martes, 28 de febrero de 2012

Andalucía


Andalucía es estar soñando y que de repente amanezca, mirar luego hacia el exterior por la ventana y darte cuenta de que el sueño sigue estando vivo. Después, al pisar la calle, al pisar el terrón en el surco, al pisar la tablazón de una cubierta en alta mar o en cabotaje, al pisar el escurridizo mineral de una galería en el subsuelo, al pisar una plaza de pueblo que convoca y reúne a más gente de la que debiera haber a esa hora y de esa edad en aquel lugar, al pisar algunas realidades, entonces, el sueño pasa a ser un despertar por una palmada al lado de los sentidos, un sobresalto, un reconocerse expulsado por la espada flamígera del paraíso estando dentro del paraíso, es que el sueño se convierta en metáfora de exilio sin éxodo, de apetencia prohibida.
Andalucía es también una estadística escrita con números del color del fuego, la desesperación risueña de un pueblo, un canto que ríe al dolor, que grita y se desgarra en la alegría.
Para recuperar el sueño de estar soñando y que el sueño siga desde el alféizar hay que tomar distancia, mirar esas encuestas de color del fuego, reconciliarse con la tierra en la opinión ajena de los que califican a Andalucía como el paraíso, de que ser andaluz es la única manera razonable de saber y poder vivir en la tierra.
Por otro lado, sentirse andaluz es también saberse único en la desdicha de no poder ser otra cosa sino feliz en la tragedia, impasible en la normalidad del gozo, que es lo único que debiera ser normal, trasfundirse los glóbulos del tiempo, de un tiempo antiguo, del viento, de un viento que es nuevo.
Por último ser andaluz es ser oriente pero sentirse a su vez occidente, mirar al sur pero largarse a su vez al norte, respirar hacia afuera, llorar hacia adentro, leer en las voces, escribir en verso, pensar con el corazón del distanciamiento.

Andalucía ( Diario Córdoba - 28/02/2012 )

lunes, 27 de febrero de 2012

Entramos... en La Casa del Reloj

Ayer estuve en unas jornadas de trabajo en Sevilla. Mi sorpresa fue que uno de los ponentes era Pedro Meyer, aquel que presentaba el programa de mi infancia "La casa del reloj" con Paula Gardoqui y los personajes Marta, Poppy y Manzanillo. Aquí está Pedro Meyer, un poco mayorcete pero con la misma voz y el mismo espíritu.
Primero fue Antena Infantil, con Valentina, el capitán Tan, Locomotoro y el tío Aquiles. Después vino La casa del Reloj. Finalmente, Los Chiripitifláuticos, con los mismos de Antena Infantil menos Locomotoro más Poquito, los Hermanos Malasamobra y alguno más. La verdad es que eran fantásticos.

Carnaval

Puedo entender el carnaval de Venecia, con su ensoñado afán de ocultación y misterio. Puedo entender el derroche sensual del carnaval brasileño, donde el disfraz es la desnudez. Entiendo menos el carnaval canario, sosito de carrozas y alardes de castillos humanos bajo el peso de la figuración. Entiendo perfectamente el cachondeíto de las chirigotas gaditanas, su genio, su chispa, su arte. No entiendo en absoluto la afectada y aflamencada tristeza de las comparsas
con sus almibarados y empalagosos mensajes reivindicativos o melancólicos interpretados por gente vestida para la broma y el desafuero.

Paco España ha muerto

Ha muerto Paco España, el maricón (como se definía él con valentía) de los garitos a trasmano. Pobre y alcoholizado, el tributo que pagan los libres. Yo también lo/la recuerdo de aquellos años de la Transición auténticamente libres e inocentes. Era un/a crack.



viernes, 24 de febrero de 2012

"Nuevo Lapidario" en el Oculto Café de Córdoba

El 9 de febrero de 2012 leí poemas minerales y mágicos de mi libro "Nuevo lapidario" en el Oculto Café de Córdoba.

martes, 14 de febrero de 2012

Pedir disculpas

Es una tranquilidad, hombre, un peso que se nos quita de encima. Lo ha dicho el abogado de Urdangarín, que si su representado ha hecho algo malo, pedirá disculpas; ni siquiera perdón, disculpas. Si todos hicieran lo mismo, le iría mejor a este país cainita donde la mitad siempre anda buscándole las cosquillas a la otra mitad. Sí, las cosas se resuelven con educación, pidiendo disculpas. Los azules, a pedir disculpas, los rojos a disculparse, los que se llevan los ERE, un acto de contrición y disculpas; los que lucen trajes brillantes de regalo o de pago, disculpas por aquí, disculpas por allá; los que empaquetaron la carne de soldados muertos en el avión que se cayó como si fueran proteínas enlatadas sin identificar, a disculparse; los que agredían a ministros de la acera contraria, rendibuses y disculpas; los que enladrillaron el país y se lo llevaron crudo, y los que veían brotes verdes y billetes verdes donde había números rojos, un perdonen las molestias y aquí no ha pasado nada, disculpas. La educación, que siempre brilló por su ausencia en este país donde nadie da ni responde a los buenos días o al gracias, puede redimirnos, salvarnos. Jueces que escuchan sin deber conversaciones garantizadas por la Constitución y el Código Penal entre acusados y letrados, con un lo siento quedarían limpios; los que se enfrentan en la calle, a darse la mano, hola don Pepito, hola don José, educadamente, salude usted a su abuela. No más partidarios de Joselito y Belmonte, las leyes serían innecesarias. Es una tranquilidad, esto de pedir disculpas.

Pedir disculpas ( Diario Córdoba - 14/02/2012 )

martes, 7 de febrero de 2012

Guatepeor

Bien, pues ha quedado claro que la medida urgente y catártica, necesaria y dolorosa para dar un paso al frente y renovarse, que ha dado el PSOE, ha sido... dar un paso atrás, o de lado. Ante la perspectiva de guatemala, ha elegido a guatepeor. Los muros socialistas y afines de las redes sociales, los amigos por lo bajinis, la voz de la calle, o sea, opina que de tanto promover la eutanasia y la muerte dulce, se han suicidado con caramelos y azucarillos ellos mismos. Patético es un adjetivo demasiado suave para describir el espectáculo mediático del congreso sin seso. Mucha palabra correcta, mucho gracias a todos, mucho cariño y muchas mieles, pero ni un ápice de autocrítica por los batacazos municipales, regionales y nacional; ni una mención a la hiper corrupción correligionaria, que para eso estaban en la taifa andaluza donde toda corrupción en todas las versiones tiene su asiento, ni una nueva idea a no ser, claro, que la Iglesia se vaya preparando cuando ganemos. Nada. Volver, con la frente marchita (o despejada y alopécica ya) las nieves del tiempo platearon mi sien. Volver a Isidoro con un ex portavoz de Felipe, miembro colaborador de aquella X que nunca se despejó porque no hacía falta. Qué pena y qué espectáculo. Y no es porque guatemala hubiera sido mejor que guatepeor: alguien la bautizó como ZP con faldas, con mucho defeminismicuota , en ese hotel de lujo para socialistas a diez euros el café. Pero no nos rasguemos el DNI, todos somos iguales. Ellos representan perfectamente a este país a la deriva, empecinado en el fracaso del sostenella y no enmendalla. Somos así.

Guatepeor ( Diario Córdoba - 07/02/2012 )