martes, 30 de diciembre de 2014

LA VIDA

Feliz aquél quien, lejos de ocupaciones, como la primitiva raza de los mortales, labra los campos, libre de toda usura, y no se despierta, como el soldado, al oír la sanguinaria trompeta de guerra, ni se asusta ante las iras del mar, manteniéndose lejos del foro y de los umbrales soberbios de los ciudadanos poderosos. Así, ora enlaza los altos álamos con el crecido sarmiento de las vides, ora contempla en un valle apartado sus rebaños, o guarda las mieles en ánforas limpias, o esquila las ovejas. O bien, cuando Otoño ha levantado por los campos su cabeza engalanada de frutos maduros, ¡cómo goza recolectando las peras injertadas y vendimiando la uva que compite con la púrpura. Agrádale tumbarse unas veces bajo añosa encina, o sobre el tupido césped; corren las aguas por los arroyos, los pájaros dejan oír sus quejas en los bosques y murmuran las fuentes con el ruido de sus linfas al manar. ¿Quién, entre tales deleites, no se olvida de cuitas desdichadas?".
Cuando llega el invierno, me gusta recorrer y fotografiar una y mil veces (mil veces más) mi tierra del Valle del Guadiato, agreste y afortunado paraje que sobrevive en medio de la locura del mundo; decorado en donde inspirarse un poeta para dar a la luz hermosas líneas parecidas a las que anteceden, del Beatus Ille del vate latino Horacio. Y permítanme que no entre en análisis de fin de año ni en especulaciones de año nuevo, solo déjenme desearles un feliz futuro en concordia y armonía con la naturaleza, y si en algún momento no encuentran la paz, vénganse para acá.
La vida ( Diario Córdoba - 30/12/2014 )

martes, 9 de diciembre de 2014

Olvido



Las veo allí en su acompañada soledad de antiguos robots inservibles y olvidados, como viejos caballos que su dueño despreció cuando ya no le sirvieron para el trabajo, como el fiel perro que estorbaba cuando ya no fue útil. Son tres locomotoras de aquellas que transportaron carbón, energía para el progreso de Peñarroya y del país entero, todavía orgullosas en sus chimeneas y sus pesadas ruedas y bielas, pero lastimosamente oxidadas e inservibles por dentro y por fuera. Solo una, la Marta, está pintada y casi bonita, pero es un espejismo porque está tan anquilosada e inútil como las otras; como también la vieja bomba que se alinea junto a ellas, como lo que parece una pequeña tractora de interior de la galería para arrastrar vagonetas de dolor y perdida riqueza. Permanezco ajeno a las diatribas de los últimos tiempos sobre encargos a empresas de restauración de ferrocarriles, sobre contratos que nunca se cumplieron a pesar de haber sido abonados, sobre responsabilidades políticas y fondos perdidos, solo asisto al espectáculo de la incompetencia, de la zafiedad, del desamor por lo propio, por el patrimonio que alguna vez nos hizo ser nosotros. Me importan un vagón de escoria los juicios interminables, las condenas o las absoluciones de quienes tenían el encargo maravilloso y único de salvaguardar y velar por lo nuestro, me quedo con la imagen del abandono, de la frustración, del asco, de la desesperanza y de la certeza de que no hay remedio para nada. Más allá veo la puerta giratoria del orgulloso casino, de su sala de juegos, y otros exponentes que fueron vivos y ahora duermen entre polvo y telarañas.

Olvido ( Diario Córdoba - 09/12/2014 )









martes, 2 de diciembre de 2014

"El árbol del Vaticano", de Guillermo Orsi

La realidad imita al arte, lo sabemos, pero en El árbol del Vaticano , del argentino Guillermo Orsi, es la literatura, con esa facultad de ensoñación y análisis incluso de lo no ocurrido todavía que posee, la que nos avanza la certeza de que, en efecto, la realidad la imitará también en el futuro. Decir que es una historia de ciencia-ficción es arriesgar un rábano muy suculento por unas simples hojas en donde agarrarlo, aunque sea cierto que esta novela de Orsi se sitúe en una Buenos Aires caótica de un futuro más cercano de lo que parece. Una ciudad desalmada, desestructurada, violenta y absurda, donde un grupo descangayado en el que sobresale Romano, y en el que se van integrando otros esperpénticos Blade Runners porteños (cada uno víctima o agente de su particular, irracional y disparatada cuerda), interpreta una sinfonía a base de acordes serios y convincentes sobre el amor, el deseo, y, fundamentalmente, sobre cómo a no tardar nuestras sociedades se van a ir lindamente al carajo como esto siga así. Todos, por una u otra razón, buscan a una mujer nominada de varias maneras, cada uno tiene su polvo pendiente o sus cuentas que ajustar con ella, pero la cibernética se les ha adelantado y la ha convertido en el Poder, un Poder que ya no es otra cosa que ella. El reputado, premiado y admirado escritor Guillermo Orsi, de quien la editorial cordobesa Almuzara ha publicado varios títulos, nos entrega en El árbol del Vaticano (de momento solo en digital, en lektu.com) no otra cosa que nuestra imagen en el espejo quebrado de la pesadilla.

El árbol del vaticano ( Diario Córdoba - 02/12/2014 )

martes, 25 de noviembre de 2014

Cortés, ¡ay!

Al final, en la vida, lo que no hagas tú mismo otros lo van a hacer en tu lugar, y si ese algo se refiere a ti, a tus circunstancias, a tu historia, es triste, desesperante y frustrante tener que dejar en manos ajenas lo que tú no has sido capaz de efectuar. Leo en estos días que Scorsese prepara una serie televisiva sobre Hernán Cortés, proyecto que quizás se adelante a otro ya más o menos en marcha de Spielberg de llevar al cine la figura del conquistador español. Imaginamos cuál va a ser el resultado de tan espectacular iniciativa en manos de los tradicionales rivales de España, el mundo anglosajón, aunque éste se encuentre tamizado por el genio de origen judío, Spielberg, o el de origen italiano, Scorsese. Ya tuvimos bastante con aquella 1492, la conquista del paraíso , de Ridley Scott, por la cual san Ridley --uno de los mejores-- fue vapuleado a modo; no digo yo que haya que ensalzar a nuestros carniceros y genocidas patrios, no, no es eso, pero tampoco es lícito juzgar con la moral y los ojos del siglo XXI la realidad del siglo XV y siguientes: es un error de bulto. Y si encima entregas el cuello de nuestras figuras históricas al cuchillo de extranjeros, fundamentalmente anglosajones, ya te puedes imaginar cómo vamos a quedar otra vez. Por eso es necesario --y lo hemos dicho muchas veces-- apoyar, subvencionar, promover, industrializar un cine (histórico y no histórico) español que sepa divulgar, sea como Hollywood o como Bollywood, la cultura y el modo de ser de uno de los países que más he tenido que decir (y que ha dicho) en el mundo. La cultura, como la ciencia, nunca es un gasto, es una inversión.

CORTES, ¡AY! ( Diario Córdoba - 25/11/2014 )

Acto literario de presentación en Córdoba de mi novela "La piel azul"



Corte de vídeo gentileza de PTV Córdoba.



Reseña en el diario CÓRDOBA.

Presentación de "La piel azul" en Córdoba


martes, 4 de noviembre de 2014

¿Por que ahora?

Yo creo que lo que a todo el mundo le llama la atención es: por qué ahora y no antes. ¿Cómo es posible que las unidades policiales de investigación de la cosa del dinero mal habido y peor gestionado se hayan puesto a destapar basura como locos precisamente ahora?, aunque bien es verdad que el goteo comenzó, tímido, hace unos años, no lo fue con la profusión actual. ¿Y por qué la justicia también ha redoblado y triplicado sus actuaciones ahora, casi con la excepción del quiste de dignidad y profesionalidad que representa la jueza Alaya? Son preguntas que escuchamos a diario en la calle y que nos asaltan a todos. Porque no es posible que antes no fueran conocidas las miles de irregularidades, prevaricaciones, cohechos, tarjetas, blanqueos y demás que estaban ocurriendo; lo de los Pujoles ahora se sabe que se sabía, que los agentes del orden llamaban a su trayecto mensual hacia Andorra "la autopista del dinero", y eso por poner sólo un ejemplo. La sensación, no obstante, es que estos tsunamis son --a pesar de su inmensidad-- entremeses para abrir boca; el cráter que aún queda por ser destapado ha de arrojar mucha más lava y cenizas. Pero, insistimos, ¿por qué ahora? ¿Es que hay un poder más arriba del normal que ha decidido barrer ya, aunque sea a última hora y con prisas, por intentar salvar lo que se pueda de una situación que es necesario que cambie para que nada cambie? ¿Y por qué? Pues, si dos y dos son cuatro, es porque es ahora cuando ese poder invisible se ha asustado de verdad. Lo dice el CIS, es que ahora Podemos.

¿POR QUÉ AHORA? ( Diario Córdoba - 04/11/2014 )

jueves, 9 de octubre de 2014

Leo poemas (en el minuto 8:35), junto a otros poetas, en el homenaje a Enrique Pleguezuelo.


martes, 7 de octubre de 2014

La joya

El mundo es un jardín de infancia, una guardería, pero sin la inocencia ni la bondad inherente a los mocosos. Todo es un puro infantilismo y el infantilismo reina y gobierna, no hemos aprendido nada en milenios a no ser a perfeccionar la hipocresía para que lo que venimos haciendo desde las cavernas en cuanto a brutalidad o egoísmo ahora por lo menos no se note o no traspase. La violencia, el matonismo de barrio, el aquí mando yo, el esto es mío, el conmigo o contra mí, el estás en mi banda o no eres de mi bando, todo es infantil, aldeano, pequeño. Infantil el machismo (no tengo claro si el feminismo) innato del ser humano, la exclusión del desvalido, el robo innecesario y desmedido por parte de quien ya tiene más de lo que necesita, el alineamiento de la justicia con el que manda (ay, por qué tantos siguen libres, por qué ningún capitoste de la jaez que sea jamás devuelve lo que se llevó, por qué en algunas regiones las sentencias son papel mojado y no ocurre nada). Todo es puro infantilismo y conformidad, exigencia del interés propio o inacción para que no cambie nuestra tranquilidad. Nos hemos dotado durante siglos de instituciones cada vez más perfeccionadas y más chiripitifláuticas (sobre el papel) que no han supuesto un cambio real en los comportamientos o en la interiorización de nuevas creencias, todo lo más un lavado de intenciones de cara a la galería. Como los niños: interesados, cobardes, maltratadores, egoístas, zalameros con el fuerte, opresores con el débil, descuideros cuando nadie mira, gamberros a la chita callando, violentos por capricho. Una joyita.

