros", también casi todo está en el cine. El resbalón de Zapatero era parecido al que sale en esa película que tengo numerada con el 343, que se llama Un rostro en la multitud (A face in the crowd , 1957, de Elia Kazan ), donde se cuenta cómo un errabundo cantante de la calle consigue hacerse famoso y llega a tener un programa de televisión de gran audiencia, hasta el día en que, creyendo que los micrófonos estaban cerrados, dice cosas muy inconvenientes y se le viene todo el tinglado abajo. No me digan que no es el chasco de los chascos esto de creer que no te oyen cuando sí que te oyen. Pero no a todos les pasa. Yo recuerdo un día, en mi época de reportero dicharachero y cabroncete, que en mi grabadora, minutos antes de una rueda de prensa, se habían registrado las palabras de un delegado provincial advirtiendo a la entonces inexperta alcaldesa de Peñarroya "cuidado con lo que hablamos, que esto estará ya grabando". Presidente, la próxima vez tendrá usted que decir antes de hablar, aun en territorio amigo, ¿me se oye? . Como en las ferias de pueblo.
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¿Me se oye? ( Diario Córdoba - 26/02/2008 )

domingo, 24 de febrero de 2008

Arturo Pérez-Reverte hace nuevas amigas

Otro magnífico artículo de Artículo de Arturo Pérez-Reverte ; publicado hoy en la revista XL Semanal.
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HACIENDO NUEVAS AMIGAS

La ventaja de vivir en España es que a veces me dan hecha esta página, o casi. Hoy se la brindo a la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres, a cuya presidenta, Rafaela Pastor, debo el asunto. Diré de paso que escribo presidenta porque está impuesto por el uso –por eso figura en los diccionarios– y también por ese agradecimiento del que antes hablaba; en realidad presidenta es a presidente lo que amanta es a amante; y que yo recuerde ahora, sólo parturienta es de verdad parturienta y no parturiente, pues las únicas que paren son las hembras, mientras que amante, contribuyente, paciente o presidente, por ejemplo, son palabras de género neutro –aquí sí es correcto decir género y no sexo, pues hablamos de palabras, no de personas–. Pero bueno. Igual todo esto es muy complicado para doña Rafaela. Así que para no darle quebraderos de cabeza, iré al grano. Y el grano es que la antedicha, en nombre de la plataforma que preside, exigió hace unos días que la Real Academia Española incluya en el diccionario las palabras miembra y jóvena, con este singular argumento de autoridad: «Si tenemos que destrozar el lenguaje para que haya espacios de igualdad, se deberá hacer». Y además, dos huevos duros.

Pero lo más bonito del aquí estoy de doña Rafaela se refiere al latín, al que acusa de originar buena parte de los males que afligen a las mujeres en España. El latín es machista y culpable, sostiene apuntando con índice acusador. El español actual viene, según ella, de una lengua forjada en una época «en que las mujeres eran tratadas como esclavas y eran los hombres los que decidían y concentraban todo el poder». Sobre el árabe –que también tuvo algo que ver en nuestra parla– doña Rafaela no se pronuncia: sería racismo intolerable en boca de una feminata andalusí. Es sólo la lengua de Virgilio y de Cicerón la que, a su juicio, «nos supone un lastre, ya que validamos nuestra sociedad mirando siempre al pasado». Lo curioso es que, a continuación, la señora –dicho sea lo de señora sin animus iniuriandi– admite que ni sabe latín ni maldita la falta que le hace. Sobre la historia de Roma, de quiénes eran esclavos y quiénes no lo eran, tampoco parece saber más que de español o de latín; pero en política, como en Internet, cualquier indocumentado afirma cualquier cosa, y no pasa nada. Es lo bueno que tienen estos ambientes promiscuos. Cuantos más somos, más nos reímos.

Lo más estupendo y moderno es la conclusión de doña Rafaela: hace falta una represión «a través de inspecciones sancionadoras» de quienes no ajusten su lenguaje a la cosa paritaria, a las leyes de igualdad estatal y andaluza, y a ese prodigio de inteligencia y finura lingüística que es el Estatuto de Andalucía. En cuyo contenido político, por cierto, no me meto; pero cuya pintoresca redacción, que incurre en los extremos más ridículos, debería avergonzar a todos los andaluces –y andaluzas– con sentido común. O sea: para que España sea menos machista, cada vez que yo me siento a teclear esta página, por ejemplo, debería tener a un inspector de lenguaje sexista sentado en la chepa, dándome sonoras collejas cada vez que escriba señora juez en vez de señora jueza –que la RAE incluya algo en el diccionario no significa que sea lo más correcto o recomendable, sino sólo que también se usa en la calle–; o me haga pagar una multa si no escribo novelas paritariamente correctas: un guapo y una guapa, un malo y una mala, un homosexual y una lesbiana, una parturienta y un parturiento.

