martes, 31 de mayo de 2011

PEPE

Pepe, ayer hizo una tarde rara, el viento movía las acacias y refrescó demasiado, quizás porque tú querías ayudarnos a enfriar la congoja de nuestro corazón. Se nos viene a la cabeza tanta risa, la tuya, Pepe, tanta lucha, tanto enfado, tanto tú, que andamos perdidos sin saber si tenemos que abrazarte o llamarte para terminar contigo aquella pancarta, bajo tus órdenes; tú siempre mandando entre bromas, como cuando los días y las noches se llenaban con tu voz y tu música para llevar consuelo a otros luchadores que te escuchaban como a Dios, si es que Dios es escuchado en estos tiempos. Ayer hizo una tarde rara mientras tu cuerpo ya dejaba de ser tú y te convertías, aún más, en nosotros. No hemos conocido a nadie tan todo, tan para todo, tan para todos, tan Peñarroya, tan lucha, tan centro, tan ojos para nosotros que solo tenemos ojos para llorarte, tan grito para los que solo tenemos garganta para que se nos haga un nudo. Fuiste para el mundo José Manuel Delgado Fernández, más nuestro o más nosotros imposible con esa nomenclatura. No hemos leído mejores crónicas que las tuyas, ni escuchado mejores razonamientos que los tuyos en las ondas de radio, ni nos hemos sorprendido tanto como con cada uno de los actos generosos que has desplegado siempre, pues nada era para ti ni jamás pediste nada. Y ahora qué hacemos sin un centro que aglutine nuestro recuerdo y nuestro futuro, sin la permanente sensación de tener que preguntarte tu opinión sobre cualquier cosa. Esta mañana ha salido por fin el sol que tanto amabas. Perdona, Pepe, que nos guardemos su calor, que ya es el tuyo.

Pepe ( Diario Córdoba - 31/05/2011 )

2 Y tú, ¿qué dices?:

Pedro Valero dijo...

Al enterarme hoy de la noticia de la desaparición me he sumido en la congoja. Mi gran amigo "Contra", que cuando los Mossos le preguntaron que hacía con su coche "tirapedos" en la puerta del Palacio de la Generalitat contestó, "esó querría yo saber". No me lo puedo creer. No me salen las palabras y sólo aparecen los recuerdos de conversaciones inverosímiles contigo con una estufa encendida en pleno mes de Julio...
Me queda la suerte de recordar que mi mayor acierto fue hacerle mi padrino de boda. Jamás me olvidaré de sus risas.

Alberto Díaz-Villaseñor dijo...

Así es, Pedro. Esto ha sido y es terrible. No me acostumbro a no poder llamarlo, verlo, hablar con él y reírnos tanto, tanto. De que no haya más partidas de risk ni tantas otras ocsas.