La joya ( Diario Córdoba - 07/10/2014 )

martes, 30 de septiembre de 2014

España 2020

El mapa del tiempo ya no muestra los Países catalanes; hace tiempo que la independencia acarreó la anexión de Valencia, Baleares y la franja aragonesa. Pujol murió de un ataque de risa el día de la proclamación y sus hijos, con el rollo de ir a enterrarlo a Monserrat, forraron el ataúd de billetes, pero la cosa se descubrió porque el cortejo se extravió y se despeñó por el Garraf. Rodríguez Ibarra, otra vez en su poltrona de Mérida, financia un grupo independentista en el Valle de Arán, solo por dar por saco. ZP volvió a ser presidente y lo primero que hizo fue irse al castillo de Tarifa, desde donde lanzó un estentóreo Salam alaikum y los yihadistas cruzaron en masa el estrecho y se hicieron, visto y no visto, con Cádiz, Sevilla, Málaga, Córdoba, Granada y Almería; Huelva no les interesa porque es tierra de gorrinos pata negra, bichos impuros. En el waliato de Fahs al-Guadiat y de Fahs al-Ballut resistimos como podemos, pero no vamos a durar, la gente ya pasa de todo. A Ruiz Gallardón lo hicieron Papa para quitárselo de encima y que dejara de dar morcilla, y cuentan que se está construyendo otro Vaticano. Las potencias occidentales no ayudaron cuando la yihad llegó al Guadalquivir porque en solemne proclamación la ONU declaró a España país sin remedio; a los franceses les da igual porque piensan parar a los barbudos en Poitiers como hizo Carlos Martel en el 732, pero esta vez con su force de frappe nuclear. Al rey Felipe nadie le hace caso y vaga por ahí largando discursos. Rajoy se operó del frenillo (el de la lengua) y recorre Baviera cantando lieder. Y Froilán sigue sin aprobar la ESO. Se veía venir.

ESPAÑA 2020 ( Diario Córdoba - 30/09/2014 )

martes, 16 de septiembre de 2014

Escocia

El Gobierno español debería apoyar la independencia de Escocia por tres razones de cajón. La primera, porque es la primera oportunidad que se nos presenta para atizarle dos de mosqueo y por lo menos tres de abuso a los británicos tras siglos de humillaciones contra España; ya que hemos sido tan incapaces de saber airear nuestra grandeza histórica, que ni hacer películas ad hoc sabemos porque nunca tuvimos ni tenemos un David Lean ni un Richard Attenborough (tampoco los tienen ellos ya, ajo y agua). Y por Gibraltar, español. La segunda, porque como somos tan inútiles, cobardes y acomplejados para ponerle las urnas a caldo a los independentistas catalanes y vascos, bueno será esperar a ver qué hace el Cameron de la isla británica cuando los caledonios den el portazo para beberse el whisky ellos solos: si les mantienen la libra, el ejército, la Hacienda que ya no serán todos, la sanidad, la educación y todo lo demás (he puesto Hacienda con mayúsculas, porque de eso se trata sobre todo, y del petróleo). O sea, que como nosotros no nos atrevemos a ponerles las peras al cuarto a los separatistas, pues que inventen ellos, como siempre, a ver qué hacen, y que cuando las barbas del vecino vean pelar, etcétera. Por eso, que Escocia se independice este jueves, a ver qué pasa. La tercera, porque nos cae bastante mejor Sean Connery que J. K. Rowling. Y hasta por otra cuarta razón, porque fue una putada lo que le hicieron a Rob Roy y, peor, a Braveheart, que aún me tiene traumatizado el enano de la cuerdecita en el patíbulo. Y si sale que no, también nos interesa, o sea, que todo son ventajas.

Escocia ( Diario Córdoba - 16/09/2014 )

martes, 9 de septiembre de 2014

Junta bruja

Que no es desconfianza, de verdad, que no. Pero que me expliquen un par de cuestiones. La primera, ¿cómo es posible que la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, a través de la Red de Información Ambiental de Andalucía, se atreva a pronosticar una subida media de las temperaturas en Córdoba de 3´5 grados al final de este siglo? Porque aunque se hayan manejado tres escenarios posibles, el pesimista, el neutro y el optimista, qué sabe nadie --como cantaba Raphael-- lo que va a pasar de aquí a veinte, a cuarenta, a sesenta años. Los coches, principal agente emisor del CO2 que alimenta el efecto invernadero, corren que se las pelan hasta su remodelación no contaminante, y ahora, encima, si pasan por no sé qué plataformas que mostró ayer la tele, producirán millones de kilowatios limpios y gratuitos. La osadía de los estadísticos al manejar datos actuales cuya procedencia sabemos va a ser obsoleta mañana es inconmesurable; no han escuchado La verbena de la Paloma , en la se canturreaba aquello de "las ciencias adelantan que es una barbaridad, una brutalidad, una bestialidad". O sea, que atreverse en 2014 a predecir lo que vamos a sudar en 2101 tiene tanta probabilidad de cumplirse como si en 1914 hubieran predicho que el zeppelín se convertiría en el arma aérea por antonomasia en 2001. La segunda cuestión (que no se me había olvidado) es por qué la Junta dedica esfuerzos a echarnos el tarot climatológico en vez de remover cielo y tierra para recuperar los millones de los ERE, de los sindicatos y hasta de Argantonio, y que vuelvan al erario público.

Junta bruja ( Diario Córdoba - 09/09/2014 )

miércoles, 27 de agosto de 2014

Paulino y el mar

Vamos a ver, Paulino, empecemos por explicarte qué es el mar. El mar es algo inmenso, poético, profundo como los ojos de la amada, y también un cabronazo cuando se enfada. Además, el mar no tiene montañas ni ríos en su superficie que ayuden a trazar fronteras entre países, las fronteras se dibujan siguiendo paralelos y meridianos, o sea, a ojo. Yo entiendo, Paulino, que esté en tu lógica electoralista de mencey (rey de los guanches) canario oponerte a las prospecciones petrolíferas en aguas afortunadas, pero es que Marruecos ya está extrayendo crudo al otro lado de la línea. O sea, Paulino, que lo llevas crudo con el crudo, porque a Mohamed no lo vas a parar, y eso hace que sea estúpido oponerse a la extracción en este lado, porque sería como si un kilómetro tierra adentro de la raya de Portugal los lusitanos construyeran una central nuclear y el presidente de Extremadura se opusiera a que el gobierno español hiciera lo mismo justo en frente; absurdo. Así que rezadle a San Borondón para que no pase nada y no se derramen los hilillos de plastilina de Rajoy y no haya que sacar en los periódicos a la gaviota ésa que ponen siempre llena de crudo, que resulta que siempre es la misma y que un día va a pedir que la hagan laboral fija. Todos lamentaríamos en lo más hondo que un día ocurriera una catástrofe en tu paraíso turístico, pero lo inteligente no es oponerse a que España pueda reducir su factura energética, sino exigir que esa reducción revierta después en Canarias en prevención, limpieza, servicios sociales, sanidad y cosas así.

Paulino y el mar ( Diario Córdoba - 27/08/2014 )

martes, 12 de agosto de 2014

El tonto del ébola

Este país de nuestros pecados no deja de sorprendernos. El desvelo por el mantenimiento de la ya casi desmantelada sanidad pública ha llevado a UPyD --otro que vive entre el escaño y las cámaras y los micrófonos, o sea en su mundo-- a pedir explicaciones, responsabilidades y, por poco, hasta comisiones de investigación parlamentarias o intergalácticas por el asunto de quién paga la desebolización del misionero y de si había que traérselo a desebolizarlo aquí o mandar una unidad hospitalaria enterita a desebolizarlo allí a él solo o en compañía de otros. Pavor, sonrojo ante tanto despropósito, palo de ciego, elefante en cacharrería mediática y todo eso que alguno de la casta política cree que le va a dar votos si lo plantea en sede parlamentaria o en rueda de prensa con el interviniente moreno o morena hasta la raíz del pelo, y no precisamente de un moreno de verde luna lorquiano. Podríamos decir que son unos demagogos, pero ya cansa; no, están directamente tontos. Los hubo que cuando fuimos capaces de montar una sanidad pública envidiable --lo único bueno que hemos sido capaces de hacer-- le añadieron al invento lo de universal, creyendo que universal era para que cualquiera de cualquier parte del universo viniera aquí a cambiarse de sexo, hacerse las tetas, recibir tratamientos carísimos que usted y yo les pagábamos, reconstruirle lo que fuese y etcétera, aunque el paciente viniese de oriente como los Reyes Magos, del sur que también existe, o del rico norte de los ricos jubilados. Universal del universo, pero no para tratar a un misionero español en casa.


Tonto del ébola ( Diario Córdoba - 12/08/2014 )

martes, 5 de agosto de 2014

"La piel azul", novela de Alberto Díaz-Villaseñor

"La piel azul", mi nueva novela en Amazon

Amigos, os presento mi nueva novela. Se titula "La piel azul".
Podéis mirar en este enlace el book trailer (o resumen en vídeo):

A modo de resumen:
... una fauna imposible de mineros en busca de un imposible: encontrarse a ellos mismos y a un futuro más allá de las convenciones. Un grupo peculiar y esperpéntico que no es consciente de estar accionando el mecanismo de relojería que hará saltar por los aires todos sus sueños. 
Y un entorno opresivamente masculino y centrífugo que no deja resquicios a comportamientos propios de la libertad individual, a la que aplasta sin remisión. 
La historia de unos personajes delirantes embarcados en un movimiento por su dignidad y su regeneración humana, social y cultural. El esfuerzo alocado de unos hombres que quedará en un baldío y desengañado intento, abortado por los acontecimientos. Y un crimen fuera de lugar.
Tintes negros, negros como el propio carbón de las minas. Pero no sólo eso, también otras cosas: tipos duros más blandos de lo que se creen; secundarios de la vida llamados a no subir jamás en el escalafón. Sólo se tenían a sí mismos... y perdieron.

La podéis encontrar por sólo 0'95€ hasta el 15 de septiembre en el siguiente enlace:

Si no tenéis un libro digital Kindle, de Amazon, no importa, cualquier ebook que lea el formato MOBI es compatible. Además, también podéis leerla en la pantalla de vuestro ordenador si, una vez descargada, pincháis (dentro de la misma página de descarga) en el enlace Cloud Drive o Cloud Reader.

Espero que os guste y os animéis a descubrir esta novela, a que entréis en sus páginas dispuestos a emocionaros, a sentir, a sonreír...

¿Os cuento un secreto? Varios de sus capítulos los he presentado de forma independiente a diferentes concursos, adaptados como relatos cortos... y siempre han ganado primeros premios. O sea..., creo que está gustando.

sábado, 19 de julio de 2014

Llanto por los niños

Pantalón corto, o largo, sobre tus piernas regordetas. Hay un período de la vida en que todos tenéis una inconfundible textura, una característica redondez de manos, de mejillas, que os identifican como cachorros de nuestra especie. Inventáis ocurrencias lógicas, tan lógicas, que desarman nuestra pretendida suficiencia. En vuestra boca insegura la lengua tropieza en cada sílaba, y vuestro cabello, a la mínima que os quedáis mirando al viento --porque a lo mejor se os ha cruzado frente a los ojos un duende o la posibilidad de un juego-- se larga en remolinos, en mechones que se mecen, en rizos que no saben qué lugar ocupar. Sois los niños de nuestra raza, la raza humana. Una raza que os asesina, os abusa, os explota, os aborta, os pervierte, os lanza a la guerra, os tortura incluso antes de nacer. Una raza incapaz de ponerse en vuestro lugar, de mirar el mundo desde vuestra estatura, desde la retina de vuestras mascotas. Ahora os veo, a un puñado de vosotros, tendidos en el suelo, con terribles heridas, la cara llena de polvo, el pelo revuelto no por el viento sino por la onda expansiva, los ojos abiertos, fijos y tranquilos como siguiendo un duende o imaginando la posibilidad de un juego; pero no, estáis muertos, no veis nada, no imagináis nada, no pensáis nada. En el último momento seguramente llamabais a vuestros padres, pero la explosión o la ráfaga hacía imposible escucharos. En esta ocasión os han matado estos, en otras son otros, qué más da, no importa el asesino --no me importa--, lo terrible es que con vuestra muerte morimos todos.

