martes, 14 de febrero de 2012

Pedir disculpas

Es una tranquilidad, hombre, un peso que se nos quita de encima. Lo ha dicho el abogado de Urdangarín, que si su representado ha hecho algo malo, pedirá disculpas; ni siquiera perdón, disculpas. Si todos hicieran lo mismo, le iría mejor a este país cainita donde la mitad siempre anda buscándole las cosquillas a la otra mitad. Sí, las cosas se resuelven con educación, pidiendo disculpas. Los azules, a pedir disculpas, los rojos a disculparse, los que se llevan los ERE, un acto de contrición y disculpas; los que lucen trajes brillantes de regalo o de pago, disculpas por aquí, disculpas por allá; los que empaquetaron la carne de soldados muertos en el avión que se cayó como si fueran proteínas enlatadas sin identificar, a disculparse; los que agredían a ministros de la acera contraria, rendibuses y disculpas; los que enladrillaron el país y se lo llevaron crudo, y los que veían brotes verdes y billetes verdes donde había números rojos, un perdonen las molestias y aquí no ha pasado nada, disculpas. La educación, que siempre brilló por su ausencia en este país donde nadie da ni responde a los buenos días o al gracias, puede redimirnos, salvarnos. Jueces que escuchan sin deber conversaciones garantizadas por la Constitución y el Código Penal entre acusados y letrados, con un lo siento quedarían limpios; los que se enfrentan en la calle, a darse la mano, hola don Pepito, hola don José, educadamente, salude usted a su abuela. No más partidarios de Joselito y Belmonte, las leyes serían innecesarias. Es una tranquilidad, esto de pedir disculpas.

Pedir disculpas ( Diario Córdoba - 14/02/2012 )

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