Y sobre todo, el latín. Ahí está, sí, la fuente de todos los males, a juicio de doña Rafaela y su hueste. Tolerancia cero, oigan. Incluso menos que cero. Ni un elogio más a esa lengua que, incluso muerta, sigue haciendo tanto daño. Porque cada vez que a una mujer la despiden del trabajo en Manila por estar embarazada, la culpa es del latín. Cada vez que una mujer taxista le grita a otra conductora –lo presencié en Madrid– «¡Mujer tenías que ser!», la culpa es del latín. Cada vez que hay una ablación de clítoris en Mogadiscio, la culpa es del latín. Cada vez que un hijo de puta acosa o viola a su empleada en San Petersburgo, la culpa es del latín. Cada vez que un capullo meapilas se arrodilla ante una clínica de Londres con los brazos en cruz para protestar contra el aborto, la culpa es del latín. Cada vez que un marido llega a casa borracho, en Yakarta, y golpea a su mujer, la culpa es del latín. Cada vez que una mujer le pega una paliza en Vigo a la mujer que es su pareja, la culpa es del latín. Si los académicos no hubieran estudiado latín, la Real Academia Española estaría llena de miembras, y el diccionario lleno de jóvenas. Y a las imbéciles, con mucha propiedad, las llamaríamos imbécilas.

Domingo, 24 de febrero de 2008

miércoles, 20 de febrero de 2008

Les professeurs andalous de Français Langue Étrangère (FLE) se révoltent contre le décret

Les professeurs de français d'Andalousie se révoltent. La cause ? L'infortunée perspective que le français comme FLE soit considérée non obligatoire dans les derniers niveaux de l'enseignement moyenne dans le cadre de la nouvelle Loi d'Éducation d'Andalousie (LEA) à travers du Décret qui donnera corps à cette malheureuse mesure.

Pour plus d'information cliquez ici.

martes, 19 de febrero de 2008

Mujer tubo, hombre barrilete

Querida lectora, yo no sé a qué fenotipo antropométrico de mujer pertenecerá usted. ¿Es usted una sonora mujer campana?, ¿una rígida mujer tubo?, ¿o acaso el Gobierno la incluye en el sensual subgrupo de las mujeres diábolo? Uno se rasca la cabeza ante estas cosas y, transcurridos unos segundos, se pregunta escéptico "¿pero es que el Ministerio de Sanidad no tiene nada mejor que hacer?". Les juro que el periódico traía una foto del mismísimo ministro Bernat Soria poniendo castamente su dedo corazón (¡qué forma más rara de señalar tienen algunos!) sobre el lugar donde se situaría el seno derecho, o la axila, de una de las figurillas infográficas. Concretamente sobre una de las llamadas mujeres campana. A mí, qué quieren que les diga, nunca me ha gustado esto de clasificar al contribuyente por su antropomorfismo, por muy buenas intenciones que se le suponga a los antropomedidores, ni siquiera aunque se trate de facilitar a las féminas que encuentren su talla sin tener que peregrinar de tienda en tienda. Ya sabemos que nadie es perfecto (así terminaba Con faldas y a lo loco ). La cosa del estudio de Bernat, digo, puede que fuese necesaria, pero la forma de presentarla la considero ridícula. Si se quiere coger el toro por los cuernos de la anorexia y la bulimia se les mete directamente un paquete a algunas casas de moda y a los organizadores de concursos morfológicos de ganado humano. Y ya está. De los hombres no se dice nada, no sé si porque en el Ministerio creen que nos ponemos cualquier cosa. Por cierto, ¿en qué fenotipo se encuadraría Bernat? Yo creo que en el de barrilete.
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Mujer tubo ( Diario Córdoba - 19/02/2008 )

martes, 5 de febrero de 2008

Aborto: romper la cadena de la vida

Se vuelve a hablar del aborto y de la ley que lo regula o va a regular. Pocas líneas no es bastante para despachar el asunto con fundamento, pero sí para incitar a la reflexión. Hay quienes aceptan la ciencia a pies juntillas y establecen plazos, puntos de partida y de llegada. De partida porque creen tener claro cuándo comienza la vida y, sobre todo, cuándo comienza un ser humano. De llegada, porque no dudan a la hora de aceptar que la muerte provocada del feto es admisible hasta tal o cual semana de gestación. El propio Santo Tomás distinguía entre alma vegetativa, sensitiva e intelectual (siguiendo a Aristóteles ) y no consideraba humanos a los embriones en las primeras semanas. Por mi parte, las afirmaciones de los científicos las he puesto siempre en cuarentena, hoy dicen blanco y dentro de cincuenta años resulta que era naranja. En cuanto a los filósofos, cristianos o no, sus opiniones tienen igual valor que cualquier otra reflexión bienintencionada. Admitiendo de entrada el aborto en casos de peligro mortal para madre o hijo o en extremos como la violación, y siempre que se efectúe lo antes posible, yo creo que todo esto debe ser extremadamente excepcional y estar muy vigilado. Me pregunto que si las mujeres suelen hablar al respecto de manera natural, por qué los hombres suelen callar. Hace falta su voz. Debería prevalecer siempre el sentido común, el instinto natural, aquel que nos infunde la sensación inexplicable de sentirse humano, raza humana, hijo de humanos y padre de humanos. Y quien así se sienta difícilmente admite que se pueda romper esa mágica cadena.
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La cadena ( Diario Córdoba - 05/02/2008 )