LLANTO POR LOS NIÑOS ( Diario Córdoba - 15/07/2014 )

martes, 10 de junio de 2014

La Segunda no. La Tercera.

Julio Anguita decía en La Sexta que echaba en falta un debate y un acuerdo sobre el tipo de república que queremos, o que podríamos querer todos. Que no basta salir a pasear la bandera de la Segunda, sino que hay que sentarse a encontrar acuerdos para constituir una tercera república independiente de los partidos y que no sea sólo la república de las izquierdas. Negó que haya que constituir un frente de izquierdas en este asunto, sino que habría que poner en común propuestas de todos. De no hacer caso, es de prever que la mayoría del país seguirá viendo a la república como una cosa de exaltados obsesionados por ganar la guerra civil setenta y cinco años después, una república que no atrae a gran parte de las clases medias, la mayoría silenciosa, moderada, que con su voto oculto o menos cacareado es la que quita y pone gobiernos. Porque no parece que propongan una III República democrática y abierta a todos, sino una recuperación sectaria de lo que fue la Segunda. Se equivocan. La República, o es de todos sin distinción, como dice Anguita, y eso deben explicarlo muy bien los que ahora ponen tanto color en las calles, o en las próximas generales muchos, presa del pánico, van a votar en masa de nuevo a los dos grandes, y esto no deja de ser una lástima porque los nuevos aires siempre son buenos, pero para que ilusionen, al menos en un país occidental, en una democracia liberal inmersa en un entorno geopolítico como el nuestro, que a pesar de todo es el mejor de los mundos donde uno puede vivir, la cosa ya no funciona, en el siglo XXI, con sacar los demonios nacionales a la calle.

La Tercera ( Diario Córdoba - 10/06/2014 )

martes, 3 de junio de 2014

Y si sale, sale

Mucho ha tardado. Ahora harán todos el recuento, la evaluación de su mandato (llamarlo reinado suena a viejo, a Ancien Régime), todos dirán lo bueno que era, ha sido; como afirmaba hace poco Rubalcaba viendo lo bien que le tratan ahora incluso desde el PP, "es que en España sabemos enterrar muy bien". Yo creo, como ciudadano de a pie, que en términos generales Juan Carlos I nos ha decepcionado, ya que la decepción es un sentimiento que se experimenta cuando quien lo estaba haciendo bien termina haciéndolo mal, o cuando nos enteramos de cosas inconvenientes de alguien que creíamos que lo estaba haciendo bien. Como ciudadano, repito, me decepcionó tener la convicción casi absoluta de que Juan Carlos I rebasó una y mil veces sus atribuciones constitucionales como un rey antiguo, que se inmiscuyó en todo buscando algún beneficio, no sólo institucional sino también económico, y que hasta la parada del golpe de Tejero se nos sirve hoy con más sombras que luces. Entre las razones que muchos apuntarán hoy sobre su abdicación, particularmente creo que una se impone sobre todas: no es por sus errores privados o por sus aficiones, no por su estado físico, su marcha responde al hecho de que su hija Cristina se va a comer finalmente un marronazo y no querrá estar presente como Jefe del Estado cuando eso ocurra porque el caso lo arrastraría sin aplazamiento por culpa de las trabas que desde su Casa se han puesto para interferir con la Justicia. Por eso es positiva esta abdicación, que llega en el mejor momento. Y creo que Felipe VI superará las mejores expectativas. Y si sale, sale.

Y si sale, sale ( Diario Córdoba - 03/06/2014 )

martes, 27 de mayo de 2014

¿Podrán?

Los únicos que han ganado también dicen que no han ganado. ¿Pose postelectoral o sentimiento sincero de que se podía todavía más? Podían más, dicen los de Podemos, yes we can. Han ganado, y es bueno por una razón, porque así se canaliza por fin de algún modo la indiscutible presencia de los indignados, que andaba diluida y semitransparente, y eso que venían iluminados desde lo de Sol. Dicen que ellos no son los indignados, pero parece que sí, y no está mal que se abra el arco político a estos jóvenes que tienen el derecho y el deber de hacer oír su voz a través de las puertas y ventanas de que dispone la democracia: urnas, parlamentos y todo eso, y no andar zascandileando todo el día en las aceras y en el pavimento bajo el cual se adormece la playa. Lo que choca, no obstante, es el líder; un tipo con apariencia de ser extremadamente inteligente y de tener el objetivo clarísimo pero al que traiciona, no sé, el rictus. En primer lugar, el rictus del personalismo, del culto a la personalidad, al convertir su propio rostro, serigrafiado, en el logo del partido sobre la papeleta electoral. El rictus de la mirada, entre directa y fulminante, que debió tener Robespierre; Pablo Iglesias II parece otro incorruptible como monsieur Maximilien, que poseía una mirada glacial que congelaba cualquier ardor ajeno al suyo propio. La derecha, tontuna como siempre, le ha hecho un nombre, y la campaña gratis, a Iglesias paseándolo en todas sus tertulias gatunas, donde se llevaba casi siempre el agua de los argumentos --muchas veces demagógicos y deslumbrantes-- al molino de su verbo fascinante. ¿Podrán?

¿PODRÁN? ( Diario Córdoba - 27/05/2014 )

Rubik

Con razón los de mi generación son los más capaces de comprender el galimatías del mundo, los arcanos del destino que es imposible mutar. Pertenecemos a una suerte de generación perdida que aprendió que la ilusión es el primer estadio del desencanto, al cual, hallándole el mínimo común divisor, la media aritmética y la quintaesencia, se nos queda en la pura y dura realidad. Y todo gracias al cubo de Rubik. Así como otras generaciones anteriores se formaron en el ajedrez y las damas, y por ello salieron tan previsores, ecuánimes, con una inteligencia emocional tan alta y con unos valores basados en la concentración y la caballerosidad con el contrario, que fueron capaces de montar guerras civiles, guerras mundiales frías y calientes e imperios varios, los de mi generación no; salimos mucho más pacíficos porque practicamos menos el ajedrez y más el cubo de Rubik, que ahora cumple 40 años y nos tuvo a todos dale que te dale hasta que conseguimos dominarlo. Porque el cubo de Rubik no necesitaba contrarios que aniquilar ni reyes que decapitar, constituía en una especie de placer solitario y reconcentrado que ya anunciaba los videojuegos y los Androids, tú solo frente a la inmensidad de formas y colores como ahora frente a una pantalla. Bueno, también nuestros padres hacían solitarios de naipes, pero raras veces se resolvían. La generación Rubik quizás seamos más planos y previsibles, menos complicados e interesantes, pero gracias a ese pulso contra nosotros mismos somos más pacíficos. Ninguna guerra ni conflicto podrá achacársele a los seguidores del cubo.

Rubik ( Diario Córdoba - 20/05/2014 )

miércoles, 7 de mayo de 2014

Se ve venir

Hay una lógica bastarda en aquellos que hacen del mutuo entendimiento un arte cuando están a punto de perderlo todo. Las urnas para una Europa que no es la que deseábamos van a dar la medida del alcance de ese mutuo entendimiento. El entendimiento y el trabajar en la misma dirección --como dicen los cursis-- es bueno cuando se hace por una razón basada en el bien común, lo cual denotaría una altura de miras que sería exigible en la buena gobernanza, como se dice ahora. Pero no, lo que los dos partidos principales están a punto de llevar a cabo junto a la Corona no es un entendimiento por altura de miras sino por la bajeza de los intereses propios. Ya se comenta a las claras que si, como parece que va a ocurrir, las urnas europeas dejan a las dos fuerzas mayoritarias muy tocadas, en las siguientes generales habría un pacto entre ambos y un gobierno de concentración. Y a eso vamos, a un proceso de entendimiento forzado que no responderá a la resolución de una situación caótica que lo está pidiendo a gritos: descrédito del sistema, de la jefatura del Estado, una economía minada por la corrupción extendida a límites inimaginables y por el aherrojamiento germano, un déficit que sólo intenta resolverse --de lejos-- a base de socavar las prestaciones que todo Estado debiera garantizar, que para eso está y para eso se crearon los Estados, y a fuerza de machacar a los funcionarios; sin contar las fuerzas centrífugas secesionistas de opereta, etcétera. No, porque ésa no es la razón que les moverá al entendimiento, sino la más pedestre de no perder su parcela de poder en beneficio de otros. No aprenden.

Se ve venir ( Diario Córdoba - 06/05/2014 )

Santos

La nómina del santoral aumenta de manera exponencial, se incrementa de forma directamente proporcional a la ola secularizadora que nos invade. Uno siempre ha creído que los santos y las imágenes de Semana Santa lo son y salen en procesión, a su pesar, y que la santidad no hay que demostrarla con milagros post mortem sino con ejemplos en vida. Pero en esto, como en todo, cada club social o cada ONG es libre de hacer lo que le parezca con sus acólitos. Por ejemplo, San Suárez de Cebreros, mártir, ha sufrido un proceso largo y tedioso en su canonización, a pesar del raro fenómeno de que, según los expertos exégetas para el proceso de la causa de los santos hizo los milagros en vida, y que aun así fue vituperado, perseguido, muerto y sepultado políticamente y sólo resucitó en el imaginario colectivo de las nuevas deidades del Panteón patrio al día siguiente de su óbito. El caso de San Tito Vilanova de Girona i Culé es más merengado --con perdón por el símil blanco--, puesto que el indudable dramatismo de su trágico fin ha puesto dulzona y ha magnificado la parafernalia de la puesta en escena del pésame, y además ha barnizado con una pátina de indefinible tristeza a una afición que ya tuvo su calvario y particular aflicción cuando se enfrentó con Guardiola, o viceversa, estando de cuerpo presente. Soslayemos la canonización de San Gabo Aracatacensis puesto que su proceso y ascensión al paraíso del socialismo real ya ha sido suficientemente glosado en recientes novenas y quinarios y no es cosa de mover más el merecidísimo hisopo. Visto lo visto, la Iglesia santifica peor. Más aburrido.

