martes, 23 de septiembre de 2008

Soldadas

Hay cosas que a pesar de ser de sentido común parece que hay que decirlas en voz alta porque es sorprendente cómo muchos no caen en ellas. Me refiero a la ocurrencia del Ministerio de Defensa de llevar al uniforme de las soldadas las nuevas tallas que el ministro Bernat Soria ya propuso para las mujeres civiles: diábolo, cilindro y campana. Uno siempre creyó que el diseño de un uniforme militar debía estar basado en la amplitud y comodidad (ergo, neutralidad) para el combate, en la eficacia para las tareas cuarteleras, y, eso sí, manteniendo el buen gusto en sus modalidades de gala o paseo. Humildemente, creo que esto es de sentido común, pero como el horno no está para bollos me consta que estas cosas muchos las piensan pero no las dicen. Un ejército no es una oenegé, sus miembros están fundamentalmente entrenados para herir (no digo matar, como explicaré después), atacar y defender, y hasta en las llamadas misiones de paz las cuestiones anteriores suelen ser algo cotidiano. En esas situaciones cuanto más desapercibido se pase, mejor, de ahí la ropa de camuflaje, por ejemplo. Todo el mundo sabe que en un conflicto es preferible causar heridos a muertos, porque los heridos le dan más quebraderos de cabeza a los suyos y su gestión es más cara y dificultosa. Y también sabemos que las bajas desmoralizan más y son menos asumibles cuando se producen entre mujeres, ancianos o niños. ¿Se imaginan a quién iban a disparar los malos preferentemente si se pudiera identificar por las formas del uniforme a hombres y a mujeres? Pues sí, a ellas, premio. Esto es así, lo demás es demagogia.
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Soldadas ( Diario Córdoba - 23/09/2008 )

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Edición y Creación: Dramaturgos, narradores y poetas

El 15 de noviembre participo en la V edición de las jornadas "Edición y Creación: dramatugos, narradores y poetas", que tendrá lugar en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba (calle del Cardenal Salazar, 3). Estas jornadas están organizadas por el grupo PAI de investigación de la Universidad de Córdoba "Andalucía Literaria", al cual pertenezco.

El día 14, viernes, se contará con la presencia de nombres tan destacados como Alberto Boadella (director y fundador del grupo teatral "El Joglars", Jon Juaristi, además de Jaime Siles, Basilio Rodríguez Cañada, Gustavo Martín Garzo, Miguel Ángel Matellanes y Bernd Dietz.

El sábado 15 formaré parte de la mesa redonda que abordará el tema "Problemas de edición y creación en el siglo XXI". Compartiré mesa con el director del grupo y poeta Diego Martínez Torrón, los poetas Manuel Gahete y Paco Onieva, y Rafael Carretero y Tania Padilla Aguilera. (Lo siento pero no hay paridad).

El programa oficial e información más detallada en la sección Noticias de la página de la Universidad de Córdoba.

martes, 9 de septiembre de 2008

La carta esférica, bastante mala película

Acabo de ver la película "La carta esférica", basada en la novela del mismo nombre de Arturo Pérez-Reverte.
Por desgracia, la impresión que me ha causado esta película es muy parecida a la que me dejaron otras como "Alatriste" o "El mastro de esgrima". No hablo de la película que se basó en "La tabla de Flandes" porque esa fue el bodrio más bodrioso de todos los bodrios, reconocido asimismo por el propio Pérez-Reverte.
Estas cosas me reafirman en la creencia de que el cine español está de capa caída. Hay actores, pero dan la impresión de que se muestran perezosos al dar lo mejor de sí, como los futbolistas caros. Los guiones son absolutamente inadecuados, no sólo destrozan la trama de la novela (como se espera de ellos, por otra parte), sino que le imprimen a la película un extraño ritmo tan vertiginoso que hace que las escenas queden como prendidas con alfileres, sin tiempo para que los actores se muestren reposados, "actúen" como se supone que saben hacerlo.
En "La carta esférica" salen dos pedazos de actores: Carmelo Gómez y Aitana Sánchez-Gijón. En otras circunstancias los he visto soberbios, pero en esta película aparecen descafeinados y sobre todo, superficiales.
Lo mismo le pasó a Vigo Mortensen, un gran actor en el cine norteamericano, que dio un pálido retrato de la personalidad del Capitán Alatriste: rápido, superficial, extraño. Y, sobre todo, ¿por qué el empeño de hacerle hablar en español? Es cierto que Mortensen habla bien el castellano, pero su acento no es del todo el correcto para un capitán mercenario de los Tercios de Flandes del siglo XVII. Su discurso era una sucesión de consonantes silbantes, con una voz apagada y una dicción forzada que, a mí por lo menos, me ponía nervioso.
Espero que alguna vez Arturo Pérez-Reverte encuentre un director, unos actores y, sobre todo, un guionista que imprima a las películas basadas en sus obras el "tempo" adecuado, las pausas necesarias, el recreo necesario para que la acción se refuerce con elementos psicológicos imprecindibles.

martes, 2 de septiembre de 2008

Aventura, literatura y vida

Uno de los personajes reales, pero también más literarios, con quien me haya topado jamás fue el ya fallecido Enrique León Marcos , nacido en Peñarroya, hombre curioso, con una biografía digna de aventureros de antaño. Sobre él he escrito un par de reportajes, pero sería bueno que alguien con más tiempo llevara a la novela, o al cine, sus aventuras y desventuras. Escapado de España en 1951, siendo menor de edad y tras seguir estudios de marino mercante, se enrola en la Legión Extranjera de Francia y participa en la guerra del Vietnam y en la terrible batalla de Diên-Biên-Phú en 1954. Es liberado in extremis con destino a la guerra de Argelia, deserta y, como polizón, llega a Ceuta donde le espera la mili, pero se libra haciéndose el loco. Se va a trabajar a la entonces colonia de Guinea Ecuatorial, es amigo personal del presidente Bonifacio Ondó Edú durante el periodo autonómico previo a la independencia y enemigo declarado del sanguinario dictador Francisco Macías Nguema , quien asesina a Ondó Edú y expulsa del país a Enrique León. Encabeza la única huelga que llegó a paralizar el puerto de Barcelona en los ochenta. Todo un personaje. El me contó en el verano de 2002 una anécdota ocurrida en Guinea: una prostituta y su acompañante, haciéndose pasar por matrimonio, le sacaron el dinero, a cambio de los favores sexuales de ella, a buena cantidad de prohombres de la colonia. En enero de 1996 yo ya había leído el relato "La pasajera del San Carlos" , de Pérez-Reverte , que narra la misma historia con los mismos personajes. Aventura, literatura y vida abrazadas.