viernes, 4 de agosto de 2017

Torres gemelas

TORRES GEMELAS

Arranca la avioneta y despega enseguida. Oportunidades así no deben desperdiciarse, piensa, mientras mira por el retrovisor cómo se despliega en el arrastre la pancarta publicitaria, "Danubio Azul, tu puticlub en la costa". Porque pagan bien los capos del este por esa publicidad aérea dando pasadas a doscientos pies de altura, playa arriba playa abajo. Ronronea el monomotor, y no puede evitar que el regusto amargo de la última discusión y el adiós definitivo bajo su sombrilla la tarde anterior se le instale en algún lugar muy adentro. El mar estaba en calma y marrón como casi siempre.
Allá abajo los veraneantes se atorran bajo el sol, algunos niños saludan a la avioneta, la arena es una besana de cromo, un campo de champiñones de colores. El sol le deslumbra y se coloca sus Ray—Ban Welfare, entonces mira y distingue la sombrilla de ella en las coordenadas de siempre según el localizador de a bordo, pero es que además la reconocería entre un millón: amarilla con un círculo negro en la zona alta junto a la punta del mástil, como el puto culo de una avispa mostrándole su aguijón de mierda. Encima recochineo.
Cree verla allí, la reconoce; al fin y al cabo doscientos pies de altura no son tantos, y comprueba que al lado, muy junto a la rosa de ella, hay otra toalla azul, él típico color que eligen los gilipollas para las toallas.
—La tuya rosa, la mía azul, muñeca, jajaja, como si fuéramos niños —imagina la conversación.
—Si no fuera por esto que tú sabes que ya no es de tan niño, jijiji —lo imagina riendo, al muy imbécil, mientras se agarra el paquete.
A un par de metros de las dos toallas, la azul y la rosa, la de ella y la del memo, en dirección al agua, aprecia un par de torres de arena que algún crío habrá levantado con su cubo para hacer un castillito. Se ciega. Se acuerda de aquellos moros, los muy hijos de puta, cabrones asesinos, los del 11—S, los que enfilaron el avión contra las torres gemelas.
Con un par de huevos los moros. Y pone la mano en la palanca.

#UnMarDeHistorias

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