Santos ( Diario Córdoba - 29/04/2014 )

Hace falta un muerto

Aquí lo que hace falta es que se nos muera un escritor, dicho sea con perdón y sin ánimo de que se nos muera nadie de verdad. Bastaría con que hiciera como que se nos muere un poquito, como diría Gila; algo así como en la película Los jueves, milagro , donde el milagro era de mentira pero rentable. Ya que se está muriendo por ahí gente importante, de la buena del siglo XX, a raudales, a chorros, aquí en Córdoba, haría falta igual. Porque la muerte de un escritor, que suelen tener más predicamento y admiración entre el común, no sé por qué porque nadie lee, que la de un científico u otro tipo de artistas, genera recursos atípicos en las ciudades: se organizan jornadas, centros de interpretación y hasta congresos, lo cual aquí no sería posible porque nuestro viejo palacio con ese nombre seguirá siéndolo pero de momento no cuenta ni con un mal proyector fijo de vídeo y los organizadores de cosas tienen que llevarse de casa el suyo. La muerte de un escritor moviliza el turismo de élite cultural pero al menos estos óbitos y los saraos subsiguientes limpian, fijan y dan esplendor al nombre de las ciudades. Está pasando con García Márquez, me cuentan que en Colombia, como murió en Jueves Santo (por cierto no ha resucitado al tercer día como exigiría el realismo mágico) y ese día los plumillas no curran hubo que llamarlos al perol para que con urgencia hicieran ediciones especiales. Si hubiesen sido alemanes las habrían tenido preparadas desde hacía meses porque la cosa se veía venir. También valdría el subgénero de poetas y asimilados. ¿Un voluntario?

Hace falta un muerto ( Diario Córdoba - 22/04/2014 )

miércoles, 9 de abril de 2014

Flamenquines

No entiendo mucho de flamenquines gigantes ni de récords Guinness, pero me parece que aquí ha habido tongo. En las fotos se veía que estaba hecho a cachos, aunque algunas noticias apuntan a que es que tuvo que ser troceado para su manipulación y servicio, lo cual es lógico pero desvirtúa la esencia de estos récords tan importantes. Por ejemplo, cuando se elabora un pastelón cordobés para alimentar a los cientos de miles de ciudadanos que hacen cola, o se cocina una paella gigante, que a la fuerza tiene que salir quemada por algunos sitios y casi con los granos de arroz crudos por otro (de nada vale que a muchos les guste o prefieran el socarrat , porque está claro que el plato ha fallado), se preparan enteros. En las redes sociales leo el disgusto de algunos ciudadanos porque el flamenquín estaba crudo, pero imagino que no lo estaría en su totalidad, se trata de una apreciación injusta de alguien a quien seguramente le tocó un trozo poco hecho, como lo del socarrat de antes pero a la inversa. La primavera de verdad ha comenzado con este asunto tan adecuado a nuestras esencias que deja empequeñecido a la muestra del Paseo por las Ciencias ; donde haya una buena mesa de 51 metros para llenar la andorga, que se quite la docena de puestos para alimentar el intelecto y despertar la curiosidad. Y ahora que algunos claman por la recuperación de la proclamación perdida como Ciudad Europea de la Cultura ante el desprecio de San Sebastián por la misma, sería ocasión también de quitarle la fama de sus sociedades gastronómicas. Porque queda demostrado que nosotros tenemos el flamenquín más grande.

Flamenquines ( Diario Córdoba - 08/04/2014 )

jueves, 3 de abril de 2014

La escupidera de Séneca

Antonio Martelo, el actor que en 1968 encarnaba El Séneca de la serie de Pemán del mismo nombre, tenía una sonrisa irónica, sardónica, pícara y cáustica, lo cual le iba muy bien al personaje. Y se dice del cordobés aquello de que es senequista, cosa que al catedrático de la UCO Rodríguez Pantoja le gusta poner en su debido sitio con bandera amarilla porque un grano no hace granero. Decir que los cordobeses son senequistas porque Séneca nació en Córdoba es como decir que Séneca es senequista porque los cordobeses suelen nacer en Córdoba; pero desde el Adriano de la Yourcenar sabemos --si no antes-- que nacer en una colonia imprimía carácter lo justo, porque los prohombres (no solía haber muchas proféminas, por desgracia) solían volar pronto a la capital, que era Roma, como ahora nuestros jóvenes se van a intentar prosperar a Berlín, donde se hacían y desarrollaban en lo suyo. Recuerdo a Martelo vendiéndole una escupidera a un turista que creía que era una jarra para el agua (más o menos), y como el guiri la quería con el asa a la derecha, El Séneca le decía también las había, así que cogía la escupidera, la escondía bajo el mostrador y la volvía a sacar dándole la vuelta. Muy poco senequista eso; uno de los del tópico apático habría dicho que no tenía. No sabemos si hoy día el cordobés es senequista tópico o no, pero lo que está claro es que cada vez que pide una escupidera de asa diestra o siniestra, el emperador le dice que no hay, y punto. Ni se molesta en darle la vuelta bajo el mostrador. Habrá que recordar los idus de marzo.

Escupidera de Séneca ( Diario Córdoba - 01/04/2014 )

miércoles, 19 de febrero de 2014

Chivatos de Hacienda

La Organización de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) anda fabricando capirotes y sambenitos, no con el santo fin de distribuirlos en la Semana Santa sino para que el nuevo Santo Oficio que acaba de proponer los use con las venideras víctimas de la delación y el chivateo. Ya era hora, por fin alguien aboga por volver a lo que mejor nos identifica y conforma desde tiempo inmemorial: el auto de fe, la denuncia anónima, el alcahueteo impune. Ni siquiera es descorazonador que el presidente de la IHE hable de crear fondos reservados para pagar a confidentes y chivatos, eso está fuera de toda duda en este país de envidiosos y maledicentes; lo que descorazona es que los inspectores profesionales no tengan la capacidad de inspeccionar de oficio (santo o no), por indicios y evidencias, determinadas cuentas y economías y haya que recurrir a estos subterfugios basados en huele bolsillos e informantes. Que levante la mano quien no esté seguro de quiénes son, en este país y en todos, los defraudadores, sí, ésos que todos pensamos y sabemos y que la IHE también piensa y sabe; no hacen falta correveidiles, sólo es necesario que la autoridad política, legislativa y ejecutiva no coarte a los inspectores, no les ponga trabas, bastaría con que dieran una batida con el reglamento y la ley en la mano. Ahora que Gallardón ha dado la nacionalidad a los descendientes de los sefarditas expulsados en tiempos de Inquisición, los recaudadores de impuestos se inventan otra tan inútil y bochornosa como aquélla. Y todo por no aplicar la ley, lisa y llanamente.

Chivatos de Hacienda ( Diario Córdoba - 19/02/2014 )

sábado, 15 de febrero de 2014

Entrevista a Guillermo Orsi en "Cuadernos del Sur"

El escritor argentino Guillermo Orsi (Buenos Aires, 1946) ha presentado en Córdoba su novela Fantasmas del desierto (Almuzara). La corrupción en sus más variadas formas institucionales y humanas, así como una historia delirante, aparentemente absurda, pero perfectamente posible, centra el argumento de esta narración que comparte protagonista, el ex policía federal y vendedor de sanitarios Pablo Martelli, alias Gotán (Tango al revés), con la anterior Nadie ama a un policía (Premio Ciudad de Carmona 2007). Orsi, considerado la voz más rotunda y sugerente del género negro en español, ha publicado El vagón de los locos (Premio Emecé 1978), Sueños de perro (Premio Umbriel 2004), Buscadores de oro, Tripulantes de un viejo bolero, Ciudad Santa (Premio Hammett 2010) y Segunda vida , entre otras.
 
--¿Qué diferencia a sus novelas negras de las de otros países latinoamericanos?
--La novela argentina se diferencia en poco. Hay color local, registros del habla, ambientaciones que pueden parecer muy distintas, pero tienen una coincidencia profunda como reflejo de sociedades en crisis permanente, de sistemas de poder que no se modifican sustancialmente pese a las renovaciones democráticas.
--¿Y de las españolas?
--Tampoco mucho. La sociedad española es mucho más ordenada y, tras una larga dictadura, ingresa en una prosperidad casi inmediata, y eso hace que el conflicto permanezca más larvado, aunque con la crisis está empezando a emerger en su violencia más explícita. Hay autores que han trabajado con el conflicto y no han mentido, como Juan Madrid o Andreu Martín.
--¿Tenemos que renunciar a la imagen de una Argentina idílica, culta, de intelectuales tan numerosos como terneros en la Pampa?
--No he hecho el censo de los terneros (risas), pero no diría que es un mito, es parte de una realidad esa sociedad culta con el nivel educativo más igualitario de la zona. Yo soy hijo de inmigrantes muy pobres y los hijos accedimos a una universidad gratuita y de calidad que aún existe, pero tras la última dictadura se instaló un sistema sociopolítico liberal muy duro que ha hecho crecer exponencialmente grandes masas marginales, y eso explota hoy con el narcotráfico, la trata de blancas.
--La proliferación de autores negros, cuando antes Argentina los generaba filosóficos, fantásticos, metafísicos, ¿significa que el sueño se tornó en pesadilla y en una realidad fané y descangallada?
--La realidad siempre ha sido dura a lo largo de la consolidación de Argentina como nación. Nunca ha sido una sociedad no conflictiva o idílica. La literatura empezó a reflejarlo con el peronismo y después con gente como Rodolfo Walsh, que fue asesinado, y otros que abordaron la realidad social.
--Disculpe si le suena a tópico, pero el tango, con sus ambientes macarras, sus mujeres fatales, sus garitos de humo y desesperanza, ¿es el género musical que mejor identifica a la novela negra?
--Bueno, es una linda interpretación que me gusta, y no sé si es real. De hecho, Gotán, el protagonista, baila el tango melancólico, sentimental y fatal. Ahora, jóvenes escritores como es el caso de Oyola, Kike Ferrari, Gabriela Cabezón, acuden en sus obras a la cultura del rock. Pero, de alguna manera, se llega al tango antes o después; no soy un fanático pero me encanta, es una música completa, apasionante.
--Las mujeres en sus novelas son fuertes, sean malas o buenas, sexualmente devoradoras y devoradas. ¿En sus libros la pasión es lo más reconocible del amor?
--¿Eso sucede en mis novelas o en la vida real? (Risas). Es una visión absolutamente subjetiva de la condición femenina que en ninguna manera intento que se transfiera a una realidad más amplia. Son mujeres de mis novelas. A través de las mujeres uno condensa siempre su melancolía, su percepción de pérdida del reino, de aquello que se buscó que está por encima de la felicidad que nunca se alcanza. La mujer (risas) es un misterio para la condición masculina.
--En su obra, la policía, los políticos, la justicia, están instalados en una burocratización sin salida y sin alma, son racistas y violentos con los desfavorecidos. En ese marco, ¿Gotán conserva algo de dignidad y decencia?
--Precisamente por su condición de marginalidad. Gotán es apartado de la policía por su divergencia con la dictadura en una decisión tomada con coraje, por no estar de acuerdo en qué se estaba transformando la fuerza que él había elegido para servir al orden. El no sospechaba que la policía fuera a ser parte de esas fuerzas tenebrosas. En su actitud hay una dignidad profunda que lo mantiene erguido en las dos historias en las que participa.
--Petros Márkaris dice que los autores aquí aún no abordan la crisis, sin embargo ustedes allá hablan sin problemas del corralito, las devaluaciones...
--Bueno, los argentinos fuimos precursores en varias cosas (risas), entre ellas el corralito financiero como resultado de un plan económico que se inició con la dictadura militar y transfirió una enorme masa de recursos de la actividad productiva y de servicios a la especulación financiera. Eso se conoce en Argentina como "Patria financiera". Si aquí los autores no lo abordan todavía es porque la crisis es muy reciente.
--¿Hay intención redentora en sus historias, que en algún momento triunfe el bien?
--Para nada. No creo en la novela con moraleja salvo en las fábulas. Sí hay una necesidad de que todo no termine en la nada. Yo sé que todo termina en la nada, pero en el ínterin tiene que haber el destello de una esperanza a la que aferrarse, aunque suene cursi.
--Para ser porteño, no es de los que se miran el ombligo, en sus novelas no está solo Buenos Aires, hay selva, frontera, desierto.
--En un momento fui porteño de mirarse el ombligo y lo soy con cierta frecuencia, lo que llamamos el mal de Buenos Aires. Pero he conocido la fascinante Argentina profunda con su diversidad de situaciones y culturas, un país inmenso, desconocido, poco poblado, al que hay que ubicar como escenario de ficciones novelísticas. Hay mucha gente interesante viviendo más allá del río de La Plata y de la avenida General Paz.
--¿Cómo un dirigente gremial de farmacia, como usted, termina escribiendo novela negra?
--Bueno, me echaron del trabajo (risas), algo tenía que hacer con mi tiempo libre. Aunque aquello era muy propicio a sentarme en los cafés a escribir. Desde que era chico nunca dejé de escribir.
--Pese a haber estudiado Medicina, no hay venenos en sus novelas.
-No, nunca me basé en mi experiencia farmacológica, pero es una buena idea para empezar a variar las armas homicidas.

