martes, 23 de mayo de 2017

Una sola cara larga

Había menos que caras largas, porque en realidad había una sola cara larga, la de Susana Díaz. Se veía venir, a mi entender, por dos cuestiones: el tono y la forma de la presidenta. Veamos. En mis tiempos universitarios en la Transición recibíamos en el Colegio Mayor de la Asunción a multitud de conferenciantes de los temas más variopintos; entre ellos el representante de una asesoría a partidos políticos. De lo que recuerdo, aquel buen señor habló de la razón de la debacle de Coalición Democrática (ex Alianza Popular) en la campaña de 1979, pero que podría valer para cualquier otro partido y fecha. Se refirió a la incorrecta elección de su mensaje electoral: el eslogan rezaba «Porque las cosas no están centradas», en alusión sibilina a la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez. El especialista decía el eslogan estuvo muy mal elegido porque un mensaje nunca debiera incidir en lo negativo, y que mejor hubiera sido algo así como «Vamos a centrar las cosas», más o menos. Pues, según esto, Susana Díaz ha cometido el error de atacar a Pedro Sánchez llamándole perdedor, a la vez que se llamaba a sí misma triunfadora diciendo que le gustaba ganar y que siempre ganaba. Si al mensaje negativo hacia el contrincante unimos un tono excesivamente andaluz con inflexiones de voz exageradamente felipistas que no han caído bien fuera de nuestra región, pudiera ser que en ello se haya basado buena parte del fracaso susanista, aunque no todo, imagino. Pero lo realmente sorprendente es que los socialistas del resto de España hayan comprado el propósito de un Sánchez que supervalora el hecho diferencial catalán (o lo que sea eso), lo que supone, por ende, infravalorarnos a todos los demás, y no el de iguladad propugnado por Susana Díaz. Y ahí reside la mayor perplejidad de muchos, cómo es posible dar el triunfo a un candidato que no integra sino que disgrega la nación, que potencia el complejo de superioridad de algunos, y que además sintoniza con un radicalismo que, a la vista está, ha tocado techo en la marca registrada de Podemos. Pero, para contestar, quizás tendríamos que ser un especialista como aquel que nos habló hace tanto.

http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/sola-cara-larga_1148321.html

martes, 16 de mayo de 2017

Tiempos de pareidolia

Se denomina pareidolia a un fenómeno de tipo psicológico que consiste en ver caras o figuras de animales u objetos conocidos cuando miramos la forma de las nubes. Dicen los expertos que ello se debe a que el cerebro humano trata siempre de dar sentido, un sentido lógico y ordenado, a lo que percibimos. Ocurre no solo con las nubes. Si, por ejemplo, un profesor dibuja en la pizarra una línea curva y redonda que no se cierre, es decir, cuyos extremos queden abiertos, y pregunta a los alumnos qué es lo que ha dibujado, le responderán casi seguramente que eso es una circunferencia; y no lo es puesto que no se cierra, pero sus cerebros tratarán de dar un nombre lógico y conocido a algo que no es lo que parece. Y si uno muestra una foto antigua, en papel, en la que se vea un paisaje nevado, donde la nieve seguramente habrá adquirido un tinte azulado, el espectador dirá que la ve blanca, aunque en la foto no tenga ese color. La pareidolia se ha extendido al mundo político de manera implacable. En estos días se han llenado las redes sociales de ataques a los políticos en general y al PP en particular con comentarios relativos a la corrupción, haciendo pagar a justos por pecadores y tomando el todo por la parte podrida, en una especie de metonimia, esa precisa sinécdoque que el vulgo la explica maravillosamente mediante aquello de tomar el rábano por las hojas. Y ahora le toca a José Antonio Nieto, una verdadera pena. Nadie en su sano juicio pondría hoy la mano en el fuego por nadie, pero es difícil ver en Nieto a un prevaricador. Lo malo es que se ha instalado, con razón, en la ciudadanía esa pareidolia que hace ver como corruptos, prevaricadores, nepotes, enchufistas, ventajistas, sobre-cogedores y demás variedades del cervantino patio de Monipodio a cualquiera que es señalado por cualquiera, sobre todo si el señalador ya está marcado, destrozándose con ello la base de la justicia que es la presunción de inocencia. Muchos gifs recorren las redes, en uno de ellos alguien busca en una biblioteca el libro El político honrado y lo envían a la sección de Ciencia Ficción: la pareidolia ha venido para quedarse. Mucho tiempo.

http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/tiempos-pareidolia_1142148.html

