Tu eco
ciudad de árboles agrios,
de una noria hecha abuela
y de un puente de agua rara
que mira hacia atrás, redondo.
Ya no se escucha tu eco
como si tu voz de piedra
no existiera más allá
de aquellas tus viejas glorias
que te amueblan la memoria.
Ya no se escucha tu eco
y es doloroso el silencio
en que tu ruido se mece,
doloroso como el látigo
que te abrasa sin palabras.
Ya no se escucha tu eco
en un mundo sin poesía,
mas mi corazón te engarza
y mi voz será la tuya,
Córdoba.

0 Y tú, ¿qué dices?:
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