martes, 22 de diciembre de 2015

Ciudadanos

Una vez más son muy extraños los análisis que uno encuentra por ahí tras las elecciones. Basta echarle un vistazo al mapa de España que presenta las mayorías obtenidas por cada partido para darse cuenta de que éste es inmensamente azul a excepción de la Andalucía occidental, Badajoz, Cataluña y País Vasco. Hablamos de partidos ganadores, claro, no de coaliciones de perdedores. El PP, aun sin poder negar el batacazo que debiera llevarse a Rajoy y su gobierno de una buena vez por delante, tendría que empezar mañana mismo a renovarse. En cuanto al nuevo espectro, está claro que los ganadores son Ciudadanos y Podemos. Mucho se está magnificando la importancia de Podemos, que siendo grande, es relativa. Mientras que Ciudadanos ha obtenido tres millones y medio de votos (nada menos que la mitad que el PP y solo un tercio menos que el PSOE), el círculo morado se queda a trescientas mil voces de alcanzar a Ciudadanos, y no es serio sumarles --como se está haciendo-- las plataformas periféricas afines a la coleta morada, pues todos sabemos que al hacerlo estamos configurando una jaula de grillos con sus propios personalismos que en buena parte cuestionan a Pablo Iglesias. Afinidad, sí, partido morado, no, ya que en puridad solo son los cuartos tras el centro de Albert Rivera. Como dice Rivera, en las que creo han sido las mejores alocuciones postelectorales, el respeto debe imponerse, todos son compatriotas, hay que cambiar la injustísima y periclitada (hecha para la Transición) Ley Electoral, despolitizar la justicia, garantizar la igualdad en todo el país y comenzar una verdadera regeneración desde el centro.

Ciudadanos ( Diario Córdoba - 22/12/2015 )

martes, 15 de diciembre de 2015

Doblones

España es un pecio, España es un pedazo de pecio hundido en el Caribe junto a Cartagena de Indias. España es un galeón poderoso que los ingleses hunden una y otra vez ya que los propios españoles no son capaces de hacerlo; como dijo Bismarck "España es el país más fuerte del mundo, los españoles llevan siglos intentando destruirla pero no lo consiguen". El galeón llevaba millones de reales y de pesos en plata, en oro, en joyas. Más nos gustaría que hubiesen sido doblones, moneda más piratesca y apropiada a los lances marinos. España es el pecio del San José porque el galeón viene a explicar muy bien cómo somos trescientos siete años después de aquel glu glu glu con cien cañones por banda, viento en popa a toda vela. Somos como el San José, un barco hundido que, depende de quien gobierne tras el 20-D, tendrá un final u otro. Si gana Podemos, Pablo Iglesias regalará el tesoro a los indios del valle del Cauca y a Maduro, que queda cerca, para que compre papel higiénico, y encargará de la misión a ese ex generalazo que desde que viste de civil parece una mezcla de San Vicente Ferrer y un paria, un intocable de Calcuta. Si gana el PSOE, posiblemente organice un referéndum caribeño bajo supervisión británica, agente del óbito, para ver quién se lo queda, pues al ser militar el galeón y haber proclamado Pedro Sánchez que suprimiría el ejército, no hay caso de que nos devuelvan el contante y sonante. Si gana el PP de Rajoy, podemosh eshperar variash décadash a que elpreshidente se decida a actuar mientrash negocia que se lo quede el preshidente Shantos pero shinque se note. Si gana Albert Rivera, el oro volverá.

Doblones ( Diario Córdoba - 15/12/2015 )

sábado, 12 de diciembre de 2015

Envidia

El himno de Bélgica tiene pocas posibilidades de que nos lo aprendamos y lo cantemos en campos de fútbol, calles o plazas. No solo es un himno políticamente incorrecto para nuestros complicados ojos españoles, pues, entre otras cosas, dice que su divisa inmortal --además de la Ley y la Libertad-- es el Rey (y no creo que eso a muchos les motive aquí), sino que, encima, habla de la invencible Unidad: lagarto, lagarto por estos pagos. Por otro lado, el himno belga se llama La Brabançonne (patronímico del ducado de Brabante, sitio frío, hermoso, pero soso), que suena a actriz antigua, carrozona, pasada de rosca y ligera de cascos; nada que ver con la Marsellesa y su patriotismo republicano a ultranza. Para colmo, La Brabanzona ofrece la sangre propia de los belgas en caso necesario ("A toi notre sang, ô Patrie!"), cuando la Marsellesa, por el contrario, además de su nombre mediterráneo y canalla, lo que incita es a derramar la sangre del enemigo, como está mandado ("Qu'un sang impur abreuve nos sillons": ojo, sillons no son sillones sino los surcos de la tierra). O sea, que no hay color. Pues, a pesar de eso, también los belgas están dando un ejemplo admirable de creerse esto de la seguridad de los ciudadanos, de tomarse muy en serio la defensa de las libertades y las leyes, de abrazarse sin reservas a la solidaridad con el vecino, y más, como es el caso, al ver que sus barbas ya están peladas y las propias remojadas. Si hasta han enviado una fragata para escoltar al portaviones galo, sí, no se rían. Caigamos, pues, en nuestro pecado nacional, la envidia. Envidia de himnos, de determinación, de valor. De todo.

Envidia ( Diario Córdoba - 24/11/2015 )