domingo, 25 de julio de 2010

Cuarenta grados

A las cinco y media de la tarde el campo chirría sus cuarenta grados, celsius. Las fosas nasales se anestesian de cualquier aroma superfluo, aquellos de pitiminí, de agua de colonia, de reunión social, y sólo huelen la vida y la muerte; y, como dicen que huele África en cuanto bajas del avión, el sexo. Le leí a Cela en "Mazurca para dos muertos" que las higueras tenían un olor que invitaba al pecado solitario, o algo así. Hay libélulas azafranadas que buscan el vértigo en la altura de palitos sobre el agua estancada. Cuando el aire se mueve, si se mueve, entre las escasas encinas, a través de las adelfas o cabe los olivos centenarios, a uno se le echa encima toda la historia del Mediterráneo, y entonces comprende. Las cinco y media en el campo es, pues, un buen momento para comprender quiénes sómos, de dónde venimos. Sólo si cerramos los ojos y nos olvidamos del regreso, lograremos saber a dónde vamos. Un sapo cayó a la alberca y se ahogó, una escolopendra de aspecto inquietante, una lagartija esbelta y varias tarántulas se ahogaron en la piscina, unos metros más allá. Las tomateras, los melonares, dejan escapar un olor caliente de antigua noria espoleada a herradura de burro, carne de recuerdo. Ya no están los canjilones, la bomba eléctrica, tan eficiente, sustituyó el canto cristalino del agua vertiéndose en las acequias. ¡Qué mundo tan insulso vamos a legar!

martes, 20 de julio de 2010

Julio Negro

Acaba de terminar la Semana Negra (SN) de Gijón, cita anual en la que se encuentra lo más granado de los autores de novela negra y policiaca...


Julio negro ( Diario Córdoba - 20/07/2010 )