martes, 29 de octubre de 2013

Artículo 14

La veo hacer los deberes, esa tarde toca la lección sobre la reproducción. La tarea preliminar consiste en resaltar las características únicas del compañero y la compañera más próximos, y comentar el artículo 14 de la Constitución española. El artículo 14, quizás el más hermoso de todos, el directamente inspirado en el primer punto de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa y, de ahí, hacia todas las constituciones democráticas: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". Cuando vuelve a estar próximo el día de la Constitución, cuando en todos los centros educativos se organizarán actividades para su conmemoración, qué bueno sería centrar buena parte de dichas actividades en reflexionar y estudiar este artículo en unos momentos críticos donde precisamente el mismo se halla tan discutido y vilipendiado por razones de interés territorial o socioeconómico. Buena hora para repetir que esa igualdad debe comenzar por la satisfacción igualitaria, indudable y enérgica de una educación y una sanidad públicas, universales y de calidad para todos, sin menoscabo de otras privadas a elección libre de los ciudadanos pero a su propio cargo o sujeta a los conciertos que el interés público aconseje. Se nos olvida lo que costó y sigue costando la antaño inimaginable y hoy tan soslayada igualdad. Sin ella, sin ese artículo 14, el pasado nos espera tras un recodo del camino.

Artículo 14 ( Diario Córdoba - 29/10/2013 )

martes, 15 de octubre de 2013

Los que saben

Lo sabíamos pero ahora nos llega la confirmación: para lanzarse desde 39 kilómetros de altura a cuerpo gentil hay que estar tonto. Y el protagonista de la hazaña, el austríaco Felix Baumgartner, vuelve a las noticias esta vez para confirmarnos su estado mental. Siempre sospechábamos que cuando las cosas se hacen por aparecer en el libro récord de los Guiness es que las cabezas no andan demasiado bien amuebladas, llámense cadenas reivindicativas, torres de Babel del rey Nemrod o ganas de romper la barrera del sonido con la testuz. Baumgartner, así, sin necesidad, ha dicho a quien quiera escucharle que él no es partidario de la democracia, que "en una democracia no te puedes mover. Necesitaríamos una dictadura moderada donde haya un par de personas del sector privado que lo conozcan todo bien". Hombre, a este sujeto se le supone una edad y una formación, a no ser que el estampido de la barrera del sonido le afectara el córtex. Deberíamos invitarle a sobrevivir unos cuantos años en España, Grecia o Portugal, donde, desde el inicio de la burbuja hasta la fecha, el cotarro lo movían y mueven ese par, o docenas de pares, de personas que decían conocer bien el sector privado y que, en efecto, deben conocerlo muy bien porque igual arruinan bancos que dirigen organizaciones internacionales del dinero o que se integran en consejos de administración, todo sin despeinarse. Por no hablar de pasar alguna temporada en la política como el que se asoma a una ventana desde donde divisar el paisaje donde luego van a hacer negocio.

Los que saben ( Diario Córdoba - 15/10/2013 )

martes, 8 de octubre de 2013

Octubre y el horror

Son días estos para conmemorar el horror. Hace más de 150 años pasó la laguna Estigia Edgar Allan Poe, cuervos, absenta, patas de mono y gorilas de la calle Morgue. Además, hubo pesadillas octubrinas más prosaicas, revoluciones de octubre, rusas y asturianas, intentos de sovietización hispana, preludio de guerra civil; y otros, siempre a lo suyo, proclamando la república catalana de Companys en una España federal que entonces no existía, pero quién estaba dispuesto a que la realidad le arrebatara un buen sueño. Cuentan los mayores que un mes de octubre se vieron auroras boreales en el norte de Córdoba, y que los más viejos anunciaron que aquello era signo de una guerra próxima, que estas cosas siempre pasan así, con señales en el cielo; pero no hacían falta auroras boreales para tomarle la temperatura a la calle, ni otros sucesos extraños y fabulosos como los que narraba Tito Livio en Ab urbe condita como preludio del desastre bélico ante Aníbal, el horror se encuentra siempre dentro de nosotros y su traslación exterior es fruto del vómito de Dios, ese impulso íntimo de intentar estropear las cosas, por aburrimiento o egoísmo. Y un definitivo horror, pesadilla de egoísmo y venganza se cernió tal día como hoy hace dos años sobre esta ciudad cuando un padre, según sentencia, asesinó a sus dos hijos en un acto de amor propio, que es el amor estéril de los que creen que un metro alrededor de ellos es el único valle fértil de la vida. El otoño se hace más triste cuando en la calle faltan dos voces a quienes tal día como hoy su padre arrancó el futuro.

Octubre y el horror ( Diario Córdoba - 08/10/2013 )

martes, 1 de octubre de 2013

Detente, bala

La Benemérita patrulla las calles de Peñarroya. Las pisa a pie, de a dos, como aquellas parejas cuando la infancia, aunque ya no lleven tricornio de charol ni mosquetón terciado a la espalda. También patrullan en coche, y da gloria verlos en calles y caminos levantando el polvo lorquiano bajo las ruedas como cuando iban a caballo. Ante la ola de robos, el subdelegado del Gobierno y la alcaldesa han tenido el buen acuerdo de que la pestañí persiga a los malandros reforzando a la Policía Local, eficiente aunque quizás desbordada: los malos nunca descansan. Dicen que los de la teresiana, el kepís y la montañera detienen a los choros pero que la justicia los pone en la calle, entran por una puerta pero no salen para el maco sino por la otra, mientras las puñetas miran por la ventana intentando encontrarse en un horizonte que siempre se aleja cuanto más se acerca uno; la queja eterna del ciudadano que paga sus impuestos. Hubo juez en esta latitud, al que conocí bien, que ejecutaba redadas en vaqueros, polo y náuticos en verano, y como mandan los cánones en invierno; la autoridad indiscutible le emanaba bajo el prognatismo que disimulaba su barba, a los Carlos V pero en cordobés, y los manguis dormían esa noche a cuenta del erario. Ahora en las fachadas hay afiches rojos de Securitas Direct como los "detente, bala" de la guerra, pero el último barómetro del CIS dice que la Guardia Civil es la institución mejor valorada por los ciudadanos (el marido de Rociíto fue un mal sueño). La novela negra lo tiene crudo en un país en el que la pasma son los buenos. Y cumplen.

Detente, bala ( Diario Córdoba - 01/10/2013 )