lunes 30 de enero de 2012

De brazos incorruptos


Felipe González va camino de convertirse en el brazo incorrupto de Santa Teresa, ese que le ponían a Franco al lado de la cama del hospital para ver si se curaba. Primero Zapatero, y ahora Rubalcaba, se fotografían en los mítines con este brazo incorrupto, a ver si los salva, mientras él se pone a dar muy buenas lecciones de liberalismo en las entrevistas y consigue licuar algunas entrepiernas con su socialismo de clan de la tortilla en los mítines ajenos. Cuando exculpen a Garzón, que lo exculparán, a Urdangarín, que lo exculparán, y a José Blanco, que también, podrían formar con él un grupo de brazos incorruptos, junto a Camps, ya exculpado, para acompañar a políticos o financieros en apuros dejándose llevar en procesión a los mítines, que es el lugar donde dan "tó lo que llevan dentro", como decía el torero.
Pero los otros aún deben consagrarse, Felipe ya lo está, consagrado, baqueteado, picardeado y fogueado: ha visto mucho. Ahora en las misas al aire libre --o sea, de campaña-- de Rubalcaba dice que el socialismo es el camino (como el Opus) y que el comunismo es la meta (¿?), pero no lo debo de haber oído muy bien porque no me cuadra. Era mejor aquel otro Felipe mucho más inteligible, cuando al ir a China por primera vez quedó prendado del dicho de allí de que no importa gato blanco o negro si caza ratones, su primera frase de converso al liberalismo aunque él no lo supiera aún. Olvida que lo malo de ser brazo incorrupto es que al final el paciente siempre se te muere.
De brazos incorruptos ( Diario Córdoba - 30/01/2012 )

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