jueves, 13 de febrero de 2014

Guillermo Orsi presenta en Córdoba (España) su novela "Fantasmas del desierto"





El escritor argentino Guillermo Orsi presentó el 6 de febrero de 2014 su novela "Fantasmas del desierto", publicada por la editorial cordobesa Almuzara.



En la librería Luque, presentado por el editor, Javier Ortega, y el escritor y columnista del diario Córdoba Alberto Díaz-Villaseñor, desentrañó las claves de su novela, del género negro y del marco en que éste se desarrolla en el seno de la sociedad argentina.

martes, 11 de febrero de 2014

Añoranza de Dantón

Los juicios populares ya no se celebran en elJeu de Paume ni en el Palacio Luxemburgo, ni es Dantón el que se queda afónico ante sus acusadores a fuerza de estrellarles en la cara brillantes salidas y ocurrencias exculpatorias de su caso. Si hay de verdad juicios populares ahora, se celebran en Twitter y no manejan razonamientos ni términos legales, al pueblo le encanta insultar a los reos antes de ser juzgados mientras aúllan ante la perspectiva de ver caer sus cabezas. Tampoco es Dantón quien se defiende con magníficos alegatos, sino una descendiente de Louis XIV cuya labia no va más allá del "no sé", "no me acuerdo" y el "no me consta". Con estas mimbres, con esta seguridad de que la justicia, haga lo que haga, está condenada ella misma, no se puede mantener un reino. Monarcas hubo que, al frente de sus ejércitos, encaraban el destino con la sonrisa sardónica en los labios del que sabe que la sangre azul, como el ácido, puede derramarse pero abrasa a quien lo vierte, y que, después de traspasar la tierra, fecunda la semilla de nuevos tiranos porque el pueblo los necesita y es incapaz de vivir sin enarbolar horcas de soga y horcas de aventar la paja por las ciudades y pasillos de los palacios. En los pueblos es más expeditivo, se abren las cachicuernas y se cierra un episodio histórico como el que golpea la blanca doble sobre el mármol de la taberna. Extraños tiempos donde los 'sans-culotte' toman Sol y se whatsapean y twittean mientras que la carroza real baja la rampa y la imputada enseña los dientes como la Pantoja ante la prensa porque "eso les jode".

AÑORANZA DE DANTÓN ( Diario Córdoba - 11/02/2014 )

jueves, 6 de febrero de 2014

"Gotán" en Córdoba

Vende sanitarios luxury maquetados en el couché de fantásticos catálogos, ya no redacta ni lee informes, su única literatura es la que describe el mundo desde el interior de la taza de un váter cuyo horizonte es el culo, más que las témporas, origen de una lluvia y un granizo que mejor no describimos.
Le llaman Gotán porque en Argentina son maestros en el juego de palabras y adoran cambiar las sílabas de lugar (Tango), quizás porque los rioplatenses se consideran muy franceses y en Francia inventaron el Verlan , el arte de volver los vocablos como un calcetín. Ahora vende sanitarios pero fue cana, un policía de la Federal de Buenos Aires, y es el personaje principal de Fantasmas del desierto , la última novela del escritor Guillermo Orsi, quien la presenta hoy jueves, de cuerpo presente, en Córdoba, en la Luque, a las ocho de la tarde.
El considerado maestro actual del género negro en español, el renovador de un estilo y un paisaje literarios que abrazan en un plano de igualdad la desdicha, el desengaño, la pasión, la decepción, el sexo, la ternura y el amor en páginas de ironía y sarcasmo --que es el humor de los decepcionados--, el Flaco Orsi, se dejará ver entre brolis --libros-- y adictos a los libros que echan humo no porque ardan sino porque disparan balas directas a los prejuicios y a las convicciones más políticamente correctas.
Nadie como Orsi nos regala la peor visión de nosotros mismos --que es la mejor-- en sus novelas, porque pocos son Gotán en la vida, honorable a su manera al fin, enamorado y perdido en su propia decadencia, pero muchos son como el principal Arriaga en el palacio de la risa (el Congreso), como el obispo pederasta de San Luis, como el cementero ectoplasmático tras sus pantallas de plasma.
Yo que ustedes vendría a escucharle.
'Gotán' en cordoba ( Diario Córdoba - 06/02/2014 )

martes, 4 de febrero de 2014

El debate de la tijera

Vi la otra anoche el debate entre Artur Mas y Felipe González en el Salvados de Jordi Évole en la Sexta. Un ejemplo de cómo no debe editarse (montarse, seleccionar secuencias) jamás un diferido: el hilo de los temas se perdía, no había una secuenciación lógica, los argumentos terminaban nada más comenzar sin rematarse por culpa de la tijera. Una lástima.
No sé si fue intencionado, pero Felipe González aparecía como un tipo abotargado, permanentemente captado de perfil mostrando su escoliosis cervical, o su cifosis, desplegando un continuo titubeo, balbuceo, casi tartamudeo en sus exposiciones. Frente a él, un Artur Mas mucho más resuelto, vivaz, argumentativo, listo, ágil, rápido de reflejos, con mirada viperina, sonrisa amarga sin que por ello llegara a convencer con su ristra de agravios tan conocidos como manipuladores.
Para colmo, la voz de la calle. Escogen a tres charnegos en la barra de un bar (andaluz, canario y murciana) para que canten las excelencias de la vida bajo el nacionalismo; el tío Tom no lo podría hacer mejor desde su cabaña, dócil y adaptado (perfectamente integrados, dirían los políticamente correctos, me alegro por ellos, por los charneguitos buenos).
Lo siento, pero por primera vez Évole me pareció un fiasco, un camelo, un timo. Y eso que fue de agradecer el ver cómo supo poner en aprietos un buen rato a Artur mas mostrándole un determinado eslogan de su partido que contradecía la imagen buenista y anti-antiespañola que pretendió dar todo el rato.
Por otro lado, la trampa. González cayó perfectamente en la que le tendieron una y otra vez sus dos contrincantes (Jordi fue juez y parte) cada vez que se contraponía a Cataluña contra España y viceversa, en vez de al Estado Español contra el nacionalismo catalán, como a mi juicio debería haberse debido de centrar el debate. Porque no se trata de un diferendo entre España y Cataluña, ya que ésta es parte de aquélla, sino de los modos de obrar de los respectivos estamentos gubernamentales nacional y autonómico o, mejor dicho, autonómico secuestrado por la identificación de una región con un determinado modo de tergiversar la Historia.
En fin, Felipe, que si lo hubieras sabido no habrías ido, eso seguro. Nunca sabremos si razonaste bien o a tiempo, los continuos cortes de secuencia nos lo impiden. Incluso, de verdad, dudo que el montaje o la pésima consecuencia de la postproducción fueran intencionados. En todo caso, una chapuza.

sábado, 1 de febrero de 2014

El mejor cuento de fútbol del Negro Fontanarrosa

El mejor cuento de fútbol de todos los tiempos

POR ROBERTO FONTANARROSA

El mejor cuento de fútbol de todos los tiempos.


Sí, yo sé que ahora hay quienes dicen que fuimos unos hijos de puta por lo que hicimos con el viejo Casale, yo sé. Nunca falta gente así. Pero ahora es fácil decirlo, ahora es fácil. Pero había que estar esos días en Rosario para entender el fato, mi viejo, que hablar al pedo ahora habla cualquiera.

Yo no sé si vos te acordás lo que era Rosario en esos días anteriores al partido. ¡Y qué te digo "esos días"! ¡Desde semanas antes ya se venía hablando del partido y la ciudad era una caldera, porque eso era lo que era la ciudad! Claro, los que ahora hablan son esos turros que después vos los veías por la calle gritando y saltando como unos desgraciados, festejando en pedo a los gritos y después ahora te salen con que son... ¿qué son?... moralistas... ¿De qué se la tiran, hijos de mil putas? Ahora son todos piolas, es muy fácil hablar. Pero si vos vieras lo que era la ciudad en esos días, hermano, prendías un fósforo y volaba todo a la mierda. No se hablaba de otra cosa en los boliches, en la calle, en cualquier parte. Saltaban chispas, te aseguro. Y la cosa arrancó con el fato de las cábalas. O mejor dicho, de los maleficios.

Hay que entender que no era un partido cualquiera, hermano, era una final final. Porque si bien era una semifinal, el que ganaba después venía a jugar a Rosario y le rompía el culo a cualquiera. Fuera Central como Ñul, acá le hacía la fiesta a cualquiera. ¡Y cómo estaban los lepra!

¡Eso, eso tendrían que acordarse ahora los que hablan al reverendo pedo y nos vienen a romper las pelotas con el asunto del viejo Casale! ¿No se acuerdan esos turros cómo estaban los lepra? ¿No se acuerdan ahora, mi viejo? Había que aguantarlos porque se corrían una fija, pero una fija se corrían, hermano, que hasta creo que se pensaban que nos iban a llenar la canasta. No que solo nos iban a hacer la colita sino que además nos iban a meter cinco, en el Monumental y para la televisión. ¡Pero por qué no se van a la concha de su madre! ¡Qué mierda nos van a hacer cinco esos culosroto! ¡Así se la comieron doblada! ¡Qué pija que tienen desde ese día y no se la pueden sacar!

