martes, 17 de diciembre de 2013

Romance de Artur Mas




Desde el Delta hasta la Seu,
del Maresme al Ampurdán,
flabioles y tamborines,
barretinas, fideuás
estridentan sus acordes,
anuncian lo que vendrá:
una marea de vientos,
un ventarrón medieval,
la calamitat entera,
un despiporre brutal.


Baixant de la font del gat

una noia, una noia.
Baixant de la font del gat
una noia i Artur Mas.


Gentes de seny i negoci,

payeses de buen pasar
no dan crédito a sus ojos,
ya no saben qué pensar.
Que se ha vuelto loco el mundo
y tontos se han vuelto ya
los barandas de Sant Jaume
on la Generalitat.
Del "Espanya nos atraca"
al "adéu" quieren pasar,
del "nunca nos comprendieron"
al "que os den morcilla ya",
o mejor la butifarra
roja del Valle de Arán.
Se cargaron a los toros
y no dejaron rodar
la serie de la Isabel,
reina al país castellà.
Cada día un despropósito,
cada minuto otro más
como Artur el president,
que también se llama Mas.
Del práctico Tarradellas
pasan a Francesc Macià
y altares y sahumerios
consagran a Lluis Companys,
que en esto del nacionalismo
mejor mirando p'atrás.


Baixant de la font del gat

una noia, una noia.
Baixant de la font del gat
una noia i Artur Mas.


Qué pena a partir de ahora

aranceles que pagar
cuando por las navidades
queramos beber champán.
Ni el Cola-Cao nos dejan,
que el negro habla catalán,
recuerden aquel negrito
del Africa tropical.
Y que nunca olvide España
que el sarampión pasará
cuando al burgués cataláunico
den más pelas que le dan.
Todo será en vano
pues más cosas pedirán:
la Franja, las Baleares
y hasta el País Valencià.


Baixant de la font del gat

una noia, una noia.
Baixant de la font del gat
una noia i Artur Mas.


Romance de Artur Mas ( Diario Córdoba - 17/12/2013 )

martes, 10 de diciembre de 2013

Anguita

Los que sufrieron de verdad a Lenin o a sus secuelas lo derriban de su pedestal en Ucrania mientras pegan fuego a las calles de Kiev clamando por Europa. Es como cuando detrás del telón les llegaban los anuncios de coches, detergentes y cigarrillos americanos y se creían que era eso la libertad. Pero ahora llega Anguita y nos dice en todas las televisiones, en las basurientas y en las otras, si es que ya no lo son todas, con su voz apagada y débil de corazón partío, que tampoco Europa es ni era esto de ahora. A Anguita, como a Suárez, lo queríamos todos pero no le votábamos mucho: la hojarasca de sus planteamientos más sinceros e irrenunciables nos impedían ver el bosque de sus proclamas más sensatas. Anguita sigue señalando a la luna de cómo ha de ser el euro y Europa, la tercera república, la economía post capitalista que anuncia su último estertor suicida y desquiciado en forma del nuevo bitcoin que hará saltar todo en pedazos, pero los suyos y los ajenos se quedan mirando al dedo de la tricolor, del puterío borbónico y del Estado del bienestar gratuito a cargo del erario público, ese que no es de nadie. La punta de su barba califal señala los cuernos de la luna mientras aquí rezamos la oración del satélite --salat-ul-laila -- en vez de darnos cuenta de que la luna se acerca como en las películas malas de ciencia-ficción y nos vamos a pegar una leche. Anguita, menos Dios que antes por mor de más abuelo cebolleta que sabe más por malo/bueno que por comunista, recorre los platós hablando de su libro, como Umbral. Y el libro de Anguita no será el Capital de Marx, pero emana la sensatez del Quijote.

Anguita ( Diario Córdoba - 10/12/2013 )

martes, 3 de diciembre de 2013

Sirgas y concertinas

En este país hipocritón más preocupado por el qué dirán que por el qué tenemos que decir, somos maestros en el arte del eufemismo, ese equilibrismo consistente en ocultar un tabú bajo la cremosa apariencia de lo políticamente correcto. El último eufemismo es el de las concertinas. Me voy al diccionario y pone que una concertina es un instrumento musical de la familia de los acordeones muy usado en las fiestas populares; como ya no me fío ni del diccionario, consulto a san Google y ahí aparece la imagen del alambre que ya no es de espino sino que incorpora pequeñas cuchillas afiladas y cortantes con rebajes diseñados con muy mala leche para que la víctima no pueda escapar y quede bien enganchada, más o menos el mismo sistema que se usa en los anzuelos de pesca. Quizás le llamen concertinas por el especial sonido que emite el inmigrante ilegal cuando queda atrapado, una especie de mugido inmenso, como el que se escapa de los acordeones que caen desmadejados desde una silla al suelo. Sí, un berrido que se mete en el sentido como los que escupía por sus orificios el toro de Falaris en la Grecia clásica. Recuerdo a aquella raspa de ministra, Fernández de la Vega, que cuando Zapatero también mandó ponerlas, las concertinas, las llamaba "sirgas tridimensionales", y el término sirga, curiosamente, también es explicado en el diccionario como cierta técnica marinera y de pesca, está claro que se equivocan quienes dicen que a los inmigrantes hay que cazarlos. No, los ilegales se pescan. Con sirgas o con concertinas anzueleras.

Sirgas y concertinas ( Diario Córdoba - 03/12/2013 )