sábado, 5 de agosto de 2017

Devolución

DEVOLUCIÓN

Al viejo le dieron la papela para el trullo y nunca más volvió. La palmó de presunto, en espera de juicio, y me lo dejó todo. Nunca creí que matara a la mucama, por qué iba a hacerlo si estaba enrollado con ella; y como el cuerpo del delito no aparecía, sólo era cuestión de tiempo que lo soltaran, aunque en la vista el fiscal se empeñó en aclarar que en este país te pueden empapelar sin pruebas, siempre que haya indicios razonables de criminalidad, creo que dijo. Pero al final el viejo la dobló, estiró la pata de un infarto en la celda, y la espichó llamándola (curioso).
Tomé posesión de su casa al borde de un suave acantilado semanas después. Sus cosas, los artesonados en madera que tanto me gustaban, su mecedora, la pesca. Fue una tarde, el mar quieto de la madrugada despedía bajo el pontón el vapor matutino del otoño, mi barca se mecía en la quietud del silencio sobre las rocas sumergidas. El anzuelo tropezó con algo. Según dicen, el mar siempre devuelve lo que no es suyo.

#UnMarDeHistorias

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