Pero la verdad, la verdad, hermano, con una mano en el corazón, que tenían un equipazo, pero un equipazo, de padre y señor mío.

Hay que reconocerlo. Porque jugaban que daba gusto, el buen toque y te abrochaban bien abrochado. Estaba Zanabria, el Marito Zanabria; el Mono Obberti, ¡Dios querido, el Mono Obberti, qué jugador! Silva el que era de Lanús, el albañil. ¡Montes! Montes de cinco; Santamaría, el Cucurucho Santamaría, qué sé yo, era un equipazo, un equipazo hay que reconocer, y la lepra se corría una fija. ¿Sabés cuántos había en la ruta a Buenos Aires, el día del partido? Yo no sé, eran miles, millones, yo no sé de dónde habían salido tantos leprosos. Si son cuatro locos y de golpe, para ese partido, aparecieron como hormigas los desgraciados. Todos fueron. ¡Lo que era esa ruta, papito querido! Entonces, oíme, había que recurrir a cualquier cosa. Hay partidos que no podés perder, tenés que ganar o ganar. No hay tutía. Entonces si a mí me decían que tenía que matar a mi vieja, que había que hacer cagar al presidente Kennedy, me daba lo mismo, hermano. Hay partidos que no se pueden perder. ¿Y qué? ¿Te vas a dejar basurear por estos soretes para que te refrieguen después la bandera por la jeta toda la vida? No, mi viejo. Entonces, ahí, hay que recurrir a cualquier cosa. Es como cuando tenés un pariente enfermo ¿viste? tu vieja, por ejemplo, que por ahí sos capaz hasta de ir a la iglesia ¿viste? Y te digo, yo esa vez no fui a la iglesia, no fui a la iglesia porque te juro que no se me ocurrió, mirá vos, que si no... te aseguro que me confesaba y todo si servía para algo. Pero con los muchachos enganchamos con la cuestión de las brujerías, de la ruda macho, de enterrar un sapo detrás del arco de Fenoy, de tirar sal en la puerta de los jugadores de Ñubel y de todas esas cosas de que siempre se habla. Por supuesto que todas las brujas del barrio ya estaban laburando en la cosa y había muñecos con camiseta de Ñubel clavados con alfileres, maldiciones pedidas por teléfono y hasta mi vieja que no manya mucho del asunto tenía un pañuelo atado desde hacía como diez días, de esos de "Pilato, Pilato, si no gana Central en River no te desato". Después la vieja decía que habíamos ganado por ella, pobre vieja, si hubiera sabido lo del viejo Casale, pero yo le decía que sí para no desilusionarla a la vieja.

Pero todo el fato de la ruda macho y el sapo de atrás del arco eran, qué sé yo, cosas muy generales, ya había tipos que lo estaban haciendo y además, el partido era en el Monumental y no te vas a meter en la pista olímpica a enterrar un sapo porque vas en cana con treinta cadenas y no te saca ni Dios después, hermano. Entonces, me acuerdo que empezamos con la cosa de las cábalas personales. Porque me acuerdo que estábamos en el boliche de Pedro y veníamos hablando de eso. Entonces, por ejemplo, resolvimos que a Buenos Aires íbamos a ir en el auto del Dani porque era el auto con el que habíamos ido una vez a La Plata en un partido contra Estudiantes y que habíamos ganado dos a cero. Yo iba a llevar, por supuesto, el gorrito que venía llevando a la cancha todos los últimos partidos y no me había fallado nunca el gorrito. A ese lo iba a llevar, era un gorrito milagroso ese. El Coqui iba a ir con el reloj cambiando de lugar, o sea en la muñeca derecha y no en la izquierda, porque en un partido contra no sé quién se lo había cambiado en el medio tiempo porque íbamos perdiendo y con eso empatamos. O sea, todo el mundo repasó todas las cábalas posibles como para ir bien de bien y no dejar ningún detalle suelto. Te digo más, estuvimos como media hora discutiendo cómo mierda estábamos parados en la tribuna en el partido contra Atlanta para pararnos de la misma manera en el partido contra la lepra; el boludo de Michi decía que él había estado detrás del Valija y el Miguelito porfiaba que el que había estado detrás del Valija era él. Mirá vos, hasta eso estudiamos antes del partido, para que veas cómo venía la mano en esos días. ¿Y sabés qué te lleva a eso, hermano, sabés qué te lleva a eso? El cagazo, hermano, el cagazo, el cagazo te lleva a hacer cualquier cosa, como lo que hicimos con el viejo Casale.

Porque si llegábamos a perder, mamita querida, nos teníamos que ir de la ciudad, mi viejo, nos teníamos que refugiar en el extranjero, te juro, no podíamos volver nunca más acá. Íbamos a parecer esos refugiados camboyanos que se tomaron el piro en una balsa. Te juro que si perdíamos nosotros agarrábamos el Ciudad de Rosario y por acá, por el Paraná, nos teníamos que ir todos, millones de canallas, no sé, a Diamante, a Perú, a Cuzco, a la concha de su madre, pero acá no se iba a poder vivir nunca más con la cargada de los leprosos putos, mi viejo. Ya el Miguelito había dicho bien claro que él se la daba, que si perdíamos agarraba un bufo y se volaba la sabiola y te digo que el Miguelito es capaz de eso y mucho más porque es loco el Miguelito, así que había que creerle. O hacerse puto, no sé quién había comentado la posibilidad de hacerse trolo y a otra cosa mariposa, darle a las plumas y salir vestido de loca por Pellegrini y no volver nunca más a la casa. Pero, te digo, nadie quería ni siquiera sentir hablar de esa posibilidad. Ni se nombraba la palabra "derrota".

Era como cuando se habla del cáncer, hermano. Vos ves que por ahí te dicen "la papa", o "tiene otra cosa", "algo malo", pero el cangrejo, mi viejo, no te lo nombra nadie. Y ahí fue cuando sale a relucir lo del viejo Casale.

El viejo Casale era el viejo del Cabezón Casale, un pibe que siempre venía al boliche y que durante años vino a la cancha con nosotros, pero que ya para ese entonces se había ido a vivir al norte, a Salta, creo, lo vi hace poco por acá, que estaba de paso. Y ahí fue que nos acordamos de que un día, en la casa del Cabezón, el viejo había dicho que él nunca, pero nunca, lo había visto perder a Central contra Ñul. Me acuerdo que nos había impresionado porque ese tipo era un privilegiado del destino. Aunque al principio vos te preguntás, "¿Cómo carajo hizo este tipo para no verlo perder nunca a Central contra Ñul? ¿Qué mierda hizo? Este coso no va nunca a la cancha". Porque, oíme, alguna vez lo tuviste que ver perder, a menos que no vayás a los clásicos. Y ojo que yo conozco muchos así, que se borran bien borrados de los clásicos. O que van en Arroyito, pero que a la cancha del Parque no van en la puta vida. Y me acuerdo que le preguntamos eso al viejo y el viejo nos dijo que no, y nos explicó. El iba siempre, un fana de Central que ni te cuento, pero se había dado, qué sé yo, una serie de casualidades que hicieron que en un montón de partidos con Ñul él no pudiera ir por un montón de causas que ni me acuerdo. Que estaba de viaje por Misiones —el viejo era comisionista—; que ese día se había torcido un tobillo y no podía caminar, que estaba engripado, que le dolía un huevo, qué sé yo, en fin, la verdad, hermano que el viejo la posta posta era que nunca le había tocado ver un partido en que la lepra nos hubiera roto el orto. Era un privilegiado el viejo y además, un talismán, querido, porque así como hay tipos mufa que te hacen perder partidos adonde vayan, hay otros que si vos los llevás es número puesto que tu equipo gana. No es joda. Y el viejo Casale era uno de estos, de los ojetudos.

Entonces ahí nos dijimos "Este viejo tiene que estar en el Monumental contra Ñubel. No puede ser de otra forma. Tiene que estar".

Claro, dijimos, seguro que va a estar, si es fana de Central, canalla a muerte. Pero nos agarró como la duda ¿viste? porque nosotros no era que lo veíamos todos los días al viejo, te digo más, desde que el Cabezón se había ido al norte a laburar, al viejo de él no lo habíamos vuelto a ver ni en la cancha, ni en la calle ni en ninguna parte. Además, el viejo ya estaba bastante veterano porque debía tener como ochenta pirulos por ese entonces. Bah, en realidad ochenta no, pero sus sesenta, sesenta y cinco años los tenía por debajo de las patas.

Entonces, con el Valija, el Colorado y el Miguelito decimos "vamos a la casa del viejo a asegurarnos que va y si no va lo llevamos atado". Porque también podía ser que el viejo no fuera porque no tuviera guita, qué sé yo. Nosotros ya habíamos pensado en hacer una rifa a beneficio, una kermesse, cualquier cosa. El viejo tenía que ir, era una bandera, un cheque al portador.

La cuestión es que vamos a la casa y... ¿a qué no sabés con lo que nos sale el viejo? Que andaba mal del bobo y que el médico le había prohibido terminantemente ir a la cancha, mirá vos. Nos sale con eso. Que no. Que había tenido un infarto en no sé qué partido, en un partido de mierda después que una pelota pegó en un palo, que había estado muerto como media hora y lo habían salvado entre los indios con respiración artificial y masajes en el cuore, que no había clavado la guampa de puro pedo y que le había quedado tal cagazo que no había vuelto a ir a la cancha desde hacía ya, mirá lo que te digo, dos años.

¡Hacía dos años que no iba a la cancha el viejo ese! Y no era solo que él no quería ir sino que el médico y, por supuesto, la familia, le tenían terminantemente prohibido ir, lógicamente. No sé si no le prohibían incluso escuchar los partidos por radio, no sé si no se lo prohibían, para que no le pateara el bobo, porque parece que el viejo escuchaba un pedo demasiado fuerte y se moría, tan jodido andaba. Vos le hacías ¡Uh! en la cara y el viejo partía. ¡Para qué! Te imaginás nosotros, la desesperación, porque eso era como un presagio, un anuncio del infierno, hermano, era un preanuncio de que nos iban a hacer cagar en Buenos Aires, mi viejo. Entonces empezamos a tratar de hacerle la croqueta al viejo, a convencerlo, a decirle "Pero mire, don Casale, usted tiene que estar, es una cita de honor. ¡Qué va a estar mal usted del cuore, si se lo ve cero kilómetro! Vamos, don Casale —me acuerdo que lo jodía Miguelito—, ¿cuántos polvos se echa por día? Usted está hecho un toro". Pero el viejo, ni mierda, en la suya. Que no y que no.

