miércoles, 29 de enero de 2014

Manu

Era un tipo que nos descubría el mundo desde sus gafas de miope. Creo haber leído en una ocasión que, cuando decidió lanzarse a contar el mundo, se encargó unas gafas de pasta con los cristales planos, sin graduar, solo por defender su timidez de un entorno demasiado agresivo. Era Manu Leguineche, y dicen que fue uno de los últimos periodistas dignos, sencillos, serios y, sobre todo, independientes. Tan independiente, que no quiso cargos que coartaran su libertad y fundó varias agencias de prensa para salvaguardarla. Yo llegué a él a través de "El camino más corto", donde narró su vuelta al mundo en un Toyota Land Cruiser en compañía de un periodista norteamericano, un suizo y otro más que no recuerdo. Lo he leído varias veces y cada vez que vuelvo a él encuentro sobre todo, además de la aventura y los sueños de juventud, que el mundo es cada vez más feo. Leguineche atravesó territorios en conflicto pero donde aún era posible que un aduanero argelino o egipcio te abriera las puertas y su sonrisa si le regalabas un almanaque del Real Madrid, o donde uno podía sobrevivir en Indochina vendiendo píldoras de cualquier cosa. Leguineche escribió que "no tuvimos una infancia feliz, pero tuvimos Vietnam", una visión de la guerra como posibilidad de cambiarse al menos a uno mismo ya que las guerras no cambian en realidad nada y lo ensucian y destrozan todo. Luego, en "La tribu", se atrevió a desvelar la vida de esa auténtica tribu que forman los periodistas enviados a lugares remotos. Hay que estar hecho de pasión por la libertad y de sueños para ser o leer a Leguineche.

Manu ( Diario Córdoba - 28/01/2014 )

martes, 21 de enero de 2014

Hollande, con esa cara...

Los poderosos no es que sean de bragueta más fácil que los contribuyentes, lo que ocurre es que siempre lo han tenido más fácil y más impune. El shakespeariano Falstaff era alcahuete y compañero de correrías erótico-festivas de Enrique IV; Thomas Becket, de Enrique II; unas coplas medievales españolas que rescató Joaquín Díaz en los 70 decían "Chapirón de la Reina / Chapirón del Rey, / mozas de Toledo / ya se parte el Rey, / quedaréis preñadas / no sabréis de quién, / mozas de ciudade / guardaros de él". Eso sin contar con el despreciable a fuer deDeseado Fernando VII, que calzaba muchos centímetros bajo el famoso paletó a los que no daba paz ni reposo. La cosa viene de antiguo. Desde que se inventaron las repúblicas, lo mismo, pues como escribiera el Arcipreste de Hita "Como dice Aristóteles, cosa es verdadera: / el mundo por dos cosas trabaja: la primera, / por tener mantenencia; la otra cosa era / por tener juntamiento con hembra placentera". Y viceversa, o sea, por tener juntamiento con macho placentero, porque en las cosas del fornicio se aplica la propiedad conmutativa de la multiplicación, y, por citar dos, la Isabel II española y la Victoria inglesa fueron conocidos exponentes que dejan al mejor nivel al género femenino, y a la hispana los hermanos Bécquer le sacaron dibujos y letrillas pornográficos. JFK, Miterrand, Juan Carlos, Sarko y ahora Hollande siguen siendo muestras de virtudes públicas y desafueros privados, y el pueblo pues a lo suyo, al chismorreo, ya que no le caen migajas de tal banquete. Pero Hollande, con esa cara.

La cara de Hollande ( Diario Córdoba - 21/01/2014 )

martes, 14 de enero de 2014

Éxodo

La televisión es el medio más desaprovechado del mundo. Ahora, la radio también. Eso, visto desde el punto de vista del ciudadano, del súbdito o del contribuyente, claro, porque visto desde el nivel de la casta, la cúpula o el mostrador con ventanillas enrejadas, la tele está magníficamente aprovechada, ya que ha conseguido hacer creer que la cantidad es la calidad y que la libertad consiste en un bosque de antenas disputándose uno o dos millones de enanitos blancos y azules en cada tramo horario. Sí, la tele es el medio mejor aprovechado por la dirigencia, término que decían antes aquí y me parece que todavía en Hispanoamérica. Docilidad y adormecimiento asegurado, y a bajo coste. Los que hemos sido siempre más de radio hemos tirado la toalla visual hace tiempo, pero la radio está también infumable, sólo los programas locales de media mañana y algún que otro tertuliódromo interesan medianamente. En cuanto a la hora del crepúsculo y de la noche, ¿qué se hicieron de aquellos teatros radiados, de aquellas entrevistas irrepetibles, de aquella magia de las madrugadas, que ahora están tomadas por el chismorreo del mismo pueblo que consume cotilleo de élite, de nivel (mínimo) a otras horas? En un mundo que prisionero estás, como cantaba Lucio Battisti, il mio canto libero ya no lo canta ni entona nadie, todos sujetos como están a abrevajes y otros brevajes vía parenteral para sobrevivir. Por eso este éxodo con armas y bagajes a Internet, donde no nos dan el mismo soma estandarizado con diferentes siglas y eso es lo que hay, sino donde cada cual se sirve su diablo verde a gusto.

Éxodo ( Diario Córdoba - 14/01/2014 )