lunes, 27 de junio de 2016

Ahora sí se puede

Creo que Córdoba debe felicitarse. Y España, también. Muchos tenemos la convicción de que estaba en juego mucho más que el gobierno de éste o de aquél, estaba en juego que el país, que Andalucía, que Córdoba, cayese en manos, o no, de una izquierda enloquecida que en muchos rincones sigue con lo de «arderéis como en el 36», que asalta las creencias, que desprecia todo cuanto ignora, como dijo Machado hablando de Castilla o de España. Lo ideal hubiera sido que el PP se renovara, lo ideal hubiera sido que Sánchez (que se revelan ambos como unos grandes tozudos) hubiese hecho mejor los deberes y que no mostrase tanta admiración por la hidra que pretendía comérselo, o que se hubiesen quitado los dos líderes de en medio y habernos ahorrado este segundo desgaste seis meses después. Pero debemos felicitarnos, digo, porque el triunfo de las fuerzas constitucionalistas va a serenar el patio, renacerá la esperanza económica, crecerá el empleo y la idea de España y de Europa seguirán sin correr peligro. La debacle socialista, que ha aguantado bien el tirón podemita, debería convencer al PSOE de convertirse de una vez en socialdemócrata, sin veleidades; es preciso que cambie de líder, que reflexione y renazca. Y en cuanto a Ciudadanos, sus resultados no pueden ser mejores, solo 80.000 votos menos que los morados. Si ha bajado, es por el efecto miedo a esa izquierda tramontana, antigua, vieja y desdentada, incendiaria, que vuelve a salir de las cavernas de la guerra fría y la guerra civil, empujando a algunos votantes de C’s a otro refugio; pero no olvidemos que los votantes de Ciudadanos no son el PP, poseen una convicción más liberal e intransigente con la corrupción, además de un par de centenares (al menos) de ideas muy claras. Ciudadanos desciende solo por eso, pero sigue siendo el elemento clave y fundamental para la gobernabilidad. En cuanto a Córdoba y muchos pueblos, son quienes han dado la mayor bofetada a esa izquierda peligrosa que debería de una vez, ella también, entrar en el futuro y abandonar utopías. Europa es un buen sitio (que reformar, sí) desde el cual alcanzar todos los sueños de justicia e igualdad. Sí, se puede. 

Ahora sí se puede ( Diario Córdoba - 27/06/2016 )

martes, 21 de junio de 2016

El viaje de Susu

Susu se levanta a las siete de la mañana. Se lava la cara al chorro de una especie de garrafa regadera. Recorre unos doscientos pasos de tierra plana, ocre y pedregosa, descalzo, hasta llegar a un redil de tela metálica y chapa donde guarda un par de cabras escuálidas, les echa de comer un puñado de algo y vuelve a su tienda. Toma un té caliente que haría poner el grito en el cielo a algún lumbrera de la OMS y colabora en las tareas de su casa o del barrio de la daira de su wilaya, eso si no hay colegio. Por la noche las temperaturas bajan mucho, durante el día ya empiezan a alcanzar casi los cincuenta grados, y los cordobeses ya sabemos lo que son más de cuarenta y cinco a pleno sol. De madrugada, por la puerta abierta de la vivienda, una bolsa que vuela entra dentro y se pasea por la cara de su hermanita. Durante todo el día el viento es incesante, insoportable, enloquecedor. Al mediodía la familia come lo que tiene, a veces cuscús, casi siempre legumbres simplemente cocidas, sin aliños, sin sabor. Estas imágenes y muchas otras conforman el documental El viaje de Susu, de Nicolás Muñoz (2003). Susu es un niño que vive en uno de los campamentos de refugiados saharauis instalados en los alrededores de la ciudad argelina de Tinduf, uno de tantos niños que en verano vienen a España de la mano de asociaciones como la cordobesa Acansa, que se ocupa de buscar familias de acogida por dos meses y desempeña in situ labores educativas, sanitarias y de apoyo de todo tipo. Sería muy bueno que los lectores se molestaran en buscar en internet el reportaje y otros parecidos (es fácil, hay muchos) para constatar las condiciones de vida sin futuro de una población expulsada de su territorio desde hace cuarenta años. En otra imagen del documental, un joven afirma que quizás sea preferible intentar recuperar su país mediante las armas, pues de todas formas ya están muertos en vida. El día 29 llega un contingente de niños saharauis a Córdoba en busca de algo muy serio, mejorar algo sus condiciones vitales durante el verano; para entonces aquí estaremos muy contentos porque el 26-J a lo mejor han ganado los nuestros. Es lo que nos preocupaba.

El viaje de Susu ( Diario Córdoba - 21/06/2016 )