Le decíamos que el partido iba a ser una joda, que Ñubel tenía un equipo de mierda y que ya a los quince minutos íbamos a estar tres a cero arriba, que el partido era una mera formalidad, que el gobierno ya había decidido que tenía que ganar Central para hacer feliz a mayor cantidad de gente. No sé, no sé la cantidad de boludeces que le dijimos al viejo para convencerlo. Pero el viejo nada, una piedra el hijo de puta. Para colmo ya habían empezado a rondar la mujer del viejo, madre del Cabezón, y una hermana del Cabezón, que querían saber qué carajo queríamos decirle nosotros al viejo en esa reunión, porque medio que ya se sospechaban que nosotros no íbamos para nada bueno. En resumen que el viejo nos dijo que no, que ni loco, que ni siquiera sabía si iba a poder resistir la tensión de saber que se jugaba el partido, aun sin escucharlo. Porque el viejo los diarios los leía, tan boludo no era, y sabía cómo venía la mano, cómo era la cosa, cómo formaban los equipos, suplentes, historial, antecedentes, chaquetillas, color, todo. Nos dijo más. "Ese día —nos dijo— bien temprano, antes de que empiecen a pasar los camiones y los ómnibus con la gente yendo para Buenos Aires, yo me voy a la quinta de un hermano mío que vive en Villa Diego". No quería escuchar ni los bocinazos el viejo. "Me voy tempranito a lo de mi hermano, que a mi hermano le importa un sorete el fútbol, y me paso el día ahí, sin escuchar radio ni nada". Porque el viejo decía y tenía razón, que si se quedaba en la casa, por más que se encerrara en un ropero, algo iba a oír, algún grito, algún gol, alguna cosa iba a oír, pobre desgraciado, y se iba a quedar ahí mismo seco en el lugar. Así que se iba a ir a radicar en la quinta de ese hermano que tenía, para borrarse del asunto.

Muy bien, muy bien. Te digo que salimos de allí hechos bosta porque veíamos que la cosa venía muy mal. Casi era ya un dato seguro como para decir que éramos boleta. Para colmo, al Valija, el día anterior le había caído una tía del campo y él se acordaba que, en un partido que perdimos con San Lorenzo, esa misma tía le había venido el día antes. Era un presagio funesto el de la tía.

Fue cuando decidimos lo del secuestro. Nos fuimos al boliche y esa noche lo charlamos muy seriamente. El Dani decía que no, que era una barbaridad, que el viejo se nos iba a morir en el viaje, o en la cancha, y que después se iba a armar un quilombo que íbamos a terminar todos en cana y que, además, eso sería casi un asesinato. Pero al Dani mucha bola no le dimos porque ha sido siempre un exagerado y más que un exagerado, medio cagón el Dani. Pero nosotros estábamos bien decididos y más que nada por una cosa que dijo el Valija: el viejo estaba diez puntos. Había tenido un infarto, es cierto. Pero hay miles de tipos que han tenido un infarto y vos los ves caminando tranquilamente por la yeca y sin hacer tanto quilombo como este viejo pelotudo, con eso de meterse adentro de un ropero, o no ir a la cancha, o dejar que te rigoree la familia como la esposa y la otra, la hermana del Cabezón. Por otra parte, y vos lo sabés, los médicos son unos turros, pero unos turros que se ve que lo querían hacer durar al viejo mil años para sacarle guita, hacerle experimentos y chuparle la sangre. Y además, como decía el Miguelito y eso era cierto, vos lo veías al viejo y estaba fenómeno. Con casi sesenta años no te digo que parecía un pendejo, pero andaba lo más bien. Caminaba, hablaba, se sentaba, qué sé yo, se movía. ¡Chupaba! Porque a nosotros nos convidó con Cinzano y el viejo se mandó su medidita, no te digo un vasazo, pero su medidita se mandó. La cosa es que el Miguelito elaboró una teoría que te digo, aún hoy, no me parece descabellada. ¡El viejo era un turro, hermano! Un turrazo que especulaba con el fato del bobo para pasarla bien y no laburarla nunca más en la vida de Dios. Con el sover del bobo no ponía el lomo, lo atendían a cuerpo de rey y —la tenía a la vieja y a la hermana del Cabezón pendientes de él— viviendo como un bacán, el viejo. Y... ¿de qué se privaba? De algún faso; que no sé si no fasearía escondido; y de no ir a la cancha. Fijate vos, eso era todo. Y vivía como Carolina de Mónaco el otario. Bueno, con ese argumento y lo que dijo el Colorado se resolvió todo.

El Colorado nos habló de los grandes ideales, de nuestra misión frente a la sociedad, de nuestro deber frente a las generaciones posteriores, los pendejos. Nos dijo que si ese partido se perdía, miles y miles de pendejos iban a sufrir las consecuencias. Que, para nosotros, y eso era verdad, iba a ser muy duro, pero que nosotros ya estábamos jugados, que habíamos tenido lo nuestro y que, de últimas, teníamos experiencias en malos ratos y fulerías. Pero los pibes, los pendejitos de Central, esos, iban a tener de por vida una marca en sus vidas que los iba a marcar para siempre, como un fierro caliente. Que las cargadas que iban a recibir esos pibes, esas criaturas, en la escuela, los iban a destrozar, les iban a pudrir el bocho para siempre, iban a ser una o dos generaciones de tipos hechos bolsa, disminuidos ante los leprosos, temerosos de salir a la calle o mostrarse en público. Y eso es verdad, hermano, porque yo me acuerdo lo que eran las cargadas en la escuela primaria, sobre todo.

Yo me acuerdo cuando perdimos cinco a tres con la lepra en el Parque después de ir ganando dos a cero, cuando se vendió el Colorado Bertoldi, que todavía se estará gastando la guita, y te juro que yo por una semana no me pude levantar de la cama porque no me atrevía a ir a la escuela para no bancarme la cargada de los lepra. Los pibes son muy hijos de puta para la cargada, son muy crueles. ¿No viste cómo descuartizan bichos, que agarran una langosta y le sacan todas las patas? Son unos hijos de puta los pibes en ese sentido. Y lo que decía el Colorado era verdad. Ahora todo el mundo habla de la deuda externa, y bueno, hermano, eso era algo así como lo de la deuda externa, que por la cagada de cuatro reverendos hijos de puta que empeñaron el país, la tenemos que pagar todos y los hijos y los hijos de nuestros hijos. Y si estaba en nosotros hacer algo para que eso no pasara, había que hacerlo, mi querido. Además, como decía el Colorado, ya no era el problema de la cargada de los pendejos ñubelistas, está también el fato del exitismo. Los pibes ven que gana un equipo y se hacen hinchas de ese equipo, son así, casquivanos. Son hinchas del campeón. Entonces, ponele que hubiese ganado Ñubel y... ¡a la mierda! ... de ahí en más todos los pibes se hacían de Ñubel, ponele la firma. Y no te vale de nada llevarlos a la cancha, conversarlos, hablarles del Gitano Juárez o el Flaco Menotti, ni comprarles la camiseta de Central apenas nacen. No te vale de nada. Los pendejos ven que sale River campeón y son de River. Son así. Y en ese momento no era como ahora que, mal que mal, vos los llevás al Gigante y los pibes se caen de culo. Entonces, cuando van al chiquero del Parque, por mejor equipo que pueda tener Ñul, los pibes piensan "Yo no puedo ser hincha de esta villa miseria" y se hacen de Central. Porque todo entra por los ojos y vos ves que ahora los pibes por ahí ni siquiera han visto jugar a Central o a Ñul y ya se hacen hinchas de Central por el estadio. Es otra época, los pendejos son más materialistas, yo no sé si es la televisión o qué, pero la cosa es que se van de boca con los edificios.

Entonces la cosa estaba clara, había que secuestrar al viejo Casale, o si no aguantarse que quince, veinte años después, hoy, por ejemplo, la ciudad estuviese llena de leprosos nacidos después de ese partido, y esto hoy, ¿sabés lo que sería? Beirut sería un poroto al lado de esto, hermano, te juro.

El que organizó la "Operación Eichmann", como la llamamos, fue el Colorado. La llamamos así porque ese general alemán, el torturador, que se chorearon de acá una vez los judíos ¿viste? y lo nuestro era más o menos lo mismo. El Colorado es un tipo muy cerebral, que le carbura muy bien el bocho y él organizó todo. El Colorado ya no estaba para ese entonces en la O.C.A.L. La O.C.A.L., no sé si sabés, es una organización de acá, de Rosario, que se llama así porque son iniciales, O.C.A.L. "Organización Canalla Anti Lepra". Son un grupo de ñatos como el Ku-Klux-Klan, más o menos, que se reúnen en reuniones secretas y no sé si no van con capucha y todo a las reuniones, o si queman algún leproso vivo en cada reunión. Mirá, yo no sé si es requisito indispensable ser hincha de Central, pero seguro seguro, lo que tenés que hacer es odiar a los lepra. Tenés que odiar más a los lepra que lo que querés a Central.

Hacen reuniones, escriben el libro de actas, piensan maldades contra los lepra, festejan fechas patrias de partidos que les hemos ganado, tienen himnos, son como esos tipos, los masones esos, que nadie sabe quiénes son. Andan con antorchas. Bueno, de la O.C.A.L., de la O.C.A.L. al Colorado lo echaron por fanático, con eso te digo todo. Pero es un bocho el Colorado y él fue el que organizó todo el operativo.

Y te la cuento porque es linda, te la cuento porque es linda, no sé si un día de estos no aparece en el Selecciones y todo. Averiguamos qué ómnibus iba para Villa Diego, adonde tenía la quinta el hermano del viejo Casale. Desde donde vivía el viejo, ahí por San Juan al mil cuatrocientos, lo único que lo dejaba en ese entonces, si mal no recuerdo, era el 305 que pasaba por la calle San Luis. O sea que el viejo tenía que tomarlo en San Luis-Paraguay o San Luis-Corrientes, no más allá de eso a menos que fuera muy pelotudo y lo fuera a tomar a Bulevar Oroño que no sé para qué mierda iba a hacer eso. Ahora, la duda era si el viejo se iba a ir en ómnibus o en auto, porque si se iba en auto nos recagaba, pero nos jugábamos a que se iba a ir en ómnibus porque auto no tenía y seguro que el hermano tampoco tenía porque debía ser un muerto de hambre como él, seguramente. Y te digo que la cosa venía perfecta, porque el viejo nos había dicho que iba a salir bien temprano para no infartarse con las bocinas, o sea que nosotros podíamos combinarlo con el horario de salida nuestra para el partido. Porque también nos cagaba si salía a la una de la tarde para Villa Diego, porque después ¿cómo llegábamos nosotros a Buenos Aires para la hora del partido con el quilombo que era la ruta y en un ómnibus de línea? Lo más probable es que nos hiciéramos pelota en el camino por ir a los pedos. Y por otra parte, hermano, Villa Diego queda saliendo para Buenos Aires o sea que la cosa estaba clavada, era posta posta.

Después hubo que hablar con los otros muchachos, porque convencer al Rulo no nos costó nada, a él le daba lo mismo y, además, le contamos los entretelones del asunto. Te digo que el Colora manejó la cosa como un capo, un maestro. El asunto era así, el Rulo es un fana amigo de Central que tiene un par de ómnibus, está muy bien el Rulo. Y en esa época tenía un par de coches en la línea 305. Fue un ojete así de grande, porque si no teníamos que conseguir otro coche, cambiarle el color, pintarlo, qué sé yo, ponerle el número, un laburo bárbaro. Pero el Rulo tenía dos 305 y con uno de esos ya tenía pensado pirarse para el Monumental el día del partido y más bien que se llevaba como mil monos que también iban para allá. Lo sacaba de servicio y que se fueran todos a la reputísima madre que los parió, no iba a perderse el partido ese.

Entonces, el Rulo, con los monos arriba y nosotros, tenía que estar con el ómnibus preparado, el motor en marcha, por España, estacionado. Y el Miguelito se ponía de guardia, tomando un café, justo en un boliche de ahí cerca desde donde veían la puerta de la casa del viejo Casale. Creo que a las cinco, nomás, de la matina, ya estaba el Miguelito apostado en el boliche haciéndose el boludo y junando para la casa del viejo. Te juro que ni los tupamaros hubieran hecho un operativo como ese, hermano. Fue una maravilla.

Apenas vio que salía el viejo con una canastita donde seguro se llevaba algún matambre casero, algo de eso, el pobre viejo, el Miguelito cazó una Vespa que tenía en ese entonces, dio la vuelta a la manzana y nos avisó. Cargó la moto en el ómnibus, en la parte de atrás, detrás de los últimos asientos y nos pusimos en marcha.

Ya les habíamos dicho a tres o cuatro pendejos, de esos quilomberos de la barra, que se hicieran bien los sotas, que no dijeran ni media palabra y se hicieran los que apoliyaban. Nosotros también, para que no nos reconociera el viejo, estábamos en los asientos traseros, haciéndonos los dormidos, incluso con la cara tapada con algún pulóver, como si nos jodiera la luz, o con algún piloto.

Te digo que el día había amanecido frío y lluvioso, como la otra fecha patria, el 25 de mayo. Además, el quilombo había sido guardar y esconder todas las banderas, las cornetas, las bolsas con papelitos, los termos, todo eso. Uno de los muchachos llevaba una bandera de la gran puta que medía 52 metros; ¡52 metros, loco! Media cuadra de bandera que decía "Empalme Graneros presente" y tuvimos que meterla debajo de un asiento para que el viejardo no la vichara.

La cosa es que el viejo subió medio dormido y se sentó en uno de los asientos de adelante que ya habíamos dejado libre a propósito para que no viera mucho del ómnibus. Rulo le cobró boleto y todo. Y nadie se hablaba como si no nos conociéramos. Y como el ómnibus iba haciendo el recorrido normal, el viejo iba lo más piola, mirando por la ventanilla. La cuestión es que llegamos a Villa Diego y el viejo, tranquilo. Cada tanto, cuando nos pasaba algún auto con banderas en el techo, tocando bocina, el viejo miraba a los que tenía cerca y movía la cabeza como diciendo "¡Mirá vos!".

Se ve que tenía unas ganas de hablar pero nadie quería darle mucha bola para no pisarse en una de esas. Así que nos hacíamos todos los dormidos. Parecía que habían tirado un gas adentro de ese ómnibus, hermano. Como cuando se muere algún ñato ¿viste? que se queda a apoliyar en el auto con el motor prendido y lo hace cagar el monóxido de carbono, creo. Bueno, así parecía que a nosotros nos había agarrado el monóxido de carbono. Pero, cuando llegamos a Villa Diego, por ahí el viejo se levanta y le dice al Rulo "En la esquina, jefe". Y yo no sé qué le dijo el Rulo, algo de que ahí no se podía parar, que estaba cerrado el tráfico, que había que seguir un poco más adelante y el viejo se la comió, pero se quedó paradito al lado de la puerta. Al rato, por supuesto, de nuevo el viejo, "En la esquina". Ahí ya el Rulo nos miró, porque se le habían acabado los versos. Y ahí, hermano... ¡vos no sabés lo que fue eso! Fue como si nos hubiésemos puesto todos de acuerdo y te juro que ni siquiera lo habíamos hablado. Empezaron los muchachos a desplegar las banderas, a sacar las cornetas y las banderas por la ventana, y a los gritos, hermano, "¡Soy canalla, soy canalla!" por las ventanas.

Pero no para el lado del viejo, el pobre viejo, que la cara que puso no te la puedo describir con palabras, sino para afuera, porque los grones, con lo quilomberos que son, se habían ido aguantando hasta ahí sin gritar ni armar quilombo para no deschavarse con el viejo, pero cuando llegó el momento agarraron las banderas, empezaron a sacar los brazos y golpear las chapas del costado del ómnibus y también el Rulo empezó a seguir el ritmo con la bocina.

¿Viste esas películas de cowboy, cuando los choros van a asaltar una carreta donde parece que no hay nadie, o que la maneja nada más que un par de jovatos y de golpe se abren los costados y aparecen 17.000 soldados que los cagan a tiros? ¿Que levantan la lona y estaban todos adentro haciéndose los sotas? Bueno, ese ómnibus debió ser algo así. De golpe se transformó en un quilombo, un escándalo, una de gritos, de bocinazos, cornetas, una joda. ¡Y la gente al lado de la ruta! Porque desde la madrugada ya había gente a los costados de la ruta esperando que pasaran las caravanas de hinchas. Era para llorar, eso, conmovedor, te saludaban, gritaban, levantaban los puños, por ahí algún lepra, a las perdidas, te tiraba un cascotazo... Pero vuelvo al viejo, el viejo, no sabés la caripela que puso. Porque nosotros lo estábamos mirando porque decíamos: este es el momento crucial. Ahí el viejo o cagaba la fruta, el corazón se le hacía bosta, o salía adelante. El viejo miraba para atrás, a todos los monos que saltaban y cantaban y no lo podía creer. Se volvió a sentar y creo que hasta San Nicolás no volvió a articular palabra. Te digo que el Rábano, el hijo de la Nancy, ya se había ofrecido a hacerle respiración boca a boca llegado el caso, que era algo a lo que todos, mal que mal, le habíamos esquivado el bulto porque, qué sé yo, te da un poco de asco, además con un viejo.

Pero mirá, te la hago corta. Mirá, cuando el viejo ya vio que no había arreglo, que no había posibilidad de que lo dejáramos bajar del ómnibus, se entregó, pero se entregó entregó. Porque, al principio, nosotros nos acercamos y nos reputeó, nos dijo que éramos unos irresponsables, unos asesinos, que no teníamos conciencia, que era una vergüenza, qué sé yo todo lo que nos dijo. Pero después, cuando nosotros le dijimos que él estaba perfecto, que estaba hecho un toro, que si se había bancado la sorpresa del ómnibus quería decir que ese cuore se podía bancar cualquier cosa, empezó a tranquilizarse. El Colorado llegó a decirle que todo era una maniobra nuestra para demostrarle que él estaba perfectamente sano y que incluso el médico estaba implicado en la cosa.

Mirá, hermano, y creéme porque es la pura verdad ¿qué intención puedo tener en mentirte, hoy por hoy

, mucho antes ya de entrar en Buenos Aires ese viejo era el más feliz de los mortales, te lo digo yo y te lo juro por la salud de mis hijos. El viejo cantaba, puteaba, chupaba mate, comía facturas, gritaba por la ventana y a la cancha se bajó envuelto en una bandera. No había, en la hinchada, un tipo más feliz que él. Vino con nosotros a la popu y se bancó toda la espera del partido, que fue más larga que la puta que lo parió y después se bancó el partido. Estaba verde, eso sí, y había momentos en que parecía que vos lo pinchabas con un alfiler y reventaba como un sapo, porque yo lo relojeaba a cada momento. Y después del gol del Aldo, yo lo busqué, lo busqué, porque fue tal el quilombo y el desparramo cuando el Aldo la mandó adentro que yo ni sé por dónde fuimos a caer entre las avalanchas y los abrazos y los desmayos y esas cosas. Pero después miré para el lado del viejo y lo vi abrazado a un grandote en musculosa casi trepado arriba del grandote, llorando. Y ahí me dije: si este no se murió aquí, no se muere más. Es inmortal. Y después ni me acordé más del viejo, que lo que alambramos, lo que cortamos clavos, los fierros que cortamos con el upite, hermano, ni te la cuento. Eso no se puede relatar, hermano, porque rezábamos, nos dábamos vueltas, había gente que se sentaba entre todo ese quilombo porque no quería ni mirar. Porque nos cagaron a pelotazos, ya el segundo tiempo era una cosa que la tenían siempre ellos y ¿sabés qué era lo fulero, lo terrible? ¡Que si nos empataban nos ganaban, hermano, porque esa es la justa! ¡Nos ganaban esos hijos de puta! ¡Nos empataban, íbamos a un suplementario y ahí nos iban a hacer refocilar el orto porque estaban más enteros y se venían como un malón los guachos! ¡Qué manera de alambrar! Decí que ese día, Dios querido, yo no sé que tenía el flaco Menotti que sacó cualquier cosa, sacó todo, vos no quieras creer lo que sacó ese día ese flaco enclenque que parecía que se rompía a pedazos en cada centro. Le sacó un cabezazo de pique al suelo a Silva que lo vimos todos adentro, hermano, que era para ir todos en procesión y besarle el culo al flaco ese, ¡qué pelota le sacó a Silva! Ahí nos infartamos todos, faltaban cinco minutos y si nos empataban, te repito, éramos boleta en el suplementario. Me acuerdo que miro para atrás y lo veo al viejo, blanco, pálido, con los ojos desencajados, pobrecito, pero vivo. Y ahora yo te digo, te digo y me gustaría que me contesten todos esos que ahora dicen que fue una hijaputez lo que hicimos con el viejo Casale ese día. Me gustaría que alguno de esos turritos me contestara si alguno de ellos lo vio como lo vi yo al viejo Casale cuando el referí dio por terminado el partido, hermano. Que alguno me diga si, de puta casualidad, lo vio al viejo Casale como lo vi yo cuando el referí dio por terminado el partido y la cancha era un infierno que no se puede describir en palabras. Te digo que me gustaría que alguien me diga si alguien lo vio como lo vi yo. ¡La cara de felicidad de ese viejo, hermano, la locura de alegría en la cara de ese viejo! ¡Que alguien me diga si lo vio llorar abrazado a todos como lo vi llorar yo a ese viejo, que te puedo asegurar que ese día fue para ese viejo el día más feliz de su vida, pero lejos lejos el día más feliz de su vida, porque te juro que la alegría que tenía ese viejo era algo impresionante! Y cuando lo vi caerse al suelo como fulminado por un rayo, porque quedó seco el pobre viejo, un poco que todos pensamos: "¡Qué importa!" ¡Qué más quería que morir así ese hombre! ¡Esa es la manera de morir para un canalla! ¿Iba a seguir viviendo? ¿Para qué? ¿Para vivir dos o tres años rasposos más, así como estaba viviendo, adentro de un ropero, basureado por la esposa y toda la familia? ¡Más vale morirse así, hermano! Se murió saltando, feliz, abrazado a los muchachos, al aire libre, con la alegría de haberle roto el orto a la lepra por el resto de los siglos! ¡Así se tenía que morir, que hasta lo envidio, hermano, te juro, lo envidio! ¡Porque si uno pudiera elegir la manera de morir, yo elijo esa, hermano! Yo elijo esa.
Roberto Fontanarrosa (izquierda) y Fernando Quiñones (derecha).