martes, 4 de septiembre de 2018

El mes de la risa

El mes de septiembre siempre ha tenido mala prensa, igual que los lunes, porque los habitados por espíritus melancólicos, apáticos y perezosos tienen la virtud de contagiar sus bostezos al resto de la masa laboral, ese eufemismo que inventaron los economistas para no llamar por su nombre a todos los que sostenemos todo este tinglado social, o sea, los contribuyentes. Pero septiembre se presenta este año como el mes de la risa, al menos así lo vemos quienes desde hace meses hemos dejado de creer en casi todo obligados por las circunstancias de la actualidad. Septiembre, el nuevo dios Momo, aquel diosecillo de la risa, de la ironía y el sarcasmo y también, qué curioso, de los escritores y poetas. Septiembre, que nos anuncia la continuación de los guiones cómicos del independentismo, ahora con bolsitas amarillas rellenas de caca de perro para disuadir de su retirada. Septiembre, el mes de la risa de la subida de impuestos a unos cuantos ricos que enmascararán lo suyo y sacarán fuera la mandanga, lo que repercutirá en que al final seremos la susodicha masa laboral quienes pagaremos el pato y los platos de la utopía, mientras encima nos dicen que nos van a subir el IRPF. Septiembre, un mes a tumba abierta, y no me hagan explicarles la cuestión de la tumba, porque si algo me han enseñado estos últimos meses de escepticismo y decepción por la estulticia incluso de quienes consideré un día inteligentes y ahora sectarios redomados, es a ni siquiera intentar argumentar más ni a favor ni en contra de nada, ni siquiera de inmigrantes y sus variantes de llamada, recepción florida y devoluciones en caliente, ni de chalés de populistas, ni de donde dije digo ahora digo Diego, ni de nada de nada, y menos de tumbas faraónicas y de los espíritus que la habitan; lo que, bien pensado, me va a poner difícil continuar con esta sección, porque está la cosa como para opinar. En fin, septiembre de risa que nos trae otro chiste, el del cambio horario, y yo reto a que lo hagan, a que lo cambien, ¿a que no? Porque nos seguirán escribiendo argumentos y más argumentos de chiste a los que no les veremos el final, ni en el mes de la risa ni nunca.



http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/mes-risa_1248715.html

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