martes, 27 de enero de 2015

Quijote 2.0

Ni me tengo por mal lector ni por cobarde a la hora de afrontar un texto, creo que en contadísimas ocasiones he dejado un libro sin terminar, y hasta a los que no me gustaban les di siempre la oportunidad --casi hasta el final-- de ser mi amigo. De este modo, postergué muchas veces la lectura del Quijote a pesar de que leí capítulos sueltos y de que, desde mi infancia, lo retomé muchas veces. Pero me resultaba difícil avanzar, no estaba preparado para su lenguaje, aunque yo sabía que aquello me iba a gustar. En la universidad le hice trampas, no me lo leí y aprobé con notable (espero que Angelina Costa no se entere). Fue más tarde cuando al fin disfruté con el famoso hidalgo, mi elección del momento fue la acertada. Ahora la Real Academia Española ha publicado la adaptación que quizás me hubiera servido en mis tiempos escolares. Algunos han criticado esta iniciativa que se venía demorando desde una Real Orden de 1912, porque ya entonces se entendía que la perpetuidad del monumento literario, y su aceptación, pasan por algo tan simple como el que la gente pueda leerlo y disfrutar. No teman, no se ha adaptado al lenguaje moderno sino que únicamente se le ha despojado de lo más intrincado y de escasos momentos que enrevesaban la trama; no olvidemos que la nueva versión va dirigida al público escolar. Desde siempre en colegios e institutos hemos leído clásicos adaptados que luego nos animaron a seguir leyendo, nadie se rasgue, pues, las vestiduras. Porque, con la mano en el corazón, ¿usted ha leído el Quijote? Y si la respuesta es no, ¿a qué se debió?

Quijote 2.0 ( Diario Córdoba - 27/01/2015 )

martes, 13 de enero de 2015

Vive la République !

Al hilo de los atentados de París, se ha hablado todavía poco sobre una de sus consecuencias: la autodesaparición del intelectual Michel Houellebecq con el fin de protegerse, y la suspensión de la promoción de su novelaSumisión . Houellebecq, reconocido agnóstico (como se definió en el periódico La Nación de Buenos Aires este pasado domingo) es un crítico duro y mordaz del islam, incluso fue juzgado en octubre de 2002 en París tras ser denunciado por algunas asociaciones islámicas y de derechos humanos por injuria racial e incitación al odio religioso. Houellebecq había afirmado que "la religión más idiota del mundo es el Islam, cuando lees el Corán se te cae el alma a los pies". Pero fue absuelto porque el juez sentenció que en un estado laico la crítica a la religión es lícita, e incluso el propio fiscal argumentó que la religión musulmana no es un atributo racial y que por lo tanto criticarla no supone ningún tipo de racismo. Estas cosas quizás sean difíciles de entender fuera de Francia, donde siempre se ha hecho del republicanismo su escala de valores irrenunciable y del laicismo una bandera innegociable. Precisamente, lo que más me ha gustado de la manifestación de París el domingo son dos cosas: su propio nombre, Manifestation républicaine , y su absoluta desconexión con cualquier crítica al islam o al islamismo, habiéndose centrado en lo que sabemos: defensa de la libertad, de la libertad de expresión, de la convivencia, la tolerancia y los valores republicanos. Unos valores en franco peligro si un intelectual --aun polémico-- como Houellebecq teme por su vida.

Vive la République ( Diario Córdoba - 13/01/2015 )

Certezas

Pasamos como podemos las diferentes convenciones del calendario, que en algunos casos identificamos con creencias y sensaciones (los hay quienes también con sentimientos) antiguos. Sensaciones de esas inexplicables que se fueron tejiendo con el paso de los años, de ciertas alegrías, de no pocas ausencias. Pasamos las convenciones del calendario con la única certeza de una bolsa demasiado aligerada y de un mundo en el que cada vez nos reconocemos menos. Eso debe ser la muerte antes incluso de morirse uno, cuando echas un vistazo afuera y te encuentras y encuentras todo extraño, irreconocible, ajeno a lo que fuiste o pretendiste, o a lo que esperabas; y entonces las cosas ya van perdiendo su sentido. Te mueves en estos días en la cuerda floja del no querer molestar, ya no envías christmas porque todo se hace de forma internáutica, y los que envías debes de pensarlos muy bien para intentar no ofender, eligiendo a quién le envías la estampa de la Sagrada Familia en sus mil formas artísticas dibujadas con el pie o con la mano, o el Portal, o a lo mejor un estampa invernal, o el árbol, o Papá Noel, o incluso pensando si te decides por algo aséptico de bolas de colores y cosas así. Por eso el mundo ya no es como lo conocías, y como no vas a pararte a pensar si es mejor o peor, entre otras cosas porque no tienes tiempo, dejas de echar miradas afuera, disimulas en los contactos sociales lo mejor que puedes, y te vas volviendo cada vez más hacia el interior, a los libros, el campo, las viejas películas, y la escritura, eso cuando te dejan. Y aún te sorprendes con que alguien se crea o crea en algo ahí afuera.

Certezas ( Diario Córdoba - 06/01/2015 )