España es un coche

Como llevamos dicho muchas veces, y Jesulín de Ubrique fue el primero en decirlo, la vida es como un toro. La vida y, por supuesto y con más razón, España. Pues ahora vamos cayendo en la cuenta de que España es cada vez menos un toro (los datos de asistencia al espectáculo taurino caen en picado) y más un coche. En los nuevos episodios nacionales siempre hay un coche por medio. Hay coches famosos y coches que no tienen fama pero que son igualmente importantes en nuestra historia. Entre los famosos, el Dodge Dart de Carrero Blanco, que para tantos chistes ha dado antes y ahora; chistes que antes se contaban con picardía e ironía en los bares mientras la gente se reía con un sonido gutural arrastrado y apenas perceptible, y que ahora se ponen en las redes sociales con maldad, mala sombra y odio zulú por gente mayormente del Partido Rencoroso. Sin necesidad de retrotraerse a los coches y carruajes donde sufrieron sus respectivos atentados Eduardo Dato, Prim, Calvo Sotelo, Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg y otros personajes que hoy son sólo nombres de calles, el coche y sus derivados también marcan ahora la diferencia del día a día del telediario. Cristina de Borbón y Urdangarín pasearon ante los flashes del papel couché su amor culpable trufado de juzgados e inopias en un Golf VR6 verdoso de engañoso aspecto clase media. Pedro Sánchez se montó una gira militante para pasear su cabreo por las hispanas tierras en un Peugeot o un Opel Corsa (no recuerdo) proletarios, vehículos poco adecuados a sus piernas de baloncestista. Al rey emérito le hicieron en Francia un Citroën de medida especial para su estatura, como hicieron con el Citroën Tiburón en el que paseaba la grandeur De Gaulle. Felipe VI suele aparecer en los desfiles subido a un Rolls, y Franco se dejaba ver (cosa complicada) en sucesivos modelos alemanes, ingleses, norteamericanos y hasta españoles como Barreiros; ante tanto glamour contrasta la mediocridad del monovolumen donde Évole entrevistó a Albert Rivera y Pablo Iglesias. Y ahora Iglesias se nos descuelga, micrófono en mano, en un autobús directamente proporcional a su ego. Coches veredes.

http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/espana-es-coche_1140248.html

Sísifo como destino

Córdoba soporta la maldición de las evidencias. Condenada, como Sísifo, a subir la pesada piedra de sus proyectos una y otra vez por la ladera de la inoperancia y la mala suerte, hasta que, a punto de llegar a la cumbre del éxito, la mole rocosa de los sueños vuelve a hundirse en el valle del olvido, Córdoba, lejana y sola, hace números. Y los números no le salen ni las cuentas le cuadran. Situada en la mejor encrucijada de Andalucía, aparte de la de Antequera, todos los caminos, de asfalto y de hierro, pasan por Córdoba, pero gobierno tras gobierno le ningunean los números, las cifras de la inversión que como maná necesita, y la aherrojan al destino de la cuenta de la vieja para parchear, como de costumbre. No se entiende que no despeguemos. No se entiende que estando donde estamos aún el norte de la provincia sea un desconocido, que el tren vuele en algunas partes pero que la línea de Almorchón siga siendo un escollo. No se entiende que siendo un centro de gravedad permanente, la mejor parada del Poney Express nacional, el abrevadero de los mejores correos del zar, estemos condenados a esa especie de castigo de Sísifo de estar permanentemente alcanzando, sin rozar, la cumbre de la meta, de la meta de algo, por el amor de Dios. Volado que hubo la capitalidad, al menos ya tenemos segunda puerta y una carrera que pone de acuerdo a todos o a la mayoría, que eso nunca se sabe. Las letras gordas de la primera página del periódico oscilan, por días, entre la piedra de Sísifo y la excelencia del Parnaso, del completo en las plazas hoteleras a la casi nula inversión del estado, del repunte en la adquisición de viviendas a la caricia eterna y acaso masoquista del descenso de los blanquiverdes. Más le valiera a Córdoba hablar catalán, oigo en alguna esquina, desenterrar califatos con activistas en plan borde en vez del marchamo de la convivencia y la cultura, a ver si así alguien hace caso. Sísifo, aparte de por su famoso castigo, fue conocido por su astucia, una astucia con la que se la daba con queso una y otra vez a las deidades del Hades, del inframundo. Habrá que dejarse de buenismos, tirar de astucia y dar tralla.

http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/sisifo-